6 de diciembre de 2011

choro interminable de una crónica teatrohabanera mal enunciada / cuatro.


“no estaban invitados”...

antes de subir a la habitación pregunté en la recepción por el cambio de cuarto, ya que miguel ángel se había ido:
-tengo entendido que cuando se fuera el tercer huésped nos cambiarían a mi hijo y a mí de la habitación triple a una doble.
-no se preocupe; se pueden quedar en la misma habitación que ya tienen.
-mm, bueno; muchas gracias.
adis seguía dormido; pero ya pasaban de las 8, así que comencé a llamarle para despertarlo. desayunamos con rené pita. platicamos un rato de muchas cosas... bueno, en realidad platicaron ellos, y luego, al despedirnos, cada quien regresó a su habitación; a excepción de pita, claro está, y de nelson, quien iría a visitar a vivian a la casa de las américas. ya en el cuarto, adis calló de nuevo en brazos de morfeo, y eso que dice que habiéndose despertado ya no puede volver a dormir ni hacer siesta, sino hasta la noche. yo intenté pergeñar algunas ideas para mi intervención en la casa al día siguiente; pero, igual, me quedé dormido. me despertó el teléfono:
-señor, su habitación está por vencer; necesitamos que baje a cubrir el importe antes de las 12.30 o la deje libre.
-¿qué?, perdón... voy a bajar y ahorita me explica.
[...]
-a ver; señorita, hace rato, en la mañana, le pregunté cómo estaría nuestra situación y usted me dijo que no me preocupara, que podíamos seguir en la habitación...
-bueno, sí; ustedes pueden seguir en la habitación cuanto quiera, siempre y cuando pague el importe.
-esto es una burla... cuando le pregunté yo estaba por ver a nuestro coordinador del viaje; si usted me hubiera dicho que había algún problema yo se lo hubiera dicho a mi coordinador para que lo resolviera... ahora él ya no está aquí y usted nos está dejando sin habitación a mi hijo y a mí cuando yo está pagada.
-es que, señor, no había ningún problema... no hay, de hecho, ningún problema; ¿tiene usted el boucher del pago?
-¿el qué?
[...]
regresé al cuarto y le pedí a adis que se alistara porque lo dejábamos “libre”. estuvimos en la recepción desde la 1 de la tarde a las 2, hora en que habíamos quedado todos de vernos en el lobby del hotel para irnos a una comida con el ministro de cultura, el escritor abel prieto, quien había pedido reunirse con quienes a nuestra vez habíamos participado en el fth. a decir verdad, no me preocupé por lo del cuarto; me molesté. estaba muy incómodo y sentía coraje de ver a mi hijo dormitando en el lobby a causa del descuido de sabrán-dios-y-el-diablo-quién; pero sabía que el error sería fácil de aclarar y resolver, y así fue.
la comida con prieto era, más bien, una comida para las mujeres y los hombres de teatro que participamos en el festival a la que el ministro acudiría; en realidad él no sería (y no quería serlo) el centro de atracción del encuentro. digamos que era una especie de agasajo del ministerio en el que un@s y otr@s conviviríamos prácticamente con quienes ya habíamos hecho “migas”; así, pues, nosotros estuvimos con k, vivian martínez tabares y jorge lópez, director de desdelsur (argentina). cuatro meseros, dos hombres y dos mujeres, estuvieron ofreciéndonos bocadillos de todo tipo: quesos, jamones, croquetas de pollo, salchichas, piernas de pollo empanizadas, y bebidas: cervezas, vinos, cocteles (cubatas y sangrías) y refrescos gaseosos. pronto fue evidente quiénes habíamos llegado a la comida con más hambre que los demás: llegado el momento, las y los meseros estuvieron atendiéndonos casi exclusivamente a borba teatro. lo único que nos detuvo, y tan sólo por un instante, fue que el ministro de cultura se nos acercara y platicáramos con él un poco sobre el festival y cómo sentíamos que había sido la recepción a nuestro montaje.
yo, todo el tiempo, tuve la impresión de que a abel prieto lo conocía de algún lado; por conocerlo quiero decir de que ya había oído o leído de él; pero no sabía dónde ni qué. vivian martínez tabares nos dijo que antes de ser ministro de cultura había desarrollado una intensa actividad como presidente de la oficialista unión nacional de escritores y artistas de cuba (lo de oficialista lo digo yo, no ella); que era un hombre muy culto, preocupado además por conocer de cerca a las trabajadoras y los trabajadores de la cultura en el país, y, en cierta manera, crítico dentro de la propia estructura de poder en el pcc, y que ello le había granjeado la confianza y el respeto de las y los creadores e intelectuales de la isla, así como de la comunidad artística en general.
la conversación con él se limitó prácticamente a agradecernos los esfuerzos que, a decir de él mismo, habíamos hecho para participar en el fth; expresó que hubiera sido muy lamentable no haber tenido ninguna representación de la escena mexicana, cuando las relaciones históricas entre méxico y cuba siempre han sido de amistad y solidaridad, algo que en su momento había dicho también alina ricard. nos tomamos la foto de rigor con él y se despidió dándonos un apretón de manos a cada uno. fue después, todavía en la fundación ludwig (el lugar del encuentro), que recordé dónde lo había visto... bueno, leído: su nombre había sido destacado por algunos medios impresos a raíz de que en el sexto congreso del pcc había quedado fuera del comité central y, por ende, del buró político del partido. inclusive, llegó a circular la idea de que sería removido de su puesto como ministro de cultura; lo que, obviamente, no sucedió. la imagen previa que tengo de él, y por lo cual no lo reconocía, era sin la barba que ahora ostenta, y sin canas; seguramente de una foto de cuando el iv o el v congresos... debió haber sido el v (creo que ésa vez el pcc aprobó algunas reformas al sistema electoral, permitiendo que el sufragio fuera personal y secreto); aún así, su larga melena, su atuendo sencillo y sus grandes gafas siguen siendo el sello distintivo de su apariencia.
