6 de diciembre de 2011

choro interminable de una crónica teatrohabanera mal enunciada / uno.


donde se dizque narra la aventura teatral de cinco escuderos andantes y su fiel caballero en ciernes por los sueños y desvelos de una razón que debió blindarse muchas veces ante la sinrazón de la pesadilla capitalista germinando en el caribe otrora socialista... y otros sucesos igualmente increíbles.

encendiendo motores...

son las dos de la mañana… acaso un poco más… del domingo 13 de noviembre; hace un par de semanas a esta misma hora, supongo, intentaba conciliar el sueño para no batallar cuando tuviera que despertar más tarde y emprender nuestro viaje a la habana; hace una semana, el viaje de marras llegaba a su final y a esta misma hora seguramente dormía mientras nuestra última noche en la más grande de las antillas se escurría siguiendo, más o menos, el camino contrario al morro por el malecón.
unos días antes de partir había intentado escribir una de mis “cartas a adis” para la jornada morelos, a manera de abreboca de lo que según yo sería una crónica de nuestra visita a cuba con motivo del ktorce festival internacional de teatro de la habana; pero “el choro interminable”, como llama el maestro josé ramón enríquez a mis apuntes, se enredó en una larga nota introductoria donde quise decirle a mi hijo que cuando yo tenía su edad, ante el embate descarado de un neoliberalismo cuyas consecuencias ni siquiera imaginaba, yo levantaba como propio el sueño de un mundo socialista que no tardaría en venirse abajo, quedando como único bastión la valerosa y digna lucha del pueblo cubano.
le decía que poco más de veinte años me separan de aquellos años mozos en que yo mismo había dibujado con tinta de bolígrafo los rostros de mis santos laicos (paco ignacio taibo ii, dixit) en las pastas de mis cuadernos escolares de la secundaria: lenin, el ché, mao tse tung, salvador allende, ho chi minh, josé martí... aspiraba, lo sabría nombrar años más tarde, a convertirme en una especie de “pingüino” (estudiante secundario en chile) mexicano.
desistí de mi intento de seguirle escribiendo a adis sobre ello cuando descubrí, luego de muchos borradores, que no encontraba cómo enlazar el chorema político y de contexto histórico con el deseo de expresarle que el hecho de que finalmente pudiera ir a cuba, que lo hiciera en mi primera salida del país, que lo hiciera para ofrecer mi oficio a ése pueblo que admiro y, muy especialmente, que lo hiciera con él acompañándome, revestía al viaje de muchas y muy valiosas significaciones personales.
llegamos al aeropuerto unas tres horas antes del tiempo de salida, creo que por el carácter internacional del vuelo; vino el trámite de rigor, las primeras de muchas fotos que llevarían el registro gráfico de nuestro viaje y la despedida de los hombres que nos íbamos al caribe y las mujeres que se quedaban en la península. ya en la sala de espera, de no haber sido por un señor que se acercó y nos preguntó si nosotros también íbamos a la habana, hubiéramos perdido el vuelo, pues no escuchamos el llamado de nadie avisando del abordaje. “aerogaviota”, ése es el nombre de la aerolínea que nos llevó y nos regresó de cuba; su tripulación, siempre amable, fue un adelanto de la cordialidad que nos esperaría durante casi toda nuestra estancia en la isla, comenzando por la generosidad de los alimentos durante el vuelo (un pequeño emparedado, unas galletitas, un modesto vaso de refresco y, para terminar, un buchito) que, en comparación con los cacahuates con limón y la misma dotación de refresco de “aeroméxico”, fueron todo un agasajo.

bajando de la guagua de aire...

si no me equivoco, eran casi las 7 de la noche, hora de la habana, cuando nuestro avión aterrizó en el aeropuerto internacional “josé martí”; nos aguardaban con cierto grado de desesperación, pero sin perder la cordialidad, dos mujeres de la agencia de viajes, quienes a su vez nos dejaron en manos de nuestro guía-edecán-acompañante en cuba: rené pita, un hombre entrañable, productor teatral de larga trayectoria, cuidadoso de todos y cada uno de los detalles durante nuestro viaje, que nos llevó a bordo de nuestra primera guagua a la casona de línea, el lugar donde daríamos nuestras funciones de la razón blindada. de camino al “teatro” comenzaron a sucederse las primeras impresiones que se fueron alojando en mi memoria: la humedad en el ambiente, la modestia en las casas de las inmediaciones al aeropuerto, la limpieza en las calles y en las paredes donde imperan los rostros del ché, camilo, fidel, martí, los “cinco héroes” y raúl, aderezados de la fraseología de la revolución y sus ¿triunfos?
de pronto, un espectacular llama mi atención y, lo descubriría después, la de mi hijo; palabras más, palabras menos, reza: “quien da protección a un terrorista es un terrorista” y, en los extremos de la leyenda, cortados por la mitad, los rostros de bush y posadas carriles. minutos más tarde pasaríamos por la plaza de la revolución... no podía creer que fuera verdad el que yo estuviera viendo los edificios aquellos, probablemente de algún o algunos ministerios, tantas veces vistos en un sinfín de fotografías, con los rostros del ché, el uno, y de camilo, el otro, frente a la gran estatua de un josé martí que mira hacia adelante como velando desde alguna altura simbólica el caminar del propio pueblo cubano... creo que ése fue el primer momento en que fui consciente de que me sentía emocionado, muy emocionado, por estar en la habana.
de camino a la casona de línea y luego de ida al hotel vedado, que fue donde nos hospedamos, rené pita y el compañero que conducía la guagua nos señalaban a lo lejos sitios que yo nomás no atinaba a ubicar: el hotel la habana libre, la avenida de los presidentes, la rampa, la habana vieja, el malecón, la casa de las américas. en la casona de línea fue nuestro primer encuentro de frente, a un palmo de narices, por decirlo de algún modo, con la belleza de las mujeres cubanas, en particular con las mujeres negras y mulatas; de allí en adelante, ese tipo de encuentros serían una constante: nosotros mirando embelesados y ellas siguiendo su camino... en la mayoría de los casos... sabiéndose miradas, dignas, orgullosas, echadas pa’ lante. ya en el hotel, la repartición de las habitaciones y nuestra primera cena a precio de turistas: 6.5 pesos de moneda convertible (cuc), cada uno; que, como no habíamos hecho la conversión previa de moneda mexicana a euros ni, posteriormente, a los mismos cuc, pagamos en dólares... algo que hace algunos años estaba terminantemente prohibido hacer.
finalmente, para cerrar con broche de oro nuestra primera noche en la habana, decidimos emprender el primero de muchos paseos que haríamos juntos; los guías fueron sobre todo nelson y gabriel moreno (gabo), quienes ya habían estado antes en cuba, por la edición pasada del festival de teatro de la habana, el primero, y por motivos turísticos hace poco más de 10 años, el segundo. llegamos al malecón, donde nos tomamos unas cuantas fotos con las olas saltando sobre nosotros como marco; pasamos por un estacionamiento y un paso a desnivel para autos; recorrimos algunas calles, casi todas ellas iluminadas por arbotantes con luminarias públicas bastante tenues, que nos llevaron a la escalinata de la universidad de la habana y al hotel donde se hospedaron elena larrea, alejandro subirats y el mismo nelson cuando la bienal teatral anterior, y fuimos campo fértil para que nos abordaran lo mismo los borrachitos que nos invitaban a sus fiestas de cumpleaños, que los chulos que nos ofrecían jineteras por 50 cuc.

despertando en la habana...

31 de octubre. parecía que no, pero la caminada de la noche anterior me dejó rendido al grado que no podía despertarme para ir a desayunar a tiempo: el pago del hospedaje incluía desayuno buffet (¿así se escribe?) de 7 a 10 de la mañana. y creo que no fui el único: adis y miguel ángel igual batallaron para despabilarse, ponerse algo y bajar al restaurante antes que nos levantaran la comida, de la que alcanzamos los últimos resabios. rené pita nos alcanzó en el hotel para llevarnos a lo que sería nuestra recepción oficial al festival de teatro de la habana (fth) por parte de sus organizadores... aunque debería decir, más bien, organizadoras: el lugar al que fuimos, creo que donde están las oficinas del consejo nacional de artes escénicas, estaba prácticamente ocupado por mujeres; de hecho dos de ellas: alina ricard, secretaria general de la oficina en cuba del instituto internacional de teatro (iti, por sus siglas en inglés) de la unesco, y yamina gibert, directora de relaciones internacionales del consejo nacional de artes escénicas, nos recibieron en nombre de sus instituciones y del fth.
allí, en las oficinas del consejo, nos tomamos nuestro primer buchito (algo así como café espresso con harto azúcar) en forma, platicamos de lo complicado que había venido siendo el hecho de llegar con la razón blindada al fth, los trámites de los pasaportes, los cambios a última hora de las agencias de viajes, la consecución de los recursos (porque cada agrupación teatral se dio a la tarea de gestionar sus propios apoyos para cubrir los gastos de hospedaje, alimentación y transporte: debido a la crisis económica, el gobierno cubano supuestamente no estaba en posibilidad de pagar las gastos de nadie), las recomendaciones durante nuestra estancia e intercambiamos besos y abrazos entre fraternos y protocolarios.
al término de nuestra recepción oficial, rené pita nos llevó a una cadeca (casa de cambio) para convertir nuestros pesos mexicanos en cuc... según yo... ya no lo recuerdo bien... por cada cuc dimos unos 14 pesos mexicanos, más o menos; de haber comprado dólares en méxico, a razón de 13.5 pesos mexicanos o por ahí, cada uno, hubiéramos dado más o menos un dólar por cada cuc; si en lugar de dólares hubiéramos comprado euros, a razón de 15 pesos mexicanos cada uno, por cada euro hubiéramos obtenido más o menos 1.3 cuc o quizás hasta 1.5 cuc, dependiendo de la fluctuación de la moneda. yo tenía conmigo, al momento del cambio, unos 700 pesos; si hubiera comprado euros en méxico y los hubiera convertido en cuc en cuba, hubiera podido comprar algo así como 70 cuc; si hubiera comprado dólares, en total hubiera podido comprar poco más de 50 cuc... 51 ó 52; como cambié pesos mexicanos directamente, en total compré 50 cuc cerrados. moraleja: hay que llegar con euros a cuba para hacer rendir más el dinero, con dólares si no hay de otra y nunca con nuestros devaluados pesos mexicanos.

esquizofrenia monetaria y otros absurdos...

el cuc, en tanto moneda convertible, parece, por el nivel de desigualdad que supone, casi de uso exclusivo para turistas; los cubanos usan en su mayoría pesos de moneda nacional. esto significa muchas cosas, sobre todo, que la mayoría de las mercancías de buena calidad o de no tan mala, se venden en cuc y, por lo tanto, están lejos del alcance de los nacionales... así como las mercancías más baratas, independientemente de su calidad, están también lejos de la exposición a los turistas en buena parte de los casos. amén de las reformas aprobadas en el sexto congreso del partido comunista cubano (pcc), que está dando paso a la conformación de negocios de alguna manera privados a los que llaman “cuentapropistas”, la mayoría de los empleos los sigue otorgando el estado a razón de salarios que van desde los 200 hasta los 450 pesos de moneda nacional (mn) al mes, 500 en el mejor de los casos; sin embargo, un cuc equivale a entre 20 y 24 mn (wikipedia dice que a 25, pero eso no ocurre en la realidad), ergo, los salarios estatales (que son prácticamente todos) van de los 8 cuc a los 19 ó 20 cuc mensuales. un intelectual gana unos 15 cuc al mes; un jubilado, 12 o menos.
la libreta de abastecimiento establece un número determinado, y muy limitado, de mercancías, a las cuales sólo pueden acceder los nacionales. su dotación rinde, aproximadamente, para unos 12 días; después de eso, la gente se da a la tarea de completar su despensa del mes comprando en el mercado negro, lo que dispara el precio de las mercancías hasta en cuatro veces respecto a su valor inicial. esto ocasiona que los 300 pesos mn de un jubilado alcancen, cuando bien le va, para una semana más. en términos reales, la conjunción de los bajos salarios estatales, las limitaciones de la libreta de abastecimiento y la escasez de alimentos (cuba importa un 80 por ciento de los productos de la canasta básica) ha propiciado que la gente, al no ver satisfechas sus necesidades básicas por los medios legales, buscara satisfacerlas por vías hasta hace poco ilegales.
todo parece indicar que las reformas del sexto congreso del pcc en realidad están buscando regular una serie de situaciones que ya estaban sucediendo al margen de los lineamientos gubernamentales y no, como se pregona en la prensa oficial, para resolver una crisis que lleva por lo menos 30 años de existencia. un botón de muestra de estas situaciones es la existencia de lo que llaman “paladares”, pequeños negocios particulares de comida; digamos que el changarro de mi mamá en puebla, cuando vendía algunos guisos y antojitos en una de las refaccionarias de la casa, era algo así como un “paladar”. al tratarse de un negocio privado, el estado lo prohibía; sin embargo, ante la necesidad de completar los paupérrimos salarios estatales de la mayoría, la gente instalaba “paladares” en las puertas de sus casas aunque fuera ilegal y la cosa está de tal manera que parece que al pcc no le quedó más remedio, en este y en otros casos, que aceptar su existencia: es mejor regular y, de alguna o muchas maneras, tener el control de lo que de suyo existe, que prohibirlo... algo similar sucede con la persistencia de algunos oficios igualmente prohibidos hasta el sexto congreso, como ser payaso; ser jinetera hace mucho que ya estaba regulado: la prostitución, junto con la mendicidad y la venta ambulante, son parte del paisaje urbano en los puntos turísticos de la habana: quien no te pide un cuc, te vende una caja de puros, una botella de ron o una cubana “como tú la quieras, socio”. sin embargo, la regulación estatal como simple aprobación-legitimación, en lugar de la prohibición, no resuelve tampoco mucho si dicha regulación carece de estímulos y subsidios, no va acompañada de una cultura cooperativista y solidaria, está falta de tecnología de punta y de capacitación técnica para manejarla (obviamente, no me estoy refiriendo sólo a los “paladares”) y termina dejando la fluctuación de los precios a lo que dicte la ley de la oferta y la demanda; una regulación así, tiene mucho más de capitalista que de socialista, pues, abre la puerta a la conformación de una burguesía que normará sus conductas por las leyes del mercado (que son, ya lo sabemos, la ley de la selva, la ley del más fuerte) y no por la participación de comités vecinales verdaderamente democráticos y con goce pleno de sus libertades de asociación y expresión, de control de precios, generación de empleo, combate al contrabando y, sobre todo, desaparición de privilegios.
pero, bueno, sigamos con nuestra crónica; disculpad mis disgregaciones... responden a que creo que si no hablo de estas y otras situaciones sería muy difícil entender el porqué de nuestra visita a cuba me sacudió tanto y en tantos aspectos. no sé si me explico; la celebración de esta emisión del festival internacional de teatro de la habana está revestida de un marco que ninguna de las ediciones anteriores tuvo: las reformas económicas de un modelo de producción-administración que al seguir por la vía de una práctica política donde la sociedad civil ha sido reducida a su mínima expresión bajo la égida de un partido que ha renunciado a su carácter de clase y, por ende, a su tarea primordial de organizar a las y los trabajadores contra el capital y se ha plegado a los dictados de un estado burocratizado y corrupto; es decir: inoperante e injusto... al seguir por esta vía, decía, cierra las puertas al socialismo casi de manera definitiva (aunque sabemos que en política e historia nada es para siempre ni definitivo) y se abre al modelo de producción capitalista, cuya criminalidad es de todos nosotros harto conocida.
ora sí, dicho esto a manera de explicación y advertencia, retomemos nuestra narración.