se habló mucho de que su “expulsión” del buró político obedeció a un intercambio de cartas que hizo público granma, en donde prieto y otros escritores expresaban sus críticas a algunas decisiones del gobierno y su desavenencia con el sector militar en el poder; por lo que sé, en el momento de la publicación del intercambio epistolar, prieto no fue sancionado; pero la vox populi reza que raúl, al tomar formalmente las riendas de los consejos del partido y de ministros, le cobró la factura. sin embargo, todo indica que conservó el puesto en el ministerio porque siempre ha demostrado ser un hombre fiel al partido, al estado y a la revolución; sus declaraciones públicas han estado siempre, por lo que creo, acorde con los discursos totalizante del marxismo-leninismo y nacionalista de martí que imperan en el habla del gobierno cubano, y, aunque se ha declarado en contra de la pena de muerte, justificó la última condena en este sentido en contra de tres balseros acusados de traición a la revolución y, por supuesto, de vínculos con la oficina de intereses económicos de estados unidos en cuba.
siempre que pienso en la cultura, me convenzo más que la verdadera lucha de la humanidad por sobrevivir y supervivir, es decir, para no desaparecer biológicamente ni, en el caso de seguir existiendo como especie, dejar de ser eso: “humanidad”, está en ésa trinchera. un economista que no es culto, no puede entender que la mejor administración de los recursos que hay en la gran casa, “eco”, que es el planeta y sus expresiones de algún modo fractales en naciones, países, pueblos, comunidades o residencias (ése lugar, lujoso o modesto, en el que residimos), no es la explotación desmedida, el saqueo, la esclavitud o la liberación de capitales y mercancías como ley máxima; sino la satisfacción plena de las necesidades básicas para que un ser humano, sin importar la edad, el sexo, el color, el idioma, la religión o la nacionalidad que tenga, viva con dignidad. un político que no es culto, no puede entender que la importancia de su trabajo radica en hacer que hombres y mujeres (perdón por el reduccionismo heterocentrista) encontremos los modos y mecanismos para escucharnos y tomar acuerdo sobre la cosa pública en la que tod@s nos movemos, con base en programas y principios que nos permitan entender qué significará apostar por cada uno de los diversos cursos de nuestros destinos que nos propongan las distintas fuerzas políticas que pretenden ser gobierno, y no deshacerse de esos programas y principios en aras de campañas mediáticas que convierten lo electoral en mercancía para ocultar intereses e intenciones poco confesables de los grupos que protagonizan las luchas por la toma del poder.
economistas y políticos se han aliado, en el modo de producción capitalista, para seguir explotando los recursos naturales del planeta sin ton ni son y la fuerza de trabajo de una clase social que aspiran y suspiran por ver convertida en sus sirvientes y esclavos. si fueran cultos, si se miraran radicalmente a sí mismas, a sí mismos, en los espejos que la danza, el cine, la música, la literatura, el teatro significan, su sentido de pertenencia, no a un país, no a una raza, no un color de piel, no a una religión, no a una ideología, sino a la “humanidad”, lo pensarían más de una vez antes de cometer los crímenes de orden político y económico que llevan a cabo en contra de otras y otros seres humanos y del resto del planeta (ahora, de heterocentrista me decanto al androcentrismo; excusadme); pero, sobre todo, más que detener las villanías y mezquindades de políticos y economistas cleptocráticos, la cultura es el arma cargada de futuro (parafraseando a gabriel celaya) con la que mujeres y hombres, trabajadoras y trabajadores, manuales e intelectuales, podremos construir caminos distintos a la premodernidad a que nos tienen condenad@s los tlatoanis y cihuacoátls de la postmodernidad neoliberal.
la comida en ese pedacito de la comunidad teatral internacional, quizás por mi manera un tanto cuanto misántropa de ser, me pareció mero blof; pasarela de extrañas vanidades que no se pavonean, como hacen sus pares de las “muestras nacionales” del teatro mexicano, creyéndose tocados por una excelsitud, una precisión y una divinidad más apolíneas que dionisíacas, o no sólo, sino que, además, se sienten tocados por marx, gramsci y martí. “somos los artistas de la revolución”, parecen decirse un@s a otr@s; aunque la revolución esté muy lejos de ser lo que soñaron (y nos hicieron soñar... el sueño llegó hasta mi generación) los barbudos del 59. qué lejos estamos de aquél ministro de comercio exterior cargando costales de azúcar con un “diablito” después de ir a la zafra; hoy, no sólo el ministerio de azúcar ha desaparecido dejando de recuerdo un edificio que se cae a pedazos en la zona hotelera del vedado: los ministros cambiaron los “diablitos” por audis en miramar.
terminó la comida con el ministro de cultura y, a punto de salir del edificio que aloja la fundación ludwig, me pregunto: ¿por qué prácticamente no vino nadie de los grupos anfitriones?; “porque no estaban invitados”, dice el veinte que me cae al pensar en las conversaciones que tuve con cubanas y cubanos al respecto.
la cultura es la trinchera; “ser cultos para ser libres”, escribiría martí. pero, ¿qué cultura para qué trinchera?.. ésa noche, las y los cubanos que no estuvieron invitados a la comida con el ministro responderían sobre la escena a la interrogante teleológica.