si el amor por la panza entra...

la jornada de nuestro primer día en la habana continuó, pues, con la búsqueda de algún lugar donde ir a comer. los “paladares” particulares para nacionales tienen prohibido aceptar cuc, sólo mn; así que nos fue imposible entrar a uno de ellos y probar lo que fuera que vendieran, generalmente unas modestas pizzas o un plato, también sencillo, de arroz moro (con algo de frijol) y yuca frita... el tipo de cambio entre el mn y el cuc está en las calles a 20 mn por un cuc: los hot dogs, estaban a 10 mn; las pizzas fluctuaban entre 15 y 18 mn y el plato de arroz con yuca podía ir por los mismos precios; si de plano la cosa está muy del carajo, de vez en cuando encuentras unas bolitas de pasta que parecen nugetts de pollo (pero no lo son) a un peso mn cada una. el agua de la habana, dicen, tiene magnesio; por ello recomiendan a los turistas mejor hacerse de una botella de agua purificada a cambio de un cuc, o cuc y medio en el caso de los establecimientos donde abusan que no son pocos. los refrescos o sodas nacionales, lo mismo que las cervezas, los elabora una empresa estatal llamada ciego montero: hay de cola (llamado tukola), naranja y lima-limón (a 0.55 cuc, c/u); las cervezas son cristal, si la quieres clara y bucanero, si la deseas oscura (a 1 cuc, c/u), y hay además malta, una bebida de maíz parecida a la cerveza de raíz, o sea que no tiene alcohol, pero con sabor a cereal: algo así como un refresco de corn-flakes (también a 1 cuc).
por recomendación de rené pita, fuimos a un restaurante para turistas que no era demasiado caro; generalmente, los precios de lo que llaman “descargas” (lo más cercano a nuestras comidas corridas) andan entre los 10 y 12 cuc, dependiendo del platillo. en “la roca”, por 4 ó 5 cuc se puede comer una buena porción de carne de cerdo preparada de diversas formas acompañada de arroz moro, guarnición de lechuga, algún germinado, jitomates y una rodaja de piña y plátano o yuca o papas fritos... ah, y una bebida nacional; considerando que para nosotros 4 cuc eran unos 55 pesos mexicanos, nos pensamos afortunados; para un cubano, un albañil o un jubilado, lo que nosotros gastaríamos en una sola sentada representaba la tercera parte de su ingreso en un mes... más todavía: las porciones, lo supimos luego, significaban una dotación de calorías equivalente a las calorías que consumen en tres o hasta cuatro días.
“la roca” se convirtió en nuestro lugar para comer; no sólo porque era lo más económico para nosotros, sino porque tenía aire acondicionado (algo que agradecíamos luego de horas de estar caminando bajo el sol habanero), nos atendían meseras y meseros jóvenes (una de ellas de ojos muy bonitos y expresivos) y un señor de unos 80 años tocaba al piano el más variado repertorio de la música, digamos, mundial de las décadas de los 40, 50 y 60... se sentía uno bien. allí mismo, mi capital de 50 cuc disminuyó a 29 cuc de golpe y porrazo, pues, le pagué a nelson los 13 cuc que nos había prestado la víspera para que adis y yo pudiéramos cenar y pagué nuestras comidas: 8 cuc, por los dos; 21, en total.

el ktorce festival de teatro de la habana: “teatro urgente”...

al terminar de comer, contentos por tener algo en el estómago, nos animamos a caminar un poco por la ciudad. “la roca” queda a una cuadra de “la rampa”, una sección de la calle 23 en la zona turística llamada así por tener una pronunciada inclinación respecto de las demás calles. de “la rampa” hacia el noreste, a un par de cuadras, está el malecón; hacia el suroeste, a otro par de cuadras, está el parque de los helados coppelia, donde nos tomamos nuevas fotos. seguimos por la calle l (“la roca” está en calle m con 21), si no me equivoco, hasta línea, la avenida que le da nombre, porque allí se encuentra, a la casona que abriga el espacio donde nos presentaríamos con la razón blindada. debimos de caminar, a lo menos, unas 15 cuadras desde “la rampa” hasta la casona, donde nos aguardaban para montar todo sin que nosotros lo supiéramos. allí, de botepronto, se decidió que gabo y su tocayo gabriel orozco (tin) se quedarían para hacer de una vez el montaje de luces (que no serían más que un par de cuarzos y otro par de pares... ah, y nuestro “c3po”: un ventilador del que aprovechamos el mecanismo de rotación, igual a como hace el chavo de actividad paranormal 3, para lanzar una luz como de seguidor/faro de prisión sobre la escena) y sonido.
a miguel ángel, a adis y a mí nos autorizaron regresarnos al hotel para descansar un rato, repasar textos y prepararnos para las funciones que veríamos ésa noche. la décimo cuarta edición del fth se había inaugurado cuatro días atrás, el 27 de octubre, a las 7 de la noche, con un espectáculo a medio camino entre mascarada carnavalesca y performance que se presentó en el así llamado pabellón cuba, ubicado justamente sobre “la rampa”. así que para ésa tarde del 31 de octubre, el festival ya había dado cuenta de, por lo menos, la muestra de narración oral escénica; unos 20 montajes de colectivos anfitriones entre los que destacaron: esquinas, de teatro d’dos, y charenton, de teatro buendía; las puestas en escena de finlandia (sattumia, del bläkpox colective), ecuador (las pericas, de teatro ensayo gestus), españa (andré y dorine, de kulunka teatro), italia (feltrinelli, una historia en contra, de mauro monni), turquía (paz, de su teatro estatal) y alemania (te estoy mirando a los ojos, contexto social de ofuscación, del volksbuehne am rosa-luxemburg-platz); la muestra de cine “teatro y cine español”; las primeras mesas de reflexión teórica, enfocadas al quehacer escénico de las mujeres: “mujer en el teatro. pensamiento y creación (mujeres y escenarios. cuerpo, memoria y espacio social)”, “gestión cultural y artística (mujeres, resistencia y utopía. proyectos, redes y dinámicas alternativas)” y “estrategias directivas y cultura organizativa (mujer y toma de decisión)”; un conversatorio sobre la puesta en escena alemana; la segunda mesa de reflexión teórica, en torno a los teatro nacionales de turquía, polonia, reino unido y noruega; la proyección de una película producida para la televisión británica llamada working with pinter (“trabajando con pinter”), sobre el escritor inglés harold pinter, y la primera sesión del taller de iniciación a la commedia dell’arte que impartieron el actor y la actriz italianos paolo torregiani y carolina calema, al que me había inscrito y que no pude asistir por nuestro acto protocolario de la mañana en el consejo nacional de artes escénicas con la mamá de aylín (¿así se escribe?) mujica.
vivian martínez tabares, directora de la revista conjunto, una publicación especializada en teatro, escribió en un artículo titulado ¿festivales para qué? (cubarte, 18/09/05) que “el rostro de un festival se inscribe en el panorama artístico y social de su entorno, se parece a la gente que lo piensa y lo anima, y refleja las virtudes y limitaciones de la vida teatral que lo engendra. responde a condiciones objetivas y subjetivas de un contexto socioeconómico, político y cultural. tiene sentido cuando la vitalidad, el quehacer y la creatividad de sus propios artistas lo hace necesario y cuando de la confluencia entre ellos, los espectadores y la institución resulta un impacto productivo”. para nosotros, es decir, para borba teatro y quienes participamos en la razón blindada, conocer ése contexto del que habla vivian, independientemente de cuánto pudiéramos comprenderlo a cabalidad, era tan o más importante que participar en la mar de actividades propias del festival que, de haberles dado el seguimiento más puntual que nos fuera posible (porque, igual, asistir a todo era imposible), no hubiéramos podido ver ni siquiera la punta que vimos de ésa otra cuba que paradójicamente se esconde a los ojos de los turistas.
no sé si me explico. teníamos que conocer, así fuera aunque sea un poquito, al público que encararíamos, para “tocarlo” con la puesta en escena; porque, como digo en el texto que escribí para el programa de mano, la razón blindada es un canto de libertad. la pregunta, no obstante, estando en cuba, era: ¿qué estamos entendiendo por libertad cuando de libertad hablamos? siempre que se habla de cuba y de sus contradicciones en el tema de la libertad, no falta quien busca salirse por la tangente y enarbola, ora que los servicios de educación y salud son gratuitos y de los mejores del mundo, ora que en comparación con otras realidades nacionales (como la de méxico) cuba está en jauja. suponiendo que fuera así en ambos casos (en uno de ellos, el segundo, tengo la impresión que sí), este tipo de argumentaciones sólo sirven para distraer la discusión de la cuestión de fondo: ¿hay o no libertad en cuba?... vaya, ¿existe en cuba la garantía del ejercicio de libertades y derechos que el modelo socialista debería, por principio ideológico, garantizar?
la respuesta está en las y los cubanos mismos, más que en nosotros; pero, a pesar del desconocimiento de su realidad o de la complejidad que conlleva para comprenderla, se pueden observar ciertas situaciones que ayudan a afirmar que el modelo socialista cubano no está garantizando plenamente el ejercicio de derechos y libertades como debería y, más aún, hay cubanas y cubanos, la inmensa mayoría de ellos de izquierdas, que aseguran eso mismo. de hecho, los lineamientos dictados por el sexto congreso del pcc son el reconocimiento oficial de que las razones de la crisis por la que está pasando cuba, una crisis que ya se reconoce no sólo coyuntural, sino estructural, no están nada más en 50 años de bloqueo criminal y del virtual estado de sitio que ello significa, sino también en un estado burocrático tan inoperante como parasitario y una sociedad civil reducida a su mínima expresión bajo el dictado de que toda participación política debe hacerse dentro del partido (de la misma manera que todo trabajo debía realizarse para el estado) o de lo contrario se consideraría una falta de “patriotismo” que llegaba a sancionarse.
en ése contexto, la razón blindada, de una manera similar aunque por motivaciones diferentes a cuando la presentamos en el centro de reclusión (¿o era rehabilitación?) social de mérida, adquirió una nueva significación y, por ende, una redimensión de su discurso social y político. el ktorce festival internacional de teatro de la habana tuvo por lema “teatro urgente”, en ese tenor, las temáticas de nuestras dramaturgias en escena (hablo de la mayoría de los montajes que nos presentamos en el fth) no dejaron de apuntar hacia las contradicciones humanas que nos tienen como especie al borde de la destrucción; ello nos llevó necesariamente a hablar desde las tablas de lo criminal que hay tanto en los modelos de producción económica que esclavizan a los seres humanos y explotan irracionalmente los recursos naturales del planeta como en los sistemas políticos totalitarios que conculcan libertades y derechos colectivos e individuales en nombre de discursos totalizantes donde la diversidad y la diferencia no tienen cabida.
la razón blindada, la escribió arístides vargas en homenaje a su hermano, quien fue hecho preso por razones políticas por el régimen de la dictadura militar en argentina; según cuenta el mismo arístides, su hermano y otros tres presos, recluidos como delincuentes de alta peligrosidad (porque pensar y actuar en consecuencia vaya que es peligroso para los señores del poder y del dinero), diseñaron una estrategia de resistencia para sobrevivir a la alienación propia del encierro y cada domingo se reunían para presentarse unos a otros a manera de pequeñas dramatizaciones fragmentos de historias que recordaban, ya porque las habían leído, ya porque las habían oído, blindando, protegiendo, pues, su voluntad, su palabra, su pensamiento, su razón, en medio de la razón de la sinrazón que de suyo significan los regímenes totalitarios.
arístides se imaginó, entonces, a dos hombres recluidos, quizás presos por algún delito político, quizás inhabilitados por alguna razón psicopatológica, que para sobrevivir a la devastación humana del encierro (supongo que a foucault le hubiera gustado leer la razón blindada), recrean el quijote de memoria cada domingo y con ello construyen “un túnel intangible” para escapar cada tanto del “horrendo lugar del castigo”. para nosotros; es decir, para borba teatro, donde no todos sabemos qué implica la prisión por razones políticas en parte porque el discurso hegemónico de los mass media nos hacen creer que nuestros presos políticos (que los tenemos por montones) no lo son, dado que la situación que “pinta” arístides es aplicable a todo tipo de privación de la libertad, fue mucho más claro ver en la prisión de maricopa, en arizona (una prisión muy parecida a la de guantánamo; pero, para migrantes latinos en su mayoría mexicanos), nuestro contexto. cito la parte con la que cierro nuestro choro para el programa de mano:
no es extraño entonces que nelson cepeda haga como arístides vargas y tomando a la razón blindada por adarga le dé a su vez otra vuelta de tuerca a la historia cervantina para apuntar con la doble lanza de la palabra y el cuerpo contra la contradicción más criminal del de por sí criminal modelo de producción capitalista: las fronteras nacionales, con su porosidad frente a capitales y mercancías, por un lado, y sus muros de acero y concreto de cara a los seres humanos, por el otro. la prisión como estación última del que emprendió el viaje a ítaca y cometió el grave delito de buscar sobrevivir a las condiciones de miseria que el capitalismo ha provocado en su país de origen. honrar no sólo al preso político de las dictaduras del siglo 20; sino, también, al preso económico de la dictadura global del siglo 21 y poder ir, con vargas y cervantes de la mano, en pos del ‘triunfo de la aventura humana sobre la mediocridad, la estupidez y el cerco’.

mi fiel caballero & the society...

con todo y la riqueza que nos significó el encuentro, digamos, parateatral con ciertos pedacitos de “la realidad cubana”, el cual, repito, redimensionó nuestro trabajo en escena, confieso que, de manera personal, me hubiera gustado darme tiempo para asistir a algunas de las mesas de reflexión teórica, algunos de los talleres y algunas de las obras de teatro; pero, además de que llegamos demasiado tarde (las mesas que más me interesaban eran las que abrieron la discusión sobre el quehacer escénico de las mujeres) y nos fuimos antes (no nos pudimos quedar a la inauguración), ir en compañía de mi hijo significaba tomarlo también en cuenta a él. adis ya no es el niño aquél que participaba con emoción y disposición en los talleres de derechos humanos que yo tomaba en el claustro de sor juana cuando trabajaba en reintegra; ahora es un adolescente cuyas necesidades e intereses propios me exige mucho más que antes tomarlo en cuenta a la hora de hacer mi agenda de actividades, y en la habana no podía ser de otra manera. es verdad que él estaba bajo la advertencia de que más que ir a pasear íbamos a cuba a participar en un festival de teatro y eso implicaba su propia chinga; pero, si encontrábamos el espacio para no asistir a tal o cual evento, yo prefería preguntarle a él qué quería que hiciéramos para tenerlo contento: así, estaría contento, o por lo menos tranquilo, yo también.
lo anterior no impidió, por supuesto, que en la primera de nuestras noches que podíamos ver teatro lo hiciéramos. y lo que vimos creo que fue de lo mejor del festival: the society, de la jo strømgren kompany, de noruega. la decisión fue un albur; una hora antes, la francesa charlotte simonot se presentaba con su espectáculo consumiéndose y a la misma hora de the society, el estadounidense peter goldfard (uno de los platillos fuertes del fth y, por ello, también uno de los más cantados) presentaba the dream project con jóvenes actores y actrices cubanos. no recuerdo exactamente qué nos hizo inclinarnos por el montaje noruego; pero tengo claro que en lo particular lo que yo estaba buscando era conocer los discursos, digamos, estéticos de teatros nacionales que difícilmente vería posteriormente y, en definitiva, el teatro noruego me parecía mucho menos posible de volverlo a experimentar que los teatros francés o estadounidense, o que los teatros latinoamericanos (cangrejo producciones, de chile; teatro carretero, de argentina, y teatro de repertorio latinoamericano, de venezuela, también presentaban sus respectivas producciones).
y dimos en el clavo. the society es un montaje finamente acabado, con una altísima (valga el superlativo) exigencia corporal y vocal para con los tres actores que la representan y una dramaturgia que no hace concesiones de ningún tipo, empezando por el idioma: “francés sin sentido”... o quizás, más bien, ésta sea su única concesión; porque a partir de la exploración de una suerte de lenguaje que recuerda al grammelot de la commedia dell’arte, jo strømgren kompany tiende un puente hacia el público de habla hispana que sin dominio del idioma camina con placer y delirio, el mismo de los actores, por la trama de la obra en un absurdo que raya en el esperpento: la sociedad, es una especie de logia de bebedores de café, catadores todos ellos de la aromática, que en medio de una de sus degustaciones descubren que falta una de las muchas tazas de café con que cuentan. la imagen inicial es poderosa, por clara, en ello: al centro del escenario destaca una estantería con decenas, acaso centenas, de compartimentos donde están colocados igual número de juegos de tazas con su respectivo plato de porcelana; pero, en el compartimento de la esquina superior izquierda (vista desde el espectador) no hay taza ni plato.
el primer acertijo de la charada radica en descubrir qué ha sido de la taza y su plato; la trama se complica cuando, al encontrarla escondida dentro de un cajón en un buró, la taza tiene dentro un costal de té ya usado. a partir de allí, la puesta se vuelve delirante bajo la consigna de descubrir quién o cómo ha infiltrado la sociedad amenazando su ritual sibarita: la primera pista es una foto de mao tse tung debajo del cajón, la segunda son estrellas rojas pintadas en las playeras sin mangas de la ropa interior de los tres actores y, de allí pa’lante, la función adquiere un ritmo frenético. lo que a todas luces es una persecución del diferente, el que prefiere el té al café, está abordado de tal manera que lo doloroso se expresa en una hilaridad que desvela el carácter verdadero del acto totalitario como lo que es: un gran absurdo. al final, el aplauso de pie, atronador, dio cuenta de cuán bien había pasado la obra y cómo nos había “tocado”.
contentos, arrobados, nos movimos del teatro hubert de blanck, donde fue la función de los noruegos, al centro cultural bertolt brecht; donde sabíamos estaba instalada una modesta cafetería donde podríamos tomar algo de cerveza, café o refresco. casi siempre nos movíamos juntos, como mueganito, y ésa primera noche no fue la excepción. en el bertolt brecht, adis se pidió un par de tukolas y un emparedado; yo una bucanero y un emparedado: nuestros 29 cuc se redujeron a 25. en la cafetería nos encontramos con un pequeño grupo de jóvenes egresados de la escuela nacional de teatro que estuvieron en el montaje de goldfard y que nos invitaron a su mesa; hicimos click con un par de ellos (a quienes nombraré k y w, que ni siquiera son sus iniciales, para proteger sus identidades).
para las 8.30 de la noche, estaban programadas cuatro funciones y una más a las 9: metamorfosis de arlequín, una producción españa/italia/argentina del teatro di commedia; lilith en el espejo, una producción cuba/alemania; the last art-thropos, un monólogo producción del rectus centrum, de chipre; si vas a sacar un cuchillo, u.s.a.lo, una producción estadounidense bajo la dirección del cubano carlos díaz, y la gran tirana, un monólogo producción de trotamundo, de cuba. yo me debatía internamente entre ver metamorfosis de arlequínthe last art-thropos o si vas a sacar un cuchillo, u.s.a.lo; sin embargo, k y w nos recomendaron ver la gran tirana. le pregunté a adis qué preferiría y me dijo que lo que yo quisiera; a mí, a esas alturas, lo que más me llamaba, siguiendo el razonamiento que me había llevado a ver a los noruegos, era ir a ver el trabajo del chipriota apostolos apostolides, quien además impartiría un taller de perfeccionamiento actoral al que le había echado el ojo desde méxico. la recomendación de k y w; el nada disimulado proselitismo de nelson por una obra que, dijo, se había quedado con ganas de ver en el fth anterior porque le habían dicho que estaba estupenda, y la sensación que me dio de que adis preferiría quedarse con el mueganito que irse a aburrir a donde fuera que yo hubiera elegido ir, me hicieron decantarme por la gran tirana.

descubriendo a “la lupe”...

viendo la crítica y las reseñas (por cierto, no muy favorables) de the last art-thropos y comparándolas con la función de la gran tirana, creo que (dirán que soy un necio) me hubiera gustado más ver el monólogo chipriota; sobre todo por su temática. les comparto un fragmento de la reseña que hizo lilián broche para el número 3 del perro huevero, boletín del fth:
el texto de la obra, que también lleva su crédito, es el segundo de una tetralogía del autor sobre la relación mística entre el arte y el hombre. la propuesta presentada en el festival dialoga con diversos referentes, tanto filosóficos como religiosos, históricos y teatrales: chejov, nietzsche, de chirico, magritte, brook, artaud, platón, shakespeare, alschitz, lorca, kandinsky y la biblia. sin necesidad de ser gráfico apostolides recurre a la caracterización o alusión de diversos personajes ya sea ficcionales como reales, dígase por ejemplo hamlet o dostoievski, con ellos lanza una denuncia sobre el papel de la cultura en el ser humano. el actor invita al espectador a reflexionar sobre ‘la idea y no la mímesis’, a tener en el teatro una verdadera experiencia del pensamiento.
no obstante, estoy seguro que a adis le hubiera aburrido de tal forma que, a final de cuentas, quizás a modo de “mentira vital”, me repito que no fue tan mala la opción de la gran tirana. afortunadamente, aunque se trata de un tipo de teatro que no es de mi predilección, pude ver un trabajo actoral de altos vuelos en maría teresa pina; una actriz poseedora de una energía para la escena capaz de arrasar con todo. por otra parte, reconozco que la caracterización de la pina encarnando a guadalupe yolí, “la lupe”, es un trabajo de tal suerte profesional que es toda una cátedra. en lo personal, creo que hubiera agradecido mucho más que la proyección inicial sobre la vida de “la lupe”, un documental por la demás bastante interesante (que se puede encontrar en el tutubo), se hubiera reducido o programado en otro momento; a mi parecer es contraproducente que sea tan largo: casi tanto como el monólogo que le sucede. asimismo, creo que no es un acierto hacer que la pina haga play back con la voz de “la lupe”; perfectamente se le puede permitir que sea su propia voz, desgarrada y a capela, la que interprete la voz de la yolí, en principio, porque no desafina en lo absoluto y, para concluir, porque la pina tiene en su propia voz una fuerza expresiva que sirviéndonos de las convenciones teatrales para efectos de la puesta en escena su voz al natural llega a ser mucho más poderosa que la perfecta e incomparable, pero distante y fría, por grabada, voz de “la lupe”.
quizás lo que más celebro de mi encuentro con el proyecto de la gran tirana, es mi descubrimiento de “la lupe”, “la yiyiyi”. ¡qué personaje tan fascinante! no me sorprende que carlos padrón y verónica lynn se hayan sentido subyugados por ella al grado de escribir la obra, él, y dirigirla, ella. por lo que entiendo, “la lupe” fue una cantante de son y rumba cubanos de la década de los sesenta cuya historia de vida es en sí misma un drama (lo que lleva a padrón y a lynn a hacer un melodrama en el sentido nietzscheano del término); la intelectualidad de su tiempo, que la iba a ver al cabaré en el que cantaba: “la red”, la consideraba genial, y hoy en día no falta quien diga que era como una mezcla de la yoplin, la piaff y la holiday con un cierto grado de locura. cuando cantaba, poco a poco se iba despojando de sus cosas conforme el acto de cantar parecía irla poseyendo: zapatos, joyas, tocado del cabello y hasta el sostén terminaban entre las mesas o esparcidas en los escenarios. lo suyo, más que cantar (y vaya que cantaba: tenía una voz privilegiada) se asemejaba más a una práctica médium o religiosa como el vudú.
con el triunfo de la revolución, “la lupe” decidió quedarse en cuba; pero sería el nuevo gobierno quien la censuraría por parecerle demasiado lasciva. la gota que derramó el vaso fue cuando en pleno programa de televisión de una de sus presentaciones, el gobierno en un acto que más tenía de conservador y retrógrada que de revolucionario ordenó la interrupción de la transmisión. “la lupe” creyó que en méxico encontraría más libertad, pero la mochería de la administración en turno... era presidente el aparentemente nada mojigato adolfo lópez mateos... fue más acuciante que la del novísimo régimen cubano y se vio obligada a mudarse a una ciudad que tuviera fama de gozar de cierta liberalidad: nueva york. sobra decir que “la lupe” alcanzó un fama que la elevó a las alturas del medio artístico de su tiempo y le mejoró el poder adquisitivo de manera considerable, tanto que se compró la casa de rodolfo valentino; pero como en esto unas cosas vienen junto con pegado con otras, tito puente terminó encontrando el modo de trasquilarla y, con el paso de los años, a fuerza también de una adicción bastante fuerte por el alcohol, la marihuana y, sobre todo, la cocaína, su capital y su patrimonio prácticamente desaparecieron. murió, para variar, en la miseria y el abandono.
al término de la función, adis declaró que tenía hambre; yo, que tenía sueño. gabo, tin y miguel ángel quedaron con k y w de dar el rol; nelson no recuerdo qué hizo. adis y yo fuimos, camino al hotel, a una especie de “paladar” nocturno para turistas (algo así como una oxxo) donde vendían pizzas. pedimos un par de hawaianas, a 2.5 cuc; adis descubrió que había coca-cola y se pidió una, yo me tomé otra bucanero. la coca, por ser de importación, nos la cobraron a 1.5 cuc, adis no volvería a probar la coca-cola en cuba. así, pues, nuestro capital se redujo de 50 a 17.5 cuc y apenas, a penas, era el primer día en la habana.

5 de diciembre de 2011

Julia Marichal.


























Esta vez, hijo, no sé qué decir, mucho menos cómo decirlo. Las palabras se agolpan en el pecho, laten con fuerza debajo de las sienes, palpitan detrás del ojo, se tuercen debajo de la lengua; pero no atinan a salir. Hacen un nudo en la garganta, la desgarran, no la sueltan.

Pienso en las clases de teatro, en las calificaciones de las muchachas y los muchachos que estudian conmigo; también, en los viajes recientes: La Habana golpeándome la conciencia, Querétaro convirtiéndose en un caos donde gente que quiero y admiro termina ensordeciéndose por el desmadre de terceros. No había abierto ningún periódico ni, tampoco, página, sitio o portal güeb que me dijera lo que ocurría allá afuera. Sabía que, de todos modos, el país y el mundo se caía a pedazos; los detalles de cómo sucedía me tenían harto, agotado, saturado, asqueado.

De pronto, veo su rostro en el perfil de un amigo de otros tiempos en Facebook, nuestro querido Paco Marín, y pregunto por ella sin saberla reconocer: «es Julia Marechal –me dice uno de mis maestros más caros–, la hija de Juan de la Cabada». Y, entonces, como una ráfaga de luz que destellara quién sabe desde dónde, me surge una pregunta que no quiero responder: «¿Marechal o Marichal?»