del dragón de oro a fresa & chocolate...

los anfitriones guardaron sus platillos fuertes para mostrarlos conforme nos acercáramos al final de nuestra cita teatral. el viernes 4, mientras comíamos con el ministro de cultura, el histórico teatro escambray daba la primera de sus tres funciones en el fth de el sinsonte y el rosal; más tarde, teatro d’dos presentaría esquinas (cuya temporada ya se había iniciado por lo menos una semana antes); teatro de la luna haría lo propio con su montaje de el dragón de oro (texto llevado a la escena en méxico por daniel giménez cacho), y teatro el público nos mostraría su versión de la shakespeariana noche de reyes. antes, con su charenton, teatro buendía había sido de algún modo el primer asomo en el fth a lo mejor del teatro cubano.
yo, por venir, como ya lo he dicho antes, no sólo en tanto hombre de teatro sino también en mi papel de papá, nada más pude ver una de estas producciones: el dragón de oro, de roland schimmelpfennig; bajo la dirección de raúl martín.
la obra de schimmelpfennig consta de, aparentemente, varias historias que se van entreverando a modo de una trenza, sólo que con más de tres hilos narrativos... narrativos, eso es importante: la obra, por lo menos en el montaje de martín, tiene como punto de partida una estética mucho más cercana a la narración oral escénica que a la teatral. “el dragón de oro” es el nombre de un restaurante chino y, por lo que se induce, quienes allí trabajan son migrantes chinos (obvio) ilegales. los personajes no tienen nombre, como los ilegales en las sociedades a las que migran, se les puede identificar, sin embargo, por su sexo y su edad: un hombre joven, un hombre de más de 60 años, una mujer de más de 60 años, una mujer joven, un hombre. si imaginásemos una cebolla con sus distintos niveles de pieles, uno de estos sería la propia historia de los mismos trabajadores en el restaurante chino, en particular la de un joven muy joven a quien todo el tiempo le está doliendo una muela; cuando finalmente consiguen que alguien se anime a quitársela para que cese el dolor, el joven se desangra porque la herida de la extracción no cauteriza. muerto ya, sus compañeros del trabajo esperarán a que termine su jornada y, finalmente, echarán su cadáver al río porque realizar la ceremonia mortuoria sería demasiado caro.
otra piel-historia tendría como hilo narrativo el cuento clásico de la hormiga y la cigarra; ése en el que la cigarra (el artista) se la pasa todo el tiempo cantando, mientras la hormiga (en el cuento original, el obrero) está en chinga y, cuando llega el invierno, la hormiga tiene suficientes recursos para llevársela “cachetona” mientras la cigarra (tachada de güevona) se da cuenta de que no tendrá cómo sobrevivir en los tiempos malos. en la obra, a la historia se le da una vuelta de tuerca y la cigarra es otra migrante ilegal con sueños de ser una cantante famosa; cuando llegan los malos tiempos, que son más malos que los de por sí muy malos de siempre, al igual que en el cuento original, va a pedirle ayuda a la hormiga, quien es un comerciante acaparador que la “ayudará” dándole alojamiento y alimentación siempre y cuando ella trabaje para él, pero no como cantante: como prostituta.
otras pieles-historias se suceden completando la trenza: en una, nos vamos al pueblo del joven de la muela; en otra, al de la cigarra prostituida; una tercera tiene por protagonistas a un par de azafatas que llegan al “dragón de oro”. la cigarra es una migrante que ha escapado de casa de su abuelo, quien parece haber abusado de ella sexualmente. el joven de la muela migra en busca de una hermana a la que nunca encuentra (y que, en momentos, por el trenzado, pareciera que es la misma cigarra). la hormiga-comerciante tiene su propia historia, que se cruza con la del hombre de rayas. y las azafatas, que al parecer son pareja sentimental, llegan al restaurante justo cuando le han extraído la muela al joven y ésta, la muela, ha caído en la olla de uno de los guisos que han pedido las azafatas.
conforme avanza la trama, vemos deteriorarse físicamente a la cigarra y al joven desangrarse; el hombre de rayas y la hormiga-comerciante se emborrachan juntos y éste invita a aquél a seguir la peda en su bodega; la muela es servida en el plato de una de las azafatas, quien luego de asustarse, en lugar de quejarse y quizás devolver la muela se la queda. al morir el joven de la muela, la hormiga-comerciante y el hombre de rayas llegan a la bodega; está tan borracho el primero que se queda dormido y el segundo encuentra a la cigarra y la viola hasta matarla. la azafata se deshace de la muela tirándola al río donde será tirado, también, el joven.
a la mañana siguiente, la vida continua.