Tengo más de doce horas leyendo sobre lo que le ocurrió y mi indignación, de por sí acrecentada por el reciente asesinato de don Nepomuceno Moreno y al aún más próximo atentado contra la señora Norma Andrade, no consigue contenerse; menos aún, detenerse. ¿Cómo es posible? ¿Qué clase de ser humano puede hacerle lo que le hicieron? ¿Hasta dónde ha llegado la estulticia de este país y quienes en él dizque vivimos?

«Julia Marichal y Martínez» o, como la conocimos en la RED@ctuar, la Red de Encuentro y Diversidad para la Actuación a la que se suscribió en abril de 2003: «juliacorazónmx». Aquella primera vez, nos invitó, si no mal recuerdo, a un espectáculo suyo; a partir de entonces sus intervenciones en la RED@ctuar serían siempre tan provocadoras como cariñosas; «la orden –nos decía–: ser feliz todo este siglo». Y, así, con esa felicidad como estandarte, lo mismo reenviaba las invitaciones a ver Epifanio el Pasadazo, de nuestro admirado José Ramón Enríquez, o felicitaba a Perro Teatro por su viaje a Madrid con motivo del IV Ciclo Iberoamericano de las Artes, que llamaba la atención a nuestras misoginias y suscribía comunicados exigiendo el fin al bloqueo israelí en la franja de Gaza y la renuncia de Mubarak en Egipto.

Solidaria, amorosa, inteligente, combativa; fue siempre, desde su llegada virtual, parte del puñado de colegas que entendieron y defendieron el sentido de que la RED@ctuar no fuera sólo un espacio de anuncios sobre nuestros proyectos artísticos; sino, además, un punto de intercambio de nuestras maneras de pensar, sentir y hacer la doble escena que en tanto cómicas y cómicos urdimos: la escena teatral y la escena social. Por eso no me sorprendió cuando sumó su paso y su palabra al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad que, como dicen los medios, encabeza el escritor Javier Sicilia.

En su último mensaje dentro de la RED@ctuar, por sólo citar un ejemplo, saludaba el reconocimiento que la también entrañable Beatriz Falero recibió apenas hace unos días en la forma de la Distinción por la oralidad/Diploma Medalla al Mérito en la Oralidad 2011: «Comparto la alegría y me siento muy orgullosa –escribió–, de que te den este reconocimiento, ganado en buena lid en la batalla de contar. Que vengan más. Un universal y fuerte, fuerte abrazote». Luego su rúbrica de siempre, con un ligero pero significativo cambio: «A pesar de los tiempos ser feliz todo este siglo»; seguida de la ya famosa cita de Martin Niemöller que se adjudica a Bertolt Brecht y que comienza con aquello de «cuando los nazis se llevaron a los comunistas no dije nada, porque no era comunista…»

Después, la misma Betty, como muchos colegas más, se haría eco del mensaje de sus familiares buscándola… hasta que encontraron su cuerpo… No sé qué decir, mi amor, mucho menos cómo decirlo… las palabras se me agolpan en el pecho, laten con fuerza debajo de las sienes, palpitan detrás del ojo, se tuercen debajo de la lengua… ¡Carajo!.. Y pensar que de todos modos, ella querría que yo te dijera que, «a pesar de los tiempos, hagas todo por ser feliz todo este siglo»… pero no puedo; las palabras ya no sólo me desgarran la garganta, sino que terminan por entorpecer del todo los de por sí lerdos dedos con que te escribo.

22 de noviembre de 2011

«Fraude, México 2006»: antes y después.

Juan Sabines, protector de paramilitares, dando el
"pizarrazo de salida "al filme La precoz y breve vida de Sabina Rivas,
realización de Luis Mandoki.

Por fin, Contra El Viento Films consiguió estrenar la cinta que se promociona como “una película de millones de mexicanos dirigida por Luis Mandoki”. Así que apenas, a penas, comenzó a proyectarse en las más de 200 salas que tiene previsto hacerlo, me apuré a verla movido en principio por una suerte de experimento muy personal: conocer por mí mismo la reacción de la gente entorno a la “tercera asamblea informativa” de su Convención Nacional Demócratica (CND), en el zócalo de la ciudad Monstruo.

Mis segundas motivaciones, lejos de enterarme de las evidencias recogidas por Mandoki sobre el descomunal fraude electoral, pues no esperaba que el director de Voces inocentes mostrara algo nuevo bajo el sol, respondían a meros intereses cinematográficos: saber qué había hecho con tanto material que él mismo no había filmado y atestiguar el resultado de un filme que en principio decía reconocerse como una película coral.

Salvadas las razones anteriores, que incluye el gusto personal que tengo para con el documental, género que si no mal recuerdo fue el primero en filmarse en estas tierras por aquellos años de la guerra que algunos llaman la Revolución Mexicana y que a pesar de ello ha sido el más desdeñado por público y distribuidoras, confieso que también tenía un fuerte interés por ser parte, al menos desde la butaca, de lo que creo es ya un hecho sin precedente en la historia que comparten el cine y la política en nuestro país. Supongo que no ha sido nada fácil producir, realizar y exhibir un panfleto de semejantes proporciones; sobre todo cuando es contrario al servilismo que profesan empresas como la Warner Brothers CompanyTelevisa o Cinépolis en aras de sus negocios con Felipe Franco Pinochet, dizque presidente constitucional de México.

1. El fraude electoral.

Tras ver Fraude: México 2006 la rabia, como dijera una señora que estaba en el asiento detrás del que estaba yo, aparece de nuevo; creo que ése es uno de los propósitos fundamentales de Arreola y Mandoki, y lo han logrado. En lo personal, salí con un profundo respeto por toda esa gente (quienes filmaron, quienes se dejaron filmar, quienes se cooperaron para que la película pudiera ser terminada, quienes vigilaron la proyección de los trailers, quienes han comenzado a asistir a las exhibiciones… los millones de mexicanos correalizadores) y salí también con la esperanza de que sus aspiraciones de libertad, justicia y democracia verdaderas no se vean burladas de nuevo próximamente “en su cine favorito”; es decir, por el hombre que alguna vez les dijo que les amaba desaforadamente para luego negociar, con todo y guardada del moñito tricolor, las movilizaciones que lo llevaron a tener su nombre y el de su coalición en las boletas aquél 2 de julio de 2006.

Es de agradecerse, sin embargo, el oficio del cineasta con respecto a la edición de tantas y diversas grabaciones, logrando hacernos sentir que se trata de una respiración común; como también la apretada colección de pruebas del fraude, en un documento que consigue lo imposible: presentar un historial redondito de las piezas sueltas del rompecabezas de la democracia a la mexicana.

Más aún, Fraude: México 2006 es también una lección de que, como dijera el personaje principal de la película, en México la democracia no ha existido nunca. Son conmovedoras las imágenes de Salvador Allende (a quien la mayoría de quienes vean el filme quizá desconozcan), del mega plantón en Reforma, de la indignación de la gente que se sabe burlada o de la impotencia ante la criminal resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación; como son provocadoras las escenas de los autonombrados comunicadores, verdaderos esbirros, sumándose a la canallada y el descaro, también expuestos, de quienes fueron y son la mano que meció la cuna del fraude.

Todas y todos están allí, comenzando por Felipe de Carlos Salinas Calderón tomando posesión como presidente de México en 1988/2006 y Vicente de la Madrid Fox Hurtado(r) declarando que aquestas son las elecciones más limpias de nuestra historia, secundados por Luis Carlos Ubartlet. Mandoki va de las muy acertadas comparaciones históricas al detalle casi imperceptible de una mancha en una boleta que mostrando claramente la intención del voto será anulada por un consejo electoral distrital digno de una obra de Valle-Inclán, pasando por el desfile de personajes igualmente esperpénticos como Elba Esther Gordillo, Carlos Ahumada, René Bejarano, Víctor Trujillo, Adela Micha, Carlos Marín, Leonel Castillo, Diego Zavala… finísimas personas todas y todos ellos.

Y es verdad: Mandoki no desveló nada nuevo bajo el sol; pero quizá por eso mismo, porque estando todo demostrado, tan claramente expuesto no sólo de ahora, el fraude es aún más grotesco en su consumación e institucionalización.

2. El fraude fílmico.

Fraude: México 2006 se trata de un filme inteligente y emotivo a todas luces; insisto: un muy buen panfleto. Mucho más respetuoso para con lo que la gente piensa y siente, en comparación con la sarta de espots (también panfletarios) que aprovechándose de las tragedias en Tabasco y Chiapas intentaron servir de trampolín a la nula legitimidad de Felipe Franco Pinochet.

Fraude: México 2006 es también, sin duda, un documento histórico; con esta convicción entré a la sala de exhibición y con esa misma convicción salí de ella. Hay, sin embargo, algunas inconsistencias (perdón, se me quedó pegado el lenguaje legaloide electoral) de las que creo no puedo callar. En principio, “la película de millones de mexicanos…” es, en parte, un fraude en sí misma.

Me explico. Fraude: México 2006 se ha anunciado por su realizador y su productor como una cinta que da cuenta, como su nombre lo dice, de la burla a la voluntad popular expresada en las urnas el 2 de julio de 2006 (cosa en la que se cumple); pero de la que siempre se negó que fuera también una película que hace las veces de culto a la personalidad de Andrés Manuel López Obrador, otrora candidato presidencial de la Coalición Por el Bien de Todos y actualmente dirigente de ése imaginario que algunos llaman la presidencia legítima de México, cosa en la que no sólo no se cumple sino que hasta se le compara (hágame usted el favor) con Salvador Allende.

Por otra parte, Fraude: México 2006 se promovía como el documental que terminaría por desvelar el laberíntico basurero de la legalidad y la democracia capitalistas (aunque no se decía con estas palabras), de modo que quienes estábamos seguros de que se había cometido fraude supiéramos también explicar cómo había sido, y quienes están ciertos de que las elecciones de 2006 brillaron de tan limpias se dieran la oportunidad de preguntarse: “¿y sí no?”. Sin embargo, la producción de Contra El Viento Films no dice nada que sus socios y muchos otros no hubieran dicho ya (inclusive se guarda información que podría ser fundamental para la película, en tanto documento histórico). Así, pues, Fraude: México 2006 es más bien “una película de millones de mexicanos…” realizada para consumo de esos mismos millones de mexicanos.

Esto del autoconsumo de un producto en principio artístico con justificaciones políticas, no es, creo yo, algo ilegítimo. Pienso que es bastante válido, sobre todo cuando se estaba en vísperas de su “tercera asamblea”, en la que mucha gente esperaba sirviera de marco al gran anuncio del lopezobradorismo (anuncio que no se dio): deslindarse del perredismo, pero que no fue sino la confirmación de que las ictéricas canalladas de la supuesta revolución democratizada seguirán siendo parte de la capirotada que se insiste en nombrar presidencia legítima. La cosa es que al quedarse en el autoconsumo está muy lejos de significarse más allá del mero artilugio propagandístico.

Muchos detalles se quedan en el tintero. Por ejemplo, en el plano de lo cinematográfico, contar de lo que para mí fue un empleo inteligente de ciertos recursos, como disponer de una voz femenina para la narración y de otra, masculina, para las entrevistas; “enmarcar” con escenas trabajadas en velocidades diferentes (menos de los 24 cuadros por segundo) el filme todo, dándole un toque como de película filmada a principios del siglo 20, o haciendo coincidir en una suerte de diálogo a muchas voces lo mismo las entrevistas que las grabaciones de todos los formatos disponibles, en una edición que creo excelente.

En el plano de lo político, poner en la mesa cuestiones que son fundamentales pero que pasan desapercibidas, como el hecho de que, según aseveraciones de Andrés Manuel López Obrador, el secretario de la Defensa Nacional en el sexenio foxista haya intervenido destacadamente en política, asuntos que no son de su competencia, en medio del desafuero que a él, a López Obrador, le orquestó la oligarquía, o la contradicción de quien insiste en presentarse, en tanto presidente legítimo, como un hombre que estima su honestidad como lo más importante de su persona y continúa guardando un silencio criminal ante la connivencia de su partido y su propia presidencia para con la estrategia guerrerista que Felipe Franco Pinochet pone en marcha contra los municipios autónomos zapatistas en connivencia con el priísmo local (léase: los caciques y terratenientes de toda la vida).

3. El fraude con lupa.

Cual si de una lupa se tratara, Fraude: México 2006 presenta además a las y los morelenses una joya: imágenes editadas de la sesión permanente del Consejo Electoral Distrital 01 del IFE en nuestro estado, aquéllos 2 y 3 de julio de 2006.

En la toma aparecen algunos representantes de partidos políticos cuestionando al consejero presidente sobre un acta que, podemos suponerlo, no fue llenada por el ciudadano que fungió como secretario de la casilla. En medio de la repetición fílmica de burlas a la inteligencia de la gente, el caso aparece como una más, sin duda; y, lamentablemente, la respuesta del consejero que cita el artículo 214 del Cofipe para decir que aquello “no es una alteración, sino un olvido”, y por lo tanto no se justifica legalmente la apertura del paquete en cuestión, es, por decir lo menos, desafortunada.

Conozco tanto al consejero presidente como al consejero propietario que responde a las interrogaciones de los representantes partidistas, fui compañero suyo, también como consejero, en los procesos electorales de 1999-2000 y 2002-2003, y puedo asegurar que se trata de hombres honestos.

No obstante, considero que por querer ser más papistas que el papa, y por seguir a pie juntillas las indicaciones que el jurídico del Consejo General del IFE les hiciera llegar (como a todos los consejos distritales) sobre los casos en los que sí se podía abrir paquetes y en los que no, perdieron la visión de que por encima de todo en sus manos estaba la responsabilidad de garantizar certeza a la elección, uno de los principios rectores del mismo IFE por mandato constitucional.

Ignoro si finalmente el Consejo Electoral Distrital 01 del IFE en Morelos decidió, por votación, que aquella urna se abriera (mañosamente Mandoki no nos lo deja ver, como sí lo hace en el caso de la boleta anulada); pero espero que las señoras y los señores consejeros hayan optado por hacerlo, de lo contrario, en nombre del Estado de Derecho, hicieron pasar por encima de la Carta Magna una ley menor, como el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, y terminaron prestándose a la sinvergüenzada que multiplicada mínimo por 300 dio el triunfo (triunfo ilegal e ilegítimo) a Felipe Franco Pinochet.

Después de esto no creo que les quedará duda, ni a ellos ni a los demás consejeros, de que para la próxima cualquier precaución en aras de dar certeza a un proceso electoral es poco: recuerdo que hubo consejeros de otros distritos que denunciaron los dictados del Consejo General. Me hubiera gustado encontrar los nombres de mis amigos entre ellos.

El juego electoral es una farsa que se teje mucho antes del día de la jornada crucial; así nos lo recuerda el epígrafe que cita a Fernando del Paso al comenzar Fraude: México 2006. Una lectura, acertada, es que el fraude viene junto con pegado a un régimen como el que padecemos desde que la revolución mexicana se interrumpió en 1920 con el asesinato de Zapata y la capitulación de Villa, como afirma Adolfo Gilly. Para Mandoki el fraude bien puede ser un ciclo que no deja de repetirse y que tiene en 1988 y en 2006 dos de sus ejemplos más claros.

Allí radica, justamente, la parte de responsabilidad que tienen el perredismo y el lopezobradorismo en el gran circo electoral: son parte de ese juego y quieren seguirlo siendo. ¿Acaso no sabían que algo así ocurriría desde el momento en que entre el PAN y el PRI, y gracias a la inoperancia política del PRD, designaron quienes serían los integrantes del Consejo General del IFE, Ugalde Ramírez entre ellos?

La respuesta a lo anterior no es un asunto banal. De contestar que no, habría que preguntarnos como ciudadanas, como ciudadanos, cuanto más vale la pena caminar junto a hombres y mujeres como estos. De contestar que sí, además de cuestionarles por qué entonces llamaron a participar de un proceso viciado de origen, valdría preguntarnos nuevamente cuánto vale la pena caminar junto a mujeres y hombres como estos.

Una lucha tienen enfrente de sí quienes participan de la CND y de la presidencia legítima de López Obrador: seguirse articulando para la supuesta defensa de nuestros recursos naturales, principalmente los energéticos, sin modificar de fondo el sistema que amenaza la conservación de éstos, ergo: no defender realmente los recursos naturales; o emplear todas sus energías en ponerle punto final a la clase política que perpetua éste sistema.

Su “tercera asamblea informativa” era también el marco para la rendición de cuentas del gobierno legítimo, de cara a los 20 compromisos que su presidente adquirió hace un año, ¿qué no? En medio de la indignación revisitada gracias a Fraude: México 2006 y de los provocadores repiques de campana en Catedral ¿se acordaron de pedir esas cuentas?

Según tengo entendido, la CND acaba de sumarse en pleno al Frente Nacional Contra la Represión (ya antes una comisión lo había hecho); señoras y señores convencionistas: ¿mandatarán a su presidente legítimo que ponga fin a la articulación de paramilitares de su partido, el PRD, en contra de las y los zapatistas, o esperarán a su “cuarta asamblea informativa” mientras Mandoki prepara su nuevo filme, quizás bajo el abrigo de un gobernador cacique de nacimiento, priista de toda la vida, que apoya a esos mismos grupos paramilitares?

11 de septiembre de 2011

UN CHILE IGUALITARIO... LIBRE. Entrevista con Marco Sánchez Maturana, del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.


a Valentina Palma, Marco Aguirre y la hija de ambos: Esperanza.


Chileno de nacimiento, Marco Sánchez Maturana tenía escasos tres años cuando por Radio Magallanes Salvador Allende se despedía del pueblo que lo había llevado a la presidencia a través de las urnas en 1970: “Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”. En 1999, año en que me concediera esta entrevista, Marco vivía en la ciudad de México donde estudiaba Antropología Social en espera de que se regularizara su estancia legal, ya que desde 1997, debido a una orden de detención girada en Chile y al posterior trámite de su extradición, Naciones Unidas, a través del ACNUR, le otorgó la condición de refugiado político. Aquí-allí, en medio de una de las plazas de Coyoacán, Marco nos platica de las circunstancias que lo trajeron a México, de cómo miraba a Chile hace más de diez años, de la detención de Pinochet en Londres apenas un año antes, de la Operación Condor, del EZLN y las FARC. Desde entonces no sé nada de él; guardo como un tesoro el libro del que se habla en la entrevista, esperando el momento de poder devolvérselo... aunque no quisiera. Mientras tanto, como cada año, publico esta entrevista a manera de saludo con la mano puesta en el lado izquierdo del pecho a su pueblo, que aún sigue dándonos ejemplos de dignidad, y, por supuesto, a su presidente.

Foto tomada de: A KiD NaMed Álvaro.

19 de junio de 2011

Limosna para la lámpara del aceite.


A los «hatajos de mastuerzos»
que este día mercantil del padre
tomarán las calles
para decir que tienen mucha madre.


Estoy sentado frente a la maquina que mi mamonería, y yo con ella, insiste en llamar ordenador, en lugar de computadora. Esto de llamar a las cosas, a ciertas cosas, por un nombre y no por otro, parece no preocuparle a mucha gente. Aunque don Antonio Alatorre, sabio como él era, no pudiera acostumbrarse a llamarles “carros” a los coches, justo por la cercanía anglófona del primer sustantivo cuando en español existe el segundo, para la mayoría de nosotros la distinción fonética, ligada a su raíz etimológica, importa menos que aquello que queremos decir. Es como Andrés, el mozo que pide limosna para la lámpara del aceite en La guarda cuidadosa: «Ya todos entienden –le dice al soldado que protagoniza el entremés cervantino– que pido para aceite de la lámpara y no para la lámpara del aceite», o séase, como dijeran los clásicos: que no sea mamón… como yo, cuando me siento frente al ordenador.

Seguro te estarás preguntando a qué viene todo esto. Y, bueno, pues a eso de llamarles a las cosas, a ciertas cosas, por uno y no por otro nombre. Ahí tienes, por ejemplo, el texto que Cencos ha difundido en un boletín de prensa como «documento preliminar» del Pacto por la Paz con Justicia y Dignidad y que la Red por la Paz con Justicia ha publicado en su sitio güeb bajo el mismo nombre: según algunas y algunos compas, a quienes ya se les tilda de “duros” en la lógica de clasificar las posturas políticas en categorías lácteas de ultra o light, ése texto contiene los acuerdos del pacto ciudadano que, a decir de Javier Sicilia el 8 de mayo, “firmaríamos” en Ciudad Juárez; pero, para el mismo Sicilia, ese documento, al que él llama la Declaración de Juárez, es una mera relatoría de lo que se discutió en las mesas de trabajo y «decir que eso es un pacto, es simplemente ridículo».

He leído el texto de marras, hijo, y, en efecto, es una relatoría; pero la discusión no es sólo por dilucidar qué nombre le ponemos a ese documento, matarile-rile-rón; sino, si recoge acuerdos que los-abajo-firmantes están obligados a cumplir o no. Mira, he leído también la carta que Javier Sicilia les envía a las y los caravaneros del consuelo, desde «algún lugar del cielo de México», ésa en las que les dice que no chinguen y que no mamen con su sospechosismo a lo Creel, y coincido plenamente con él en que no puede llamársele más que “documento preliminar”, porque hace falta entrarle a la revisión de la redacción y, más importante aún, someter esos acuerdos a consulta con quienes, víctimas directas e indirectas o no, caminamos los pasos de este incipiente movimiento desde diferentes rincones del país.

Pero, aunque Javier Sicilia dice que no, que «nada se ha desdeñado, simplemente cada cosa ocupa un lugar y con ellas vamos tejiendo un mundo», no comparto su descalificación para con los acuerdos a los que se comprometieron quienes suscribieron dicho documento, el mismo Sicilia el primero; porque la pregunta central sigue estando en el aire: el texto-relatoría del 10 de junio, ¿contiene o no los acuerdos y compromisos que constituyen el Pacto Ciudadano por la Paz con Justicia y Dignidad? Según el Diccionario de la RAE, pacto, del latín pactum, se refiere al concierto o tratado entre dos o más partes que se comprometen a cumplir lo estipulado; ¿será por eso que Sicilia insiste en no llamarle pacto a un documento cuyos acuerdos parece que, como dice Octavio Rodríguez Araujo (La Jornada, 16/06/11), simplemente no le gustan?

Personalmente, hijo, creo que no. La radicalidad que se expresa en lo que ahora vamos llamando el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad es de un tipo muy otro a esa otra radicalidad que para “desatar” el nudo gordiano no sabe sino cortar la cuerda. Se trata de ir a la raíz del problema, de desvelar la dinámica que ha venido devastando el tejido social que nos sostiene… o que nos sostenía… y el problema, mi amor, es la violencia; el uso abusivo de la fuerza. ¿Recuerdas el taller de capacidades y competencias para la resolución noviolenta de conflictos con Francisco Nava? Paco nos decía, palabras más, palabras menos, que destruir lo puede hacer cualquiera, lo verdaderamente difícil está en construir; porque, construir algo precisa de nosotros mucha más fuerza que la que usamos para destruirlo. ¿Qué más radical que eso? ¿Qué más radical que resistir a la tentación de responder a la violencia con más violencia?

Jaime Luis Brito, a quien aprecio y admiro no sólo porque lo quiero como a un hermano, sino porque sabe decir lo justo con poco, escribe en su columna “Tiempos Modernos” (La Jornada Morelos, 13/06/2011) que la Declaración de Juárez es un segundo punto de partida del movimiento, un nuevo peldaño al que habrán de suceder más encuentros, reuniones, discusiones y, por supuesto, actores, porque la emergencia nacional que padecemos sigue siendo, lamentablemente, una realidad en el país; coincide así con Javier Sicilia en que el primer peldaño tiene como punto de partida el documento del 8 de mayo, la, digamos, Declaración de Tenochtitlan, y con ello, creo, ayuda a destrabar esta discusión… aunque, es verdad, ello no explica porqué Javier Sicilia nos llama, primero, a discutir un documento y, luego, habiéndose modificado, desconoce parte de su contenido a pesar de haberlo firmado.

Pero sí lo hace una segunda carta del mismo Sicilia que se ha difundido desde el 18 de junio en la página de “MX Hasta la madre” en Facebook; algunos de cuyos fragmentos te comparto por su importancia y claridad:
«Es verdad que en Juárez, a la luz de [los] 6 puntos, se pusieron al desnudo muchas otras demandas de orden social y político –los dolores de la nación son inmensos y los pendientes de los gobiernos para con ellos grandes--. Sin embargo, llevar al pacto ciudadano todas esas demandas no sólo implica dejar de lado lo que da el carácter moral al movimiento de la Caravana: el dolor de las víctimas, sino que es la mejor manera de darle armas a los gobiernos para que no cumplan nada. Si nos mantenemos unidos en los 6 puntos, no sólo podremos reivindicar a las víctimas y ejercer una presión sostenida para lograrlo, sino que también podremos llevar la caravana hacia el otro punto del país: el Sur. Lo contrario es entrar en la dispersión, perder el mínimo suelo –sin el cual las otras demandas legítimas que surgieron en Juárez y a las cuales se agregarán muchas más, serán sólo ilusión– y perder, en la fragmentación de las diferencias que se sobreponen a lo esencial de los acuerdos, la fuerza acumulada a lo largo de estos meses. La gratuidad, queridos hermanos, no [se] usa, no se engríe, no se ilusiona, no busca provechos de ningún tipo. Es simplemente, en su debilidad, una extraña fuerza que reivindica la vida, esa parte, como decía Albert Camus, que sólo sirve para existir y sin la cual lo humano pierde su dimensión más preciada –esa dimensión que el consuelo no ha dejado de mostrar–: la belleza de vivir en común; es también, al igual que la poesía, el más gratuito de los oficios, la inmortal fuerza de la pobreza. Si la perdemos en nombre de diferencias que pueden sobreponerse a lo esencial, habremos perdido lo más preciado, traicionado el dolor de las víctimas y nos habremos impedido transformar el corazón de los violentos.
«Vienen momentos muy difíciles: el diálogo con las diversas instancias de gobierno –un diálogo que a la luz de los 6 puntos debe ser tan exigente, como nuestra dignidad, y tan propositivo, como la justicia y la paz que las víctimas y la ciudadanía con ellas claman; y la Caravana hacia el Sur. Si no mantenemos vivo en el dolor transformado en amor, que es la unidad, si no somos capaces de vivir en esa pobre e inestable fuerza de su impotencia –porque el amor es hueco, apertura, acogimiento y don–, todo terminará tragado por la desmesura del poder y de los intereses más legítimos.
«A lo largo de estos días caminados a su lado no he dejado de pensar en esa profunda máxima de San Bernardo que deberíamos rumiar en estos tiempos difíciles y bajo la luz de esos dolores inmensos que hemos iluminado en el amor: ‹En lo esencial, unidad; en la diferencia, libertad; en todo, caridad›.»
Caminemos, pues, por los acuerdos de la Declaración de Tenochtitlan y trabajemos porque dichas demandas se cumplan como un primer peldaño; pero, entrémosle desde luego a la discusión en torno a la Declaración de Juárez, porque, de seguir teniendo por respuesta de los poderes republicanos y fácticos, incluyendo la panda de ladrones que habitan en las cuevas de los partidos políticos, las mismas ceguera y sordera de hasta ahora, aunque no muy le guste a nuestro entrañable Sicilia, lo firmado en Juárez bien puede ser la plataforma de lo que será el siguiente escalón de este movimiento: la desobediencia y resistencia civiles de quienes como él estamos hasta la madre y, u, o hasta el padre.

5 de junio de 2011

5 de Junio, 2009. 14:45.





El reloj y el calendario se detienen. Son las siete de la noche del 28 de mayo de 2011. Miro hacia atrás en el tiempo, hace dos meses la noticia del asesinato por asfixia de siete personas en Temixco, Morelos, comenzaba a prender la mecha de lo que hoy puede convertirse en un movimiento ciudadano que, como dijera Javier Sicilia, le restituya la dignidad a esta nación; entre las víctimas, lo sabes bien, estaba Juan Francisco, hijo del mismo Sicilia.