visualmente, la puesta comienza con el escenario a telón abierto. a la mitad del foro, una suerte de telón comodín traslúcido, de tela, deja ver que en el fondo está instalada una batería. las llamadas son timbrazos, al tercero entran un par de mujeres jóvenes que serán quienes lleven la música de toda la obra; detrás de ellas, el reparto aparece con un vestuario del que, pronto lo descubriremos, aparece todo el atrezzo (utilería), incluyendo sendos bancos que cada actor y actriz llevan atados de manera que le baste acuclillarse para sentarse en él.
todo está en la palabra, en la limpieza y precisión de las acciones físicas, en el tempo de las tareas escénicas y la escucha del otro, en la música que da ambiente y, sobre todo, en la síntesis; no hay un solo gesto, una sola acción, de más: la historia se cuenta, sin más, y eso la hace más devastadora aún.
un poema; el montaje es un poema.
regresamos al hotel un tanto cuanto dispersos, lo que me permitió irme desafanando de la banda como no había podido hacerlo en todo el viaje. buscando qué cenar, tin, adis y yo terminamos en un “paladar” nocturno a espaldas del mismo hotel, donde por 2 cuc nos despachamos cada uno algo parecido a una hamburguesa, pero con un pan que estaba delicioso y no esa chingadera de pan de la bimbo. en la mesa de al lado, tomándose una cerveza, vi a un actor que había visto también en la comida da la fundación ludwig, con el ministro de cultura. es un actor cubano que en la comida supuse que era famosillo, porque todo mundo quería tomarse fotos con él; guapo, no hacía como que se vanagloriaba de ello; era más bien modesto y sencillo. al buscar dónde sentarnos, como quedamos al lado de su mesa, le pregunté si podía halar una silla y descubrió de dónde éramos:
-¿mexicanos?
-sí –le respondí.
-bienvenidos.
-gracias.
cuando terminamos de cenar me giré para despedirme de él; pero ya se había ido y yo sin darme cuenta de cuándo ni cómo. nos despedimos de tin, quien se quedó a escuchar unos rockeros que descubrió tocando en vivo en un bar justo enfrente de donde estábamos, y subimos a nuestra habitación. adis se cansó de zappear y me cedió el control remoto del televisor, di, en medio de los canales de cable (dish), con un canal cubano donde estaban pasando una película de juan carlos tabío: el cuerno de la abundancia. en principio, yo no sabía que era de tabío, sino hasta que la película acabó; pero identifiqué a jorge perugorría, quien interpretó a diego (el homosexual de fresa & chocolate) y ahí le dejé. cosa curiosa: con un papel secundario, también actuaba el mismo actor que vimos en el “paladar” y que nos dio la bienvenida esa misma noche; incluso le dije a adis: “mira, ése es el mismo que estaba allá abajo cenando a un lado de nosotros”; pero creo que ya se había quedado dormido, porque ni me respondió.
es hasta ahora que escribo este largo chorema que, por curiosidad, me di a la tarea de saber el nombre del actor de cuya mesa tomé una silla y, bueno, luego de buscar a perugorría a través del link en imdb de fresa & chocolate, dar con su filmografía y revisar en qué películas de tabío había actuado, deducir que la que yo había visto fue el cuerno de la abundancia y encontrarlo en el reparto, caigo en la cuenta de que aquél actor junto al cual cenamos es nada más y nada menos que vladimir cruz, quien encarnó a david, el joven comunista seducido por diego en fresa & chocolate. según wikipediael cuerno de la abundancia fue la primera película que cruz y perugorría, lo mismo que mirta ibarra, hacían juntos después de fresa & chocolatefresa & chocolate es de 1994, el cuerno de la abundancia es de 2008.

la casa de las américas...

la mañana del 5, nuestro último día en la habana, pues el 6 emprenderíamos el vuelo de regreso, yo tenía lista una serie de apuntes que había preparado para la mesa sobre teatro latinoamericano en la casa de las américas. no obstante, estando desayunando, ante una pregunta de gabo, caí en la cuenta de algo elemental: a mí, lo que se dice a mí, vivian martínez tabares no me había invitado para estar en la mesa; la invitación había sido para nelson y, aunque él se sintiera nervioso y esas cosas, lo justo es que fuera él y no yo quien se sentara entre los ponentes. decidí, entonces, buscar la manera para hacerme a un lado y la encontré en el hecho de que se nos hacía tarde para llegar a nuestra cita; nelson opinó que lo mejor era tomar un taxi y yo me aferré a que no lo tomaría, que prefería caminar: había despertado a tiempo y desayunado temprano para irme caminando a la casa de las américas y así quería que fuera; un berrinche, pues. así debió haberlo parecido, al menos. eso propició que nelson llegara a tiempo y que fuera a él, y no a mí, a quien sentaran en la mesa de panelistas. y, en honor a la verdad, creo que fue lo mejor.
en la casa de las américas, viendo lo que había en existencia en la librería, el señor que la atendía se dirigió para conmigo como nadie lo había hecho y nadie más lo haría: “¿se le ofrece algo, compañero?” compañero; no “mexicano”, no “carnal”, no “mandilón”, no “socio”, no “chico”: compañero. ésta era la cuba con la que yo había soñado, y habitaba toda en la palabra de un señor de casi 70 años de edad. los asistentes a la mesa de reflexión teórica estaban pasando a la sala manuel galich; pero la plática con el señor de la librería, a quien nunca se me ocurrió preguntarle por su nombre, era tan tranquila y por ello tan deliciosa que me resistí a entrar con los demás. hablamos de la casa, lo difícil que era sacar una edición y, más aún, que ésta se vendiera bien, de las publicaciones y colecciones, de afiches políticos (me dijo que sería muy difícil que encontrara un afiche de martí: martí estaba en estatuas y bustos por todas partes, en frases pintadas en las paredes; los afiches eran para el ché o para fidel), de lo difícil que era sostener la revolución si los jóvenes no se educaban: “en cuba se lee mucho –me dijo–; pero se lee menos que antes. nosotros vendíamos la revista de la casa a los precios que hoy tiene el peso cubano y sacábamos para las siguientes ediciones; ahora, si no las vendemos en cuc no alcanza para sacar la siguiente edición.”