Esta vez no estamos, sin embargo, en la Mérida de Yucatán celebrando el Día Mundial del Teatro, como hacíamos la noche que le arrancaron la vida a Juanelo, Jesús, Gabo, Julio César, Luis Antonio y sus tíos María del Socorro y Álvaro; estamos en la ciudad de Hermosillo, en Sonora, donde está por cumplirse el segundo aniversario de una tragedia cuya magnitud por el número y las edades de las víctimas convirtieron al Pitic en la Belén mexicana del siglo 21 y al 5 de junio en el nuevo día nacional de los santos inocentes.

Las luces del patio de butacas del Auditorio Cívico del Estado se apagan para dar paso a un video que es, a la vez, espejo: la toma apunta justamente a nuestros asientos. Así comienza Cananeas, obra escrita y dirigida por Sergio Galindo con los actuales integrantes del histórico TATUAS que fundara Óscar Liera. Al término de la función, nos ponemos de pie para aplaudir a estas dos agrupaciones de cómicos: el TATUAS y la Compañía Teatral del Norte, quienes bajo el lema “Menos Balas, Más Teatro” nos hacen aplaudirles también a los trabajadores que 105 años atrás fueron reprimidos brutalmente y a los de las muchas Cananeas que a pesar de empresarios, políticos y líderes charros que los someten siguen en pie de lucha.

Después de la segunda función, el teatro que abrigará a cada uno de los montajes que participamos en la Muestra Nacional de Teatro “De península a península” queda vacío. A tan sólo unas cuadras de allí, en una de las tiendas de la cadena Oxxo que al cumplir la regla capitalista de desplazar a la tradicional y por ello “incompetente” tiendita de la esquina contribuye con el desgarramiento del tejido social que padecemos, una familia entera es acribillada.

El reloj y el calendario siguen sin moverse. Así pasa la noche entera hasta que el día comienza a clarear. Duermes, tus ojos entreabiertos miran correr una a una las imágenes que habitan tu sueño, mientras las sábanas aguantan la respiración en medio de la llave que les aplicas torciéndolas entre tus piernas. Me visto y salgo a la calle donde la poca gente que ya ha salido de sus casas habla las mil y una versiones de porqué fueron asesinadas las personas de la víspera.

Mi paso me lleva a la plaza Emiliana de Zubeldía y sus naranjos; en especial a un pequeño santuario de cruces enmarcadas en una suerte de corral, como una gran cuna. El grito de Roberto Zavala, papá de Santiago de Jesús, que diera título a la crónica de Diego Enrique Osorno: Nosotros somos los culpables, retumba en mi cabeza: «yo también», me digo… Me callo… No quiero que mi ruido interior rompa el silencio que los 49 angelitos de la Guardería ABC se merecen; no quiero que empañe la sentencia del juicio ciudadano que hoy mismo, dentro de unas horas, se dictará al Estado mexicano desde la Plaza de la Constitución de la ciudad de México, sede de los Poderes de la Unión.

El veredicto, por denegación de acceso a la justicia, establecer el criterio de que las niñas y los niños no son sujetos de derecho, omisión al legislar, falta de asignación presupuestaria y negligencia, es: culpable.

De su condena, por falta de más espacio destaco lo siguiente:

1) Modificar el esquema de subrogación de guarderías del IMSS, así como de cualquier otro modelo de cuidado infantil que sea contrario a la Constitución y los tratados internacionales firmados y ratificados por el Estado mexicano;

2) Desarrollar una política pública a todos los niveles de gobierno que tutele de manera específica los derechos de la primera infancia, niñez y adolescencia, bajo la estricta observancia de que infantes, niños, niñas y jóvenes son sujetos de derecho;

3) Finalizar los juicios para determinar la responsabilidad de los servidores públicos involucrados en las conductas señaladas, de manera que se amplíe la acción penal contra todos los presuntos responsables acorde con las denuncias presentadas;

4) Construir un memorial donde están las instalaciones de la Guardería ABC para honrar la memoria de los niños y las niñas víctimas, así como garantizar la protección y tratamiento de los 104 niños y niñas que están lesionados, atendiendo de manera integral la afectación al plan de vida de sus familias, generando las condiciones para la atención económica, médica, sicológica y de cualquier índole necesarias, y

5) Aprobar y publicar para su entrada en vigor la Ley General de Prestación de Servicios para la Atención, Cuidado y Desarrollo Integral Infantil.

Hoy, mientras te escribo estas notas torpemente pergeñadas, es 4 de junio; la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad, encabezada por Javier Sicilia, comienza su marcha rumbo a Ciudad Juárez, «centro del dolor, la impunidad y la guerra» (Pietro Ameglio dixit). El reloj y el calendario continúan, no obstante, suspendidos: sigue siendo 5 de junio de 2009 y dan las 14:45.


Foto tomada de Taringa!

8 de mayo de 2011

La Marcha-Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad.


El día de hoy, 8 de mayo de 2011, desde distintos puntos del país miles de personas saldremos a las calles para ir en búsqueda de un México distinto al que nos ofrecen la crueldad desorbitante del crimen organizado y la igualmente criminal complicidad que con éste sostiene buena parte de la clase política y el sector empresarial que detentan el poder que de arriba viene, haciendo de la impunidad el que quizás sea el gesto más indignante de una guerra tan estúpida como hipócrita que, como rasgo más ominoso, ha cobrado decenas de miles de vidas de personas inocentes.

Se ha dicho que la gota de sangre que derramó el vaso fue la tortura y el posterior asesinato por asfixia de siete personas, cinco jóvenes y dos adultos, ocurrido la noche del pasado 27 de marzo en Temixco, Morelos, una de las cuales es el joven Juan Francisco Sicilia Ortega, hijo del poeta Javier Sicilia. De los otros cuatro jóvenes, tres, Julio César Romero Jaime, Luis Antonio Romero Jaime y Gabriel Anejo Escalera, habían sido amigos desde la infancia de Juan Francisco; el cuarto, Jesús Chávez Vázquez, había sido un vecino muy cercano a todos ellos. Los adultos, un hombre y una mujer, eran Álvaro Jaime Avelar y María del Socorro Estrada Hernández, tíos de Julio César y Luis Antonio.

Las explicaciones de por qué éste caso provocó la indignación que otros no, han partido, así lo creo, de una falsa disyuntiva: creer que sólo este caso nos indignó; así lo exponen, al menos, quienes descalifican nuestras acciones públicas y desdeñan nuestra palabra. Sin embargo, el hecho de que ante el multihomicidio de Temixco hayamos salido a las calles como en apariencia no lo habíamos hecho para con otros casos responde, según mi pobre percepción, justo a que ésa fue la convocatoria que nos hizo el mismo Javier Sicilia: tomar la calle, manifestarnos, reactivar la imaginación para encontrarnos de nuevo, recomponer el tejido social, recordar a nuestros amigos y familiares asesinados porque no son meras cifras de “daños colaterales”, pensar en voz alta vías para salir del callejón sin salida de la muerte en que está atorado el país.

Indolencia + Estulticia = Mezquindad.

Acusando una mezquindad insultante hay quienes se preguntan por qué Sicilia no convocó igual a tomar la calle en tragedias similares o “peores” anteriores a la suya; amén de que la respuesta le toca exclusivamente a él, quienes hacen dichos cuestionamientos, además de su total falta de compasión (que de suyo ya habla de su calidad moral) dejan de manifiesto su ignorancia o intencionalmente olvidan quién ha sido y quién es Javier Sicilia. Es lógico, ¿cómo saber que quien recibió el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes en 2009 lleva más de 30 años escribiendo para diversos medios impresos, en especial para la revista Proceso, hablando justamente de la necesidad de caminar junto a las justas causas que abanderan los movimientos sociales de este país?

¿Cómo saber que en 2007 fundó la revista Conspiratio con la intensión de “provocar el replanteamiento de las estructuras sociales y culturales de occidente generando un espacio de reflexión y debate que dé como fruto panoramas alternativos para una sociedad más humana desde una perspectiva que ni la izquierda ni la derecha políticas de México han adoptado”, que en 2001 se unió al movimiento que luchó por defender el patrimonio natural y cultural que había en los terrenos del ex Casino de la Selva o que en 1994 (año desde el cual acompaña la lucha zapatista) fundó la revista Ixtus desde donde emprendió su crítica a la modernidad de la mano del Evangelio y la espiritualidad en las enseñanzas de Gandhi, Iván Illich o Giuseppe Lanza del Vasto?

¿Cómo saber que desde la década de los ochenta viene participando muy de cerca con las Comunidades Eclesiales de Base impulsadas por don Sergio Méndez Arceo para incidir en la transformación social y democrática de México y Latinoamérica, y que ello explica en parte que hace 28 años haya sido cofundador de la sección mexicana de Servicio Paz y Justicia, organización no gubernamental defensora de los derechos humanos fundada por Adolfo Pérez Esquivel con la noviolencia activa como premisa?

¿Cómo saberlo si, vaya, ni siquiera leemos poesía; mucho menos a quién se ganó el Aguascalientes 2009? Eso no nos lo anuncian subrepticiamente los actores y actrices de las telenovelas, ni aparece en coquetonas animaciones en las transmisiones de futbol y como que todavía no terminamos de creer que va en serio la mediática invitación a leer con nuestros hijos de quienes a leguas se ve que en su vida han agarrado un libro, incluyendo la secretaria vitalicia del sindicato de maestros, que ni siquiera sabe leer aquello de A/H1N1.

Tienen razón: cómo saberlo. Pero no saberlo no les exime de su dolo y mala fe; ni, mucho menos, de su indolencia y estulticia; de su mezquindad.

En fin, les pido que me disculpen quienes sí sabían todo esto y mucho más; sólo quise medio responder a quienes esgrimen una serie de argumentos varios, incluyendo la puesta en duda de la calidad moral de quienes nos convocan, para intentar descalificar algo cuya razón está en la justeza de sus demandas. Y aprovecho lo que acabo de decir, «quienes nos convocan», para pasar al siguiente punto de este mi chorema: ya no es sólo Javier Sicilia quien nos convoca a tomar la calle, recuperar el espacio público que las “autoridades” cedieron al crimen organizado y habitarlo con nuestra palabra vestida de silencio.

Recuperar al país.

La Marcha-Caminata por la Paz con Justicia y Dignidad; es, precisamente, la expresión del dolor de un amplio sector de la sociedad que lleva tiempo diciendo, gritando, escribiendo, exigiendo, pidiendo que se detenga esta sinrazón. Allí están empresarios como los señores Eduardo Gallo y Julián LeBarón, a quienes les secuestraron y asesinaron una hija, un hermano y un buen amigo; están las mamás y los papás del Movimiento Ciudadano por la Justicia 5 de Junio, a quienes la negligencia y el compadrazgo les arrebataron a sus hijas e hijos en la Guardería ABC; están el padre Alejandro Solalinde, quien lucha por los derechos humanos, sobre todo la vida, de migrantes que atraviesan nuestro país rumbo a Estados Unidos y monseñor Raúl Vera, quien hace lo propio por los miles de mineros que son explotados y asesinados en Coahuila; está Olga Reyes Salazar, cuya familia de luchadoras y luchadores sociales ha sido sistemáticamente perseguida y asesinada; están las integrantes de Nuestras Hijas de Regreso a Casa, familiares de mujeres desparecidas y asesinadas en Ciudad Juárez, y de la Sociedad Civil Las Abejas, cuyos familiares fueron masacrados en Acteal; está, incluso, Marisela Escobedo (su foto en la vanguardia de la marcha-caravana que va de Cuernavaca a la ciudad de México es conmovedora y, a la vez reveladora), asesinada en Chihuahua por la misma impunidad que asesinó a su hija Rubí… bueno, hasta los multiseñalados por sectarios, las y los adherentes de la Otra Campaña (incluyendo, obvio, el EZLN), estamos sumándonos a la convocatoria inicial de Javier Sicilia y de la Red por la Justicia y la Paz.

¿Cuáles son nuestras motivaciones? Recuperar al país, nada más; pero nada menos.

Para ello, ya lo hemos dicho en cuanto espacio y oportunidad tenemos, estamos exigiendo que se modifique la estrategia (suponiendo que existe una) que el gobierno federal, los gobiernos de los estados y las alcaldías han emprendido para combatir, dicen, al crimen organizado. En principio, porque dicha “estrategia” se echó a andar sin contar con un trabajo serio y a conciencia de los aparatos de inteligencia sobre la magnitud del problema que, insisto: dicen, se quiere resolver. Así, pues, siguiendo en esto de otorgarles el beneficio de la duda, el uso de la fuerza del Estado, expresado en la militarización del país, no parece ser sino un gran error que expone a nuestras fuerzas armadas a quedar a expensas del crimen organizado y que deja a la población civil indefensa ante los abusos de quienes por definición han sido entrenados para asesinar primero y averiguar después.

No obstante, tenemos razones suficientes para suponer que la guerra contra el crimen organizado (que se ha reducido a combate contra el narcotráfico: otro de los graves “errores”) no es, precisamente, sólo un error. Los datos que dan cuenta de la complicidad de la clase política de todos los colores y en todos los niveles de gobierno, así como de la asociación por supuesto delictuosa del sector empresarial para con las bandas del crimen organizado son, verdaderamente, espeluznantes. Estamos hablando de policías y militares trabajando para los cárteles de la droga como gatilleros, de funcionarios de los gabinetes estatales y federal que se han enriquecido ilícitamente y protegen a los capos del narcotráfico, de empresarios que están sacando jugosas ganancias del lavado de dinero, de legisladores que regatean la promulgación de reformas en materia política y que rehúyen siquiera el debate en torno a la legalización del comercio de enervantes, de jueces y abogados que integran mal los expedientes de los delincuentes que al cabo de poco tiempo regresan a las calles y terminan encerrando a inocentes para cubrir su cuota mensual de detenidos.

Luego entonces, el gobierno y el Estado mexicanos son uno de nuestros principales destinatarios. Son ellos, los funcionarios de los tres poderes republicanos, quienes juraron cumplir y velar por el cumplimiento de nuestras leyes; a cambio de ello, reciben salarios y dietas tan exorbitantes que son un escupitajo a la cara de quienes sobreviven día con día en la más extrema pobreza. Y, aún así, han faltado a su protesta. ¿No es justo, entonces, que les demandemos que hagan su trabajo y que lo hagan bien, y que si no quieren o de plano no pueden que renuncien?

Paz con Justicia y Dignidad.

El señor Calderón, en su calidad de Presidente de la República (no entremos por ahora en si lo es por producto de un fraude, como sostenemos mucho, o si llegó a la Silla del Águila con todas las de la ley, como sostienen otros) y trepado en su muy particular ¡ya basta!, exige que dirijamos nuestras demandas a “los malos”; “olvida”, o quiere olvidar, que quien protestó protegernos, velar por nosotros y por nuestros hijos, fue él, no “los malos”. Aún así, la exigencia al crimen organizado es clara: regresen a sus antiguos códigos, si se quieren matar por su estúpida mercancía, háganlo; pero no toquen a la población civil, no lastimen a gente inocente que ni la debe ni la teme.

Desafortunadamente, tal demanda puede ser dirigida únicamente a quien trafica con alguna mercancía porque, a quien trafica con seres humanos o tiene por negocio secuestrarnos, le parecería un contrasentido. Aquí es donde regresamos al punto de partida: nadie tiene derecho a lastimar a nadie, y si alguien lo hace hay (o debe haber) una autoridad que lo debe impedir o, si no lo consigue, sancionar y castigar; no asociarse con ése alguien, no protegerlo, no cuidar que viva como rey en las cárceles del país, no lavar su dinero, no perseguir a sus enemigos comerciales para garantizarle el monopolio de su mercado… en fin, no tantas cosas que sabemos pasan.

Por eso es que la Marcha-Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad del 5 al 8 de mayo de 2011, lo mismo que sus ediciones en todas las entidades del país y en más de diez naciones, es tan importante. Hemos decidido guardar silencio para que se escuche fuerte que queremos paz; pero no la paz de los sepulcros. Una paz que se sostiene a punta de balazos, no es paz.

Una paz construida sobre la base de la insensata explotación de los recursos naturales y la cultura del desperdicio, no es paz.

Una paz con miles de jóvenes sin oportunidades de empleo ni de educación, no es paz.

Una paz con miles de mujeres desaparecidas y asesinadas por el delito de ser mujeres, no es paz.

Una paz con más de un centenar de periodistas cuya voz ha sido silenciada por desaparición o asesinato, no es paz.

Una paz donde los trabajadores del campo arriesgan la vida (y la pierden) al tener que migrar a otro país, no es paz.

Una paz donde a los trabajadores de la ciudad les son esquilmadas sus conquistas laborales de siglos, no es paz.

Una paz donde a religiosos de buena voluntad y defensores de derechos humanos se les persigue y/o asesina, no es paz.

Una paz donde los pocos empresarios honestos tienen que huir del país por temor a ser lastimados en su persona o la de los suyos, no es paz.

Una paz donde se les regatea el reconocimiento de sus derechos colectivos a los pueblos indígenas, reserva moral de nuestras naciones, no es paz.

Una paz que mira sin inmutarse la muerte por negligencia de 49 niños entre 1 y 3 años de edad y se desatiende de más de 70 que aún luchan entre lesiones físicas y del alma, no es paz.

Una paz donde todos los días crece el número de Madres Coraje que buscan a sus hijos e hijas en fosas, anfiteatros, cuarteles, separos, presas, barrancas, tambos con ácido, cárceles clandestinas, no es paz.

Una paz con las fuerzas armadas fuera de sus cuarteles cometiendo innumerables violaciones a los derechos humanos, no es paz; porque, simple y sencillamente, una paz militarizada, no es paz.

En fin, una paz que cancela toda posibilidad de futuro a razón de más de 40 mil asesinatos en un lustro, 40 mil asesinatos que siguen impunes; una paz suicida, pues, no es paz. Porque la Paz, o se construye todos los días de la mano de la Justicia y la Dignidad, o no será.

4 de mayo de 2011

Marchar por la paz en la “Ciudad de la Paz”.


El pasado 30 de abril, me preguntabas: «pá, ¿tú por qué vas a marchar el 8 de mayo?» La respuesta fue, en principio, bastante simple: «por la paz, mi amor; una paz con justicia y dignidad; por la esperanza… pero, sobre todo, por ti.» Tú, mi pequeño, a quien de “pequeño” ya sólo te queda el mote, sonreíste acercando las comisuras de tus labios a las esquinas del brillo de tus ojos y seguiste jugando. Yo me quedé pensando, sin embargo, en una respuesta más compleja.

Sin saber exactamente el porqué, mi mente viajó a la tarde del 1 de diciembre de 2006, cuando Felipe Calderón rindió protesta como presidente de México rodeado por militares del Estado Mayor Presidencial en una ceremonia que duró apenas, a penas, cinco minutos. Unos días más tarde, presentó una propuesta para que el Congreso recortara millones de pesos a educación y cultura en el siguiente año fiscal y aumentara recursos a las fuerzas armadas y, si no mal recuerdo, no pasaría ni un mes para que en su calidad de comandante supremo de las mismas ordenara lo que sería su primer golpe al avispero del crimen organizado en México, precisamente en su estado natal.

Han pasado poco más de cuatro años desde entonces. Los botones de muestra de lo que significa su “estrategia” contra el crimen organizado están a la orden del día en la prensa nacional y extranjera ocupando los titulares de la nota roja; su “valor” y su “visión” para enfrentar un mal endémico como el narcotráfico se hacen de manifiesto, por un lado, en la militarización en que tiene sumido al país y, por el otro, en el sitial que ocupa Joaquín El Chapo Guzmán en la lista Forbes, y sus socios y cómplices en el poder, ora republicano, ora fáctico, con quienes ha pactado reducir a la nación en pedazos no han parado de sacar tajada política de sus “errores”; en especial el PRI (la organización criminal más grande del país), que aguarda como zopilote a que caiga de La Silla del Águila.

Pienso en Torreón, una de mis primeras ciudades adoptivas, y en lo que la han convertido el crimen organizado y los cálculos de quienes desde la clase política y empresarial se han asociado con éste. Pienso en Cuernavaca, otra de mis ciudades adoptivas, y en cuando por ser un lugar donde vivían las familias de algunos de los capos del narcotráfico era todavía la ciudad de la eterna primavera y no la de la eterna balacera que es ahora. Pienso en Mérida, la más reciente de mis ciudades adoptivas, y la miro como alguna vez miré a Cuernavaca y a Torreón, y pregunto: ¿la tortura hasta la muerte del hijo de quién, el secuestro impune del papá de quién, la violación sexual a la compañera de quién, la prostitución forzada de la hija de quién debemos esperar para entender que urge detener la galopante estupidez que nos desgobierna?

El próximo 8 de mayo, a eso de las 5 de la tarde, yo también saldré a las calles para vestir mi palabra de silencio ante la sordera de aquellas y aquellos políticos y empresarios, legales e ilegales, criminales todos, a los que les vale madres que estemos hasta la madre; pero, sobre todo, de cara a la indolencia y la estulticia de quienes seguirán con los brazos cruzados hasta que la muerte toque a la puerta de sus casas. Así, pues, sumaré mis pasos a los de la gente buena y honesta que marchará por la paz y contra la impunidad en la oficialmente bautizada “Ciudad de la Paz”; la también llamada “Ciudad Blanca”: Mérida, Yucatán.

Iré al “remate” del Paseo Montejo, a un costado del monumento que las señoras y los señores del poder y del dinero erigieron a los genocidas cuyo apellido da nombre a la avenida para recordarnos que el crimen y la impunidad tienen raíces históricas en estas tierras, y, junto a mis pasos, ofreceré mis manos, mi corazón y mi pensamiento para honrar la memoria de las miles de personas que esta guerra nos ha arrebatado desde Tijuana a Tapachula, para caminar en la distancia con sus amigos y familiares, para exigir que se detenga la cuota de sangre que estamos pagando entorno al comercio de una mercancía que sigue perversamente prohibida, para ganarle la calle y demás espacios públicos a la abulia, la indiferencia que también es violencia… para que tú, hijo, puedas crecer en una ciudad que pueda llamarse de la paz porque lo hará con dignidad y no con la hipocresía de quien cierra los ojos para, como dijera Benedetti, no ver las uñas sucias de la miseria.

28 de abril de 2011

Irresponsables.


Leo en la prensa las declaraciones que hizo en Yucatán el señor que reside actualmente en Los Pinos, llamándonos irresponsables a quienes estamos «dale y dale en el oficio de cuestionar (la nota de Jesús Aranda y Luis A. Boffil en La Jornada el pasado 27 de abril sugiere que su “plan anticrimen”), de debilitar, de sacar raja política de los temas», y, perdón hijo, pero no puedo evitar pensar que ése señor es un imbécil; no porque necesariamente lo sea, aclaro, sino porque cree que nosotros sí lo somos.

Aranda y Boffil dan cuenta que cuando alguien le dice que su estrategia (si es que hay tal) está equivocada su respuesta es: «¿Qué quieres que haga? ¿Más educación?, pues estamos haciendo más educación», y ofrece cifras. «¿Más hospitales?», y dice nuevas cifras. «¿Cuáles son las propuestas? –pregunta-, o díganlo con toda claridad, ¿quieren que retire las fuerzas federales donde están prestando apoyo?»

Y, bueno, sí; dicho «con toda claridad», las fuerzas armadas, el Ejército y la Marina, pues, deben regresar a sus cuarteles. La multiplicación de la violencia en el país, está documentado, tiene como uno de sus factores la participación de las fuerzas castrenses en el combate a sólo uno de los delitos que comete el crimen organizado: el narcotráfico; pero no sólo eso. Queremos que se formulen, desarrollen y perfeccionen programas de capacitación para que el personal encargado de la prevención, la detección y el control de los delitos (sobre todo las policías) cumplan y hagan cumplir las leyes que nos norman; no que es éste quien termina protagonizando la comisión de dichos delitos.

Y el punto de partida está, como apunta Antonio Attolini, en prevenir y combatir la corrupción de la clase política en todos los niveles de gobierno exigiendo que quienes no puedan o no quieran cumplir la ley sean sometidos a juicio político como primer paso para la formulación de acusaciones y dictado de sentencias judiciales por tráfico de influencias, conflicto de intereses, enriquecimiento ilícito, malversación de fondos, peculado, encubrimiento e instrumentalización y obstaculización de la justicia. Como dice Anabel Hernández, quienes desde las clases política y empresarial están ligados al crimen organizado son los verdaderos señores del narco, y muchos de ellos son colaboradores y socios cercanos al señor que despacha en Los Pinos; incluyendo, por supuesto, a muchos gobernadores.

Algo más, nuestra petición de cumplir y hacer cumplir la ley no es, de ninguna manera, patente de corso para la implementación de un estado de excepción en el que sean suspendidas las garantías individuales y el respeto a derechos humanos consagrados en nuestras mismas leyes; de allí, además de otros muchos detalles que la limitación de espacio no nos permite abordar ahora, nuestro rechazo a que sea aprobada la Ley de Seguridad Nacional en los términos que proponen la Sedena, el PRI y el PAN. Por el contrario, tales derechos y garantías exigen que se articulen una serie de medidas de prevención social del delito como las relativas a garantizar una educación y una salud dignas; pero, también, trabajo y acceso a la cultura igualmente dignos.

Eso es justamente lo que, por decir un ejemplo, dota de significado a la propuesta de Sergio Galindo y su Compañía Teatral del Norte, quienes bajo el lema de «Menos Balas, Más Teatro» que sirvió de bandera a quienes empujaron la creación de un estímulo a la producción teatral mediante la adición del artículo 226 Bis de la Ley del ISR nos llaman desde Sonora a hacer del teatro una herramienta para recomponer el tejido social. Sin embargo, dichas medidas no funcionarán si, en principio, insisto, el cumplimiento de la ley sigue siendo discrecional y respondiendo a los acuerdos propios de la corrupción; pero, más aún, mientras la educación, la salud, el trabajo y la cultura continúen “funcionando” bajo la lógica criminal de un modelo de producción como el capitalista que, en nombre de la obtención de la ganancia por la ganancia, desprecia olímpicamente toda forma de razón y de vida.

Negar siquiera el debate en torno a la legalización del consumo de una mercancía como la droga, que por seguir prohibida goza de un plusvalor de muerte donde, en lugar de haber un trato de mayoría de edad a las y los ciudadanos, hay un mercado cuyo costo social, económico y político está tasado en miles de vidas humanas, es un signo de tal desprecio; desprecio que se corresponde con el hecho de que el patrimonio de las empresas criminales y de las empresas legalmente constituidas ligadas a organizaciones delictivas siga intocado.

Estas y muchas otras son las propuestas de aquellas y aquellos a quienes ése señor que dice ser presidente de México llama “irresponsables”; ninguna de ellas han sido escuchadas por él y sus colaboradores, todo lo contrario, aunque las muertes de nuestros amigos y familiares continúe siendo la nota principal del día. ¿Quiénes son, entonces los irresponsables?

22 de abril de 2011

Menos balas, más... ¿qué?


A la familia Torres Cruz y su digna lucha.



Hace unos días, hijo, recibí un mensaje de Édgar Álvarez a través de su grupo en Facebook “Teatreros de México”; era un artículo de Luz Emilia Aguilar Zinser precedido de un texto en el que lamenta la mudez de buena parte de la harto difusa “comunidad teatral” ante lo que llama el exterminio abrumador y espeluznante que sucede en México: “Me preocupa mucho –enfatiza- que no estemos todos estremecidos ante este baño de sangre […] ¿Cuántos muertos, cuántas aberraciones más han de venir para que de todos los escenarios del país se escuche un rotundo y eficiente NO MÁS SANGRE, no más complicidades, no más impunidad?”

El mensaje de Luz Emilia fue saludado por el actor Raúl Adalid, no sin aclararle que hay grupos que sí han realizado acciones concretas contra la violencia, pero que no tienen los reflectores; “habría que preguntarse por qué quien [sí] los tiene no hace nada al respecto.” Raúl mismo había leído en Torreón la misma noche que fueron asesinados Julio César, Luis Antonio, Gabriel y Juan Francisco un mensaje en el que cuestiona el papel de nuestro oficio en estos tiempos demenciales: “Es tiempo ya de crear sociedades sensibles y conscientes que den batalla a la mezquindad, al egoísmo galopante y a la impunidad miserable del ‘no pasa nada’. Ha llegado la hora de decir verdades, de no dar crédito a la mentira de gobiernos que han creado seres humanos fantasmales que en su miseria de valores no saben distinguir lo que es bueno y malo.”