le pregunté por teatro de piñera y me dijo que la casa tenía años de no editar algo de él: “debe haber títulos sueltos, algunas obras suyas en las revistas; pero sus libros, no... busque en las librerías de viejo, compañero; cerca de la plaza de armas de la habana vieja hay varias... incluso, alrededor de la misma plaza se montan puestos de libreros; seguro allí encuentra algo.”
-¿teatro completo, quizás?
-teatro completo será difícil; hay una edición de dos viejos pánicos que se vendió mucho y tuvo un buen tiraje, y a lo mejor encuentre teatro inconcluso; pero, teatro completo no lo creo, compañero.
-gracias, compañero.
-cuando termine la mesa regresa para que sigamos platicando... si es que no me he ido... ¡ah!, por cierto; allá adentro les van a vender los números más recientes de la revista conjunto a pesos cubanos, aproveche.
-aprovecharé, gracias... nos vemos al rato.
cuando entré a la manuel galich habían terminado las presentaciones de rigor y recién le estaban dando la palabra al primero de los ponentes... bueno, más que ponencias, lo que presentaron fue una suerte de testimonios sobre la manera que tiene el teatro de sucederse en sus respectivos países y lo que cada uno de ellos, y ella (sólo había una mujer en “la mesa”), hacen para que el teatro, su teatro, suceda.
el primero al micrófono fue humberto robles, escritor y, como tal, guionista y dramaturgo mexicano, que, por lo que sé y tengo entendido (a humberto lo conozco virtualmente, de las redes sociales de internet: él era algo así como el webmaster del blog todas somos atenco cuando los primeros meses de existencia de la otra chilanga), está muy cercano al mundo de las televisoras y ha sabido, ignoro si por vínculos familiares también o sólo por contactos personales, supervivir en el medio (recientemente ha sido uno de los guionistas de las telenovelas de argos) al tiempo que colabora con algunas organizaciones de derechos humanos; en especial “nuestras hijas de regreso a casa”, para quienes escribió la que él mismo llama la obra de teatro mexicana más montada en el mundo: mujeres de arena.
en su intervención, humberto habló de que en méxico hay, a grandes rasgos, tres maneras de producir, de hacer teatro. una de ellas, la que él ha bautizado como la macdonalización del teatro, es obviamente la que se realiza con recursos de la iniciativa privada (léase, como modelo: ocesa); otra es aquella que lleva a cabo lo que robles llama “la mafia teatral”, con personajes que gozan de los apoyos oficiales y, por ende, de los recursos públicos para hacer un teatro de corte individualista que sólo habla de crisis existenciales pequeñoburguesas sin, evidentemente, contrariar el discurso oficial, y, por último, está la que humberto dice es una producción teatral de la resistencia: la del teatro independiente que, asegura, es el teatro que llega a festivales como éste de la habana porque “denuncia lo que pasa en el país y habla de lo que urge hablar aunque no entretenga, porque hacerlo, en la situación en que se encuentra méxico, sería evadirse de la realidad”.
el dramaturgo, profesor de literatura y también guionista de origen ecuatoriano christian cortez, del grupo teatro ensayo gestus, con residencia en guayaquil, dijo al llegarle su turno en el micrófono que en su país prácticamente no existen apoyos económicos del gobierno para hacer teatro, lo que no impide que existan grupos que hagan suyo el discurso oficialista; aún así, la oferta teatral más numerosa, con todo y la existencia del grupo malayerba, dirigido por arístides vargas, está en perú (lima) y colombia (bogotá), con más o menos 30 alternativas a la semana en cada país vecino. al parecer, en ecuador es cuasi heroico hacer teatro; sobre todo si se quiere hacer algo que no sea el vodevil que en los 80 gozaba de mucho público. dicho en palabras del propio cortez, para dedicarse a las artes escénicas en ecuador “hay que estar muy enamorados del teatro”.
tocó el turno a nelson cepeda borba. él habló de que hacer teatro en yucatán, aunque fuera también méxico, era como hacer teatro en un país aparte. en coincidencia con humberto, dijo que los presupuestos para la creación artística son para los más allegados a los gobiernos en funciones y que se goza de una fuerte tradición en lo que al teatro regional toca; pero que la creación y la formación teatrales parecían haberse estancado hasta que distintas personalidades, como josé ramón enríquez, fueron llegando a la península incidiendo en las maneras que de suyo tienen la producción y la pedagogía escénicas en el estado. expuso un poco, al igual que los demás “ponentes”, de lo que su compañía hacía, del acercamiento a la dramaturgia de arístides vargas por intermediación de la propia vivian martínez tabares, de la participación del cubano salvador lemis como dramaturgista de cabecera del grupo, de la búsqueda estética de un teatro que apuesta por la contemporaneidad sin dejar de lado la memoria, el sentido de pertenencia, “abrazar al ser humano que se encuentra a nuestro lado” y “mirar con el teatro lo que nuestros ojos no ven”.
la primera ronda de intervenciones de “la mesa” la cerró fátima patterson, directora, dramaturga y actriz de la compañía estudio teatral macubá, con sede en su natal santiago de cuba. su participación, amén de la honestidad de nelson, la temática en la dramaturgia social de humberto y la sencillez de christian cortez, me resultó la más lúcida de todas. el estudio teatral macubá participó en el fth con la puesta en escena iniciación en blanco y negro para mujeres sin color y, por lo que entendí, es el producto más reciente de una larga herencia que la misma patterson delineó como una historia teatral de creación e investigación que ha ido de la mano de la tradición cultural popular de su provincia; en especial, del color de su provincia: santiago de cuba, la segunda ciudad capital del país anfitrión, goza de una compleja cultura de la negritud. ahora bien, no nada más la negritud constituye el teatro de fátima patterson; la raíz de la que más se nutre su dramaturgia, una dramaturgia que insiste en vincular con lo popular y lo comunitario, es la mujer. así, pues, al hablar de su producción teatral patterson expuso las piezas de una poiesis marginal aún en medio de una revolución que, dice, sí apoya a su teatro con una destacada y decidida subvención estatal.
luego vino una ronda de preguntas de las y los asistentes y de respuestas por parte de la y los de “la mesa”, y, casi para finalizar, una larga intervención de jorge lópez, el director de desdelsur, que se convirtió de algún modo en la voz “panelista” del teatro argentino y que, además de hacer evidente (sin decirlo) que la convocatoria a esta mesa había sido algo desorganizada, expuso la existencia de un sindicato de actores en su país, la creación de una ley nacional de teatro, la presencia de un teatro independiente y comunitario con una gran exigencia por la calidad y la participación de los grupos de teatro en las decisiones de los presupuestos (pues en argentina varios municipios tienen sus administraciones regidas por leyes de presupuesto participativo) y con incidencia política, inclusive, en el mercosur a través del proyecto “puntos de cultura”.
la provocación (porque eso fue) de jorge lópez (con quien pude platicar después sobre el proyecto de su montaje en torno a bodas de sangre en coproducción con ábrego teatro, de españa) llevó a una especie de conclusión que se enlazó con lo puesto sobre “la mesa” por fátima patterson: el teatro independiente sólo puede sobrevivir como tal (verdaderamente independiente y no de manera simulada, agregaría yo, como nos sucede en méxico) si quienes lo realizamos nos uniéramos, creáramos organizaciones que puedan llegar a tener una presencia destacada en las tomas de decisiones políticas, mantuviéramos nuestra exigencia en cuanto al rigor de nuestra formación y estudio y la calidad estética (no mercantil) de nuestras producciones y nos vinculáramos sin reservas a nuestras propias tradiciones culturales populares.
al término de “la mesa”, vivian martínez tabares nos guió por algunos salones de la casa para que la conociéramos y nos platicó parte de su historia, lo que significó decir que la casa es la segunda institución cultural, después del icaic (el instituto cubano de artes e industrias cinematográficas), creada por la revolución a instancias de la labor cultural desempeñada por haydée santamaría en lo que fuera el primer ministerio de educación.
haydée fue una de las combatientes en el ataque al cuartel moncada, a raíz del cual, como se sabe, cayeron capturados por las fuerzas armadas batistianas quienes fundarían el movimiento 26 de julio, como fidel y haydée misma; su hermano, abel, y su compañero sentimental, boris luis santa coloma, fueron asesinados tras ser torturados por los militares luego del fallido asalto. la casa de las américas se convirtió, desde los primeros años del bloqueo económico que le impusiera estados unidos a la isla, la embajada cultural de cuba, en cuba, donde los intelectuales más destacados de la segunda mitad del siglo xx mostraban su solidaridad con la revolución donando obra plástica y literaria, presentándose con sus montajes dancísticos y teatrales, llevando a cabo recitales, exposiciones y mesas de reflexión sobre el trabajo cultural de la revolución y las luchas de liberación en sus respectivos países y colaborando con las publicaciones periódicas editadas por la casa misma.
luego de la guía pasé a despedirme del compañero de la librería; pero ya se había ido. compré dos ejemplares de la revista conjunto y un libro sobre crítica de arte chileno de postdictadura: campos cruzados. crítica cultural, latinoamericanismo y saberes al borde, de nelly richard (por lo que los 18.7 cuc que me quedaban se redujeron a 15.7). me despedí de nelson, quien me dijo que k y w le habían invitado a una sesión de trabajo con sus compañer@s actores y actrices y que, si me interesaba, estaba más que invitado; aunque me sentí tentado a aceptar decliné la invitación porque ya le había prometido a adis que ése último día haríamos lo que él quisiera e iríamos a dónde él mandara (siempre y cuando fuéramos a la plaza de armas a buscar teatro completo, de piñera, y el afiche de martí). me despedí también de vivian, agradeciéndole todas sus atenciones y el inmenso regalo de mostrarnos la casa y hablarnos de ella. y, por último, aproveché para saludar a humberto sin decirle que yo era yo... lo más seguro, malpensé, es que ni siquiera le importara.