En efecto, son muchas las voces que desde el teatro y de cara a la violencia en que está sumido el país han dicho “esta boca es mía”; algunas, inclusive, con los reflectores de los que habla Raúl. Días antes del mensaje de Luz Emilia, Jaime Chabaud recordaba en Milenio que “bajo la leyenda ‘menos balas, más teatro’, un grupo nutrido de teatristas empujamos […] la inserción del artículo 226 bis de la Ley del ISR a favor de la producción teatral nacional” en el mismo espíritu con el que Javier Sicilia “pidió que inundemos con poesía el país en lugar de más Ejército y policía [aunque] a los oídos tecnócratas y gubernamentales esto suene a mafufada inconcebible.”

Tú y yo, mi amor, hemos leído juntos cada una de las notas que José Ramón Enríquez lanza como mensajes en botellas a la mar ciudadana desde su columna “Pánico escénico” en Reforma, insistiendo en que el consumo de la droga sea legalizado: “Difícilmente podría hacerse peor algo que, en principio, debía resultar tan claro: la prohibición produce asesinatos y fortunas ilegales. Pero todo, al paso del tiempo, se ha vuelto extremadamente complicado. Lo suficiente como para tener en jaque a una sociedad que no se merece la violencia que sufre y a un gobierno rebasado, sordo y envuelto en su monólogo.”

Y ahí está también el llamado que desde Sonora lanzó Sergio Galindo al frente de la Compañía Teatral del Norte, recogiendo el lema de “Menos Balas y Más Teatro” para, luego de reconocer que “sí, tenemos miedo”, afirmar que “no podemos, ni deseamos, ni consideramos responder con balas” a las balas; sino con la voz, el cuerpo, la sensibilidad: “preferimos nuestras armas de siempre, las que siembran en lugar de destruir […] Preferimos la verdad del Teatro […] La verdad que da vida, no muerte. La verdad que nos habla de frente, la que nos dice –riamos o lloremos- lo que somos y cómo podemos ser mejores.”

Voces todas, corazón, que son como pequeños retazos de indignación e inteligencia; que entienden que hay que restarle el plusvalor de muerte a una mercancía que no lo merece… porque ninguna mercancía lo merece… y que saben que el teatro, como las demás artes, de la mano de la educación y la cultura, es un buen medio para fortalecer ése tejido social que Sicilia, el Sup, la señora Wallace y muchos otros hemos dicho que está roto y urge reconstruir. Sin embargo, quiero insistir en que eso no es suficiente. Urge sacudirse el valemadrismo nihilista que caracteriza a artistas y creadores; urge ganar la calle y traducir en insurgencia civil, pacífica y noviolenta la buena voluntad (pero virtual) que campea en Twitter y Facebook; urge hacer que el próximo 8 de mayo, porque nosotros sí tenemos madre y mucha, nuestro grito de que “estamos hasta la madre” se convierta en sinónimo del “que se vayan todos” argentino; urge, como dice Sicilia, devolverle la dignidad a esta nación.

Postdata: Mientras escribía estas líneas Javier Torres Cruz, luchador social, ecologista defensor de derechos humanos, era asesinado en la sierra de Petatlán, en Guerrero; casi nadie recuerda que los primeros Zetas fueron militares enviados a la otrora Escuela de las Américas para aprender a asesinar a hombres y mujeres como Javier; pero, cuando alzamos la voz denunciándolo, pocos, muy pocos, se sumaron a nuestra condena. Hoy, el silencio cómplice de una sociedad entelevisada se ha vuelto el manto de sangre que nos cubre a todos.

12 de abril de 2011

Qué triste es que mi país...


«Qué triste es que mi país
con sangre escriba su historia.»
Los Huracanes del Norte.




























Hijo, he recibido tu carta. Debo confesarte que luego de que terminé de leerla no sé bien a bien qué pensar. Celebro que no seas como otras personas, que cierran los ojos ante lo que ocurre en el país; pero me da tristeza, mucha tristeza, leerte como te leo. Quizás es porque, por una parte, me siento avergonzado de que mi hartazgo, ése estar hasta la madre que Javier Sicilia ha vuelto bandera, vista también tu piel y tu palabra de niño. Supongo que es natural el que un padre quiera que su hijo esté a salvo, lejos de la mierda que hay en el mundo: sigo viendo en ti a “mi pequeño” y mi deseo es que, como dice la gente que va a misa, la paz esté contigo; no la guerra. Pero, por otra parte, imagino que éste estar hasta la madre nuestro, de tus amigos y familiares, de algún modo es también tuyo, y que el hecho de que seas un niño no quita que tú también estés harto de ver, como dices en tu carta, que tu país «con sangre escriba su historia».

He decido, pues, compartir tu carta en nuestra Jornada Morelos. La razón es doble: por un lado, se trata del testimonio de un niño que participó en la fiesta cívica contra la violencia y por la paz que celebramos hace una semana y, por otro, se me afigura que viene a ser una muestra de cuán urgente es que hagamos todo lo que esté a nuestro alcance por reconstruir las redes personales, familiares, comunitarias, institucionales y simbólicas que conforman el tejido social donde sobrevivimos:

«Teatreros, músicos, cineastas, bailarines, dramaturgos, poetas, comerciantes, amas de casa… menciono algunos de los tantos miles de personas, ¿millones?, indignadas por la violencia desatada en México; indignadas por los litros y litros de sangre que corren por las calles; indignadas por los miles de asesinos y asesinados que hay en el planeta pero, sobre todo, por los que hay en este país. Este país que por culpa de los señores del poder se ha entregado al narcotráfico… por culpa de la gente irresponsable que está en el poder.

«Mucha gente está harta, cansada, desesperada y desesperanzada; por eso, una vez más se reunió y salió a las calles a manifestar su desespero, su cansancio, su hartazgo, y a gritarle a los gobernantes, esos que dicen ser democráticos, esos que dicen ser revolucionarios y responsables que, como dice Javier Sicilia, ‹estamos hasta la madre›. Hasta la madre de tanta violencia, hasta la madre de tanta inseguridad.

«Hasta la madre de que los gobernantes nos vean cara de idiotas y crean que pueden hacer esta guerra estúpida en la que muchos están pagando con su vida, jóvenes, niños, mujeres, gente que no tiene nada que ver con este asqueroso negocio del narcotráfico y que, como dice Marcela Turati en su libro Fuego cruzado, ‹el día equivocado, a la hora equivocada, en el momento equivocado, estuvieron en el lugar equivocado› para que una bala o un secuestro cambiaran sus vidas y las de muchos más que están a su alrededor… se arruinara.

«¿Con qué cara se atreven a tener un lema que diga: ‹Para Vivir Mejor›?; debería decir: Para Morir Mejor. ¿Con qué cara se atreven a decirnos que buscan darnos un mejor futuro a los niños, los que ustedes dicen que seremos ‹los hombres del mañana›, si por su culpa nos estamos muriendo; si por su culpa nos están matando?

«¿Sabes, papá?, creo que los señores del poder, como tú dices, no hacen nada porque creen que nada los puede tocar; pero va a llegar un momento en el que esta epidemia que es el narcotráfico se va a salir de control y hasta por ellos van a ir, y entonces va a ser demasiado tarde para que intenten siquiera hacer algo para detenerla. Porque ellos, los señores del poder, aunque digan que no apoyan al narcotráfico, sin pruebas y sin nada puedo decir y asegurar que sí lo apoyan; lo apoyan en la medida en la que no hacen nada para detenerlo. Si de verdad no lo apoyaran, ya hubieran resuelto esto desde hace mucho tiempo y no dirían que todavía puede durar siete años más.

«La opción que yo propongo es la misma que muchos otros ya han propuesto, la mencionan Javier Sicilia y José Ramón Enríquez: la legalización. Ha habido muchísimas muertes en este sexenio que yo, como Los Huracanes del Norte, llamo El sexenio de la muerte, y aunque lo de Juan Francisco Sicilia no creo que sea la gota que derrame el vaso, sí fue un golpe muy duro; por eso tuvo la fuerza para mover masas dentro y fuera de México. Pero, bueno, la respuesta de los narcos y del gobierno a todas esas marchas realizadas el 6 de abril para detener la violencia, ya lo vimos, fueron muertes y más muertes.

«Me siento orgulloso de ser de donde soy: Cuernavaca, Morelos, la ahora denominada ‹Ciudad de la eterna balacera›; pero, la verdad, qué triste… ‹qué triste es que mi país con sangre escriba su historia,/ por unas mentes perversas que ambicionaron la gloria›.»


Foto de Margarito Pérez Retana (detalle), tomada de La Jornada Morelos.

5 de abril de 2011

¿Cuántos más?


«El mundo ya no es digno de la palabra,
no puedo escribir más poesía...
la poesía ya no existe en mí.»

Javier Sicilia.

























Es domingo, hijo, y como hace una semana preparo la carta en que te saludaré el próximo martes (o miércoles) desde nuestra Jornada Morelos. Pero a diferencia del domingo pasado, el día de hoy me parece lo mismo que a Tengo, el personaje de la novela más reciente de Murakami, «una luna deforme que siempre muestra su lado oscuro.» Si me llamara Pablo y me apellidara Neruda, escribiría que «puedo escribir los versos más tristes esta noche»; pero mi trabajo con la palabra, tlatulteketke, es de otro tipo. ¿Recuerdas cómo cerrábamos la semana pasada? El día prometía un final digno de los festejos que habíamos venido realizando con motivo del Día Mundial del Teatro y el goce de haber cumplido a cabalidad con nuestra encomienda sobre los escenarios aún asomaba en nuestra mirada, porque celebrábamos la vida y la esperanza parecía tocar a la puerta.

Sin embargo, ahora lo sabemos, la realidad sería más terca que nuestra fantasía cursi y edulcorada, pues, no sería la mano de la esperanza la que se posaría finalmente aquella noche sobre nuestro hombro para mirar por encima de nosotros, sino la del desprecio por ésa misma vida que saludábamos con el cuerpo y la palabra, desprecio que tiempo ha camina por estas tierras que llamamos México. Porque al tiempo que yo escribía aquello de no desear ser como quienes hablan del teatro como de un acto amoroso mientras guardan un silencio cómplice con quienes «dejan que portadores de armas y disparadores de bombas sean los guardianes de la paz de nuestro mundo» (Jessica A. Kaahwa dixit), en nuestro Morelos la muerte miraba de cerca a Juan Francisco, Julio César, Luis Antonio y Gabriel de la misma manera como ha venido haciéndolo con tantas y tantos jóvenes de este país.

Tú, mi amor, conoces bien ésa mano; leíste de ella entre las crónicas que Marcela Turati nos cuenta en su desgarrador libro Fuego cruzado. Todavía recuerdo lo que me respondiste de mi anterior carta: «no, papá, los muertos no son sólo personas que trabajan para el narcotráfico; son, sobre todo, sus víctimas.» ¡Qué razón tienes! Y, qué vergonzoso dislate el mío, compartiendo ésa misma certeza: la inmensa mayoría de las más de 40 mil muertes que desde finales del sexenio foxista a la fecha ha causado esta estúpida guerra, son de niñas, niños, jóvenes y mujeres y hombres adultos que en nada tienen que ver ni con las bandas del “crimen organizado”, ni con policías, soldados o marines mexicanos del “crimen desorganizado”: son sus víctimas.
Víctimas que, además, lo son múltiples porque lo son en muchos sentidos. Víctimas del negocio capitalista (que por eso sólo ya es criminal) de un catálogo de mercancías cuya producción, distribución y venta sigue peligrosamente sin regularse; víctimas de las bandas de dichos negociantes, quienes, como dice Javier Sicilia, papá de Juan Francisco, han perdido hasta la dignidad para asesinar; víctimas de quienes desde cualesquiera de los tres niveles de gobierno y sus poderes republicanos se revuelcan en la mierda en que han hundido al país a fuerza de corrupción y negligencia y las hijas de ambas: impunidad y complicidad; pero, sobre todo, víctimas de la también criminal indolencia de una sociedad a la que no hay tragedia que alcance a sacudirla, porque, como dice Javier, «el corazón de México está podrido.»

¿Cuántos niños y jóvenes asesinados, vejados, envilecidos o desaparecidos, hijos de estilistas, albañiles, policías, maestras, empresarios, defensoras de derechos humanos, amas de casa, poetas, necesitamos para que la sociedad salga a las calles y no regrese a sus casas hasta que los asesinos y sus cómplices estén presos y sin poder? Litzy Valeria, Juan Carlos, Juana Diosnirely, Grisel Adanay, Eduin Yoniel, Manuel, Héctor Zenón, Édgar Geovany, Irineo, Víctor Alfonso, Jorge Antonio, Javier Francisco, Rosa Angélica, Brayan, Juan Manuel, René, Óscar Felipe, Daniel Alejandro, Fernando Adán, Luis Daniel, Kristian, Alberto, Luis Javier, Édgar Arnoldo, Fredy Horacio, Alfredo, Brandon Esteban, Juan Pablo, Isaías, Carlos Javier, Liliana, Valeria Jazmín, Samantha Julissa, Alexia Belem, Mireya Montserrat, Alan Alexis, Julio César, Rodrigo, Luis Antonio, José Ángel, Gabriel, Gustavo Alberto, Hugo, Ángel Ulises, Fernando, Mario Magdiel, Anselmo Eloy, Rubí Marisol, Diana Haydee, Daniel Arturo, Gabriela Micaela, Martina, Sotero, Lucía, Claudia, Juan Francisco… ¿no han sido suficientes?

Postdata: Mañana miércoles, en punto de las 5 de la tarde, la familia Sicilia Ortega, junto con un chingo de hombres y mujeres buenos y honestos que están, también, hasta la madre, saldrán a las calles para sumar su palabra y su caminar al grito contenido que exige devolverle la dignidad a esta nación; ¿qué te parece, amor, si nos sumamos?


Foto tomada de: http://universodoppler.wordpress.com/ bajo licencia Creative Commons.