choro interminable de una crónica teatrohabanera mal enunciada / tres.


el hombre del plato y los ojos amarillos...

el resto de nuestro día iba a ser muy parecido a los anteriores: nadar hasta pasadas las 3 de la tarde, ir a comer a “la roca” (donde, por cierto, el señor del piano nos obsequió con un popurrí de canciones mexicanas –agustín lara, josé alfredo jiménez, armando manzanero, guty cárdenas y no sé cuántos más– que cantamos más que felices) y lanzarnos en busca de los montajes mejor realizados (algo que hacíamos más a ciegas que a conciencia): para la tarde se presentarían oratorio para un país en sombras, de equipo delta-trabajo teatral (argentina); una vida en el teatro, de peter goldfarb (estados unidos); arizona, de la compañía hubert de blanck (cuba); bodas de sangre, cientos de pájaros te impiden andar, una coproducción entre ábrego teatro (españa) y desdelsur teatro (argentina) que me interesaba muchísimo ver, y, durante la noche, nuevamente brasil, finlandia, españa/cuba e italia llevarían a la escena sus respectivas puestas en escena mencionadas líneas arriba. además, una orquesta de cámara china tocaría en el museo nacional de bellas artes y el nederlander worldwide entertainment, de estados unidos, presentaría en la sala garcía lorca del gran teatro de la habana lo que algunos consideraron fue uno de los platillos fuertes del festival: broadway ambassadors. pero, para ser honesto, la verdad es que después de comer preferimos irnos a pasear a la habana vieja con miguel ángel, quien partiría de regreso a méxico al día siguiente muy temprano.
para ir a la habana vieja había tres opciones, dos de ellas permitidas a los turistas: subirse a la guagua o irse caminando; pero optamos por la tercera, que rené pita nos había dicho que también se podía pero no se debía: treparnos a uno de los almendrones, los oldsmobile de los años 40 y 50 que son una de las principales atracciones visuales de la habana. el día de nuestra recepción oficial en el consejo nacional de artes escénicas, rené pita nos explicó qué significaba que hubiera distintos colores de placas para los autos en la habana; seguramente, adis recordará todos los significados y significantes; yo sólo conservé en la memoria (y hasta eso no estoy seguro de ello) que las placas amarillas eran de autos particulares, las azul claro de extranjeros residentes en la habana y las rojas de funcionarios del gobierno. y fue justamente el conductor de un auto con placas rojas quien, cuando íbamos sobre el almendrón, nos pitó para interpelar a miguel ángel por qué estaba fotos de la ciudad: “¿eres cubano?”. miguel ángel apenas respondió que no cuando el conductor aceleró su hyundai blanco, modelo reciente, para rebasarnos por la derecha con evidente enojo en su rostro. nelson y yo íbamos adelante, junto con el taxista, así que no me fue difícil voltear y ver su cara pensando que en ella encontraría algo que me explicara qué estaba pasando; pero nada. otro taxista se nos emparejó con su almendrón e intercambiaron un diálogo un tanto cuanto impersonal sobre cómo iba la chamba, sin aludir al gruñón de las placas rojas y, unas cuadras más adelante, llegamos al centro de la habana vieja a cambio de 3 cuc: 10 pesos mn, c/u.
en bajándonos del taxi, “la realidad cubana” (insisto en dejar entrecomillada esta expresión porque sé que no hay una, sino muchas realidades en cuba y en todos lados) me golpeó. mis amigos estaban tomando fotos al gran teatro de la habana, donde está la sala garcía lorca, cuando un hombre alto y delgado se nos acercó descalzo, la piel oscura ajada, los ojos amarillos alrededor del iris, los labios resecos hasta estar partidos, la mirada vidriosa y un aliento a alcohol en las ropas sucias imposible de disimular. sin disponérmelo, un recuerdo de hace catorce años me asaltó la memoria: mi querido león, hijo de mis igualmente queridos y admirados juliana y josé, recién estaba de regreso en cuernavaca tras haber asistido al congreso de la juventud comunista de 1997; un congreso emblemático, porque fue el de la conmemoración del 30 aniversario del asesinato del ché. cuba atravesaba por el famoso “período especial” y la pobreza habitaba en todos los rincones de la isla a causa de una crisis que tenía por ingredientes principales el bloqueo económico, la caída del mal llamado “socialismo real” y la burocracia estatal; sin embargo, a decir de león, el ánimo y la voluntad de defender los triunfos de la revolución estaban presentes en las y los jóvenes que habían acudido a la cita, se respiraba una actitud de resistencia heroica a la crisis, la politización de la gente en las calles era evidente y aunque se podía uno topar con gente que te vendiera cosas en la calle una ligera conversación con ella denotaba que sus grados de estudio eran por lo menos de nivel profesional... eso sí, me dijo, no hay nadie mendigando en las calles de la habana.
al salir de mi recuerdo, mis amigos y adis habían huido de aquél hombre; no estaban muy lejos, así que todavía alcancé a lanzarle una mirada a mi hijo que supe entendió de inmediato al detenerse y sentarse en una de las bancas de aquella plaza. despreocupado por él, con su permiso, me quedé a escuchar a aquél hombre cuyo aspecto era para mí una bofetada al romanticismo revolucionario y pequeño burgués de toda mi vida. algo así como un guardia acompañado de un perro se nos acercó parando oreja de lo que el hombre me decía:
-¿tú crees que yo pueda hacerte daño?
-sí, sí creo que puedas; pero no creo que quieras hacerme daño.
no sé si me sonrió con la mirada o si más bien eso era lo que yo quería ver; pero, ante mi respuesta, la tristura en la ictericia de sus ojos se despojó de una suerte de velo, como máscara, propia de esas actuaciones tan caras a quienes, cual personajes brechtianos, buscan conmovernos para timarnos en la ópera de los tres centavos.
-bien... entonces, no voy a pedirte nada... y no porque no quiera: no he comido en todo el día... tampoco mi hijo ha comido.
¿acaso ése hombre imaginaba siquiera lo que sus palabras hacían en mi alma?
cuando trabajaba en reintegra conviví con cientos de hombres y mujeres de todas las edades como él; algo en mí quedaba de aquellos días tan dolorosos como maravillosos y la alerta de que quizás había podido vernos a adis y a mí bajar del almendrón, tenido tiempo para detectar que éramos hijo e padre y articular en sus adentros el discurso mendicante que me recetaría, se accionó casi automáticamente y supuse que decidió no cejar en su intento de obtener alguna moneda; pero igual mantuve mi capacidad de escucha por su improbable (que no imposible) historia.
intercambiamos un par de miradas que, según yo, le sirvieron para medir mi reacción.
insistió de nuevo, o al menos lo intentó: sacó de debajo de su brazo un pequeño plato tan amarillo como sus ojos que cabía justo en la palma de su mano abierta y me lo mostró; pero, antes de que pudiera decirme nada, le dije:
-quiero saber cómo llegaste hasta aquí.
podía haberme dicho cualquier cosa que siguiera en la lógica de querer vencer mi corazón de pollo para conseguir su moneda; pero sólo me miró, devolvió el pequeño plato al hueco de su axila, dio la medio vuelta y se alejó por en medio de la plaza sin decirme más nada.
el guardia con el perro se me acercó y por mirarlo distraje mi vista del hombre de los ojos y el plato amarillos; devolví la cabeza hacia donde se había ido casi instintivamente para confirmar mi preocupación de haberlo perdido. no me di cuenta cuando el guardia con el perro se fue también; pero eso me importaba mucho menos... más bien, nada.
-era yo... dije para mí mismo con ésa seguridad que tiene uno cuando se vuelve melodramático y traduce su vida en códigos de telenovela mexicana o tango argentino.
adis se puso de pie; con el rabillo del ojo pude ver que me veía preguntándome con la mirada si ya había tenido suficiente. dio la vuelta y caminó lentamente hacia nuestros amigos; tan lentamente como para poderlo alcanzar antes de llegar a donde estaban ellos tomando fotos al garcía lorca, y darle un abrazo.

afiches de martí...

del garcía lorca pasamos enfrente del capitolio, que estaba cerrado por remodelación; al final de su escalinata, un hombrecito regordete, vestido de verde militar y negra la piel, miraba sentado en lontananza lo mismo que el lincoln del national mall, en washington. nos adentramos a la habana vieja por una calle, creo que teniente rey, donde había unos andamios tomados por largas enredaderas que, al parecer, sostenían un edificio que está eternamente por venirse abajo. como guía de turistas yo sería un fracaso: no puse atención a los nombres de ninguna de las calles ni memoricé lo escrito en sus placas alusivas a los acontecimientos y residentes de otros tiempos; sólo veía, como si estuviera en estado de shock, los rostros de las personas, me asomaba hacia el interior de las tiendas de abastecimiento, las farmacias, las ferreterías, las escuelas... en una de ellas, una primaria, creo, pregunté si tenían un cartel de josé martí... “afiche”, me corregían amistosamente miguel ángel y gabo... que me pudieran vender: el nombre del héroe independentista y escritor era el mismo de la escuela, y yo llevaba días preguntando en todos lados por un cartel... “afiche”, me corregían de nuevo... de martí sin que nadie pudiera ni supiera darme razón de él.
después de algunas vueltas llegamos a la esquina de un hotel donde, dicen, se hospedó hemingway: el ambos mundos. el hombre que nos lo dijo era delgado, vestía limpio, traía puesto uno de esos sombreros que puedes doblar y metértelos en los bolsillos y era poseedor de una labia ágil, propia para encantar a turistas. “enredó” a mis amigos para que subieran a conocer el hotel y la supuesta habitación del escritor estadounidense; a mí, de no haber sido porque adis cayó igual en su verborrea, no hubiera podido subirme al ascensor del edificio... que, por cierto, era hermoso... para ver por fuera y de pasada el cuarto del autor de ¿por quién doblan las campanas? seguramente fue nelson quien le dijo cómo me llamaba... no lo sé; el caso es que el hombrecito con facha de dandy regresó y me llamó por mi nombre. en un instante, ya todos en el hotel, desde el ascensorista hasta el bartender, me llamaban por mi nombre. la vista, a qué negarlo, era fascinante desde la terraza del hotel: el banco de no-sé-qué, la iglesia de qué-sé-yo, la fábrica de puros no-me-acuerdo-qué... “aquella estatua arriba de la cúpula es mercurio”... “ése edificio de más allá es de la primera estación de radio en la habana, con un alcance de onda de frecuencia modulada que bla-bla-bla”... “por allá, con el techo rosa, el cuartel del ché y, a un lado, su casa”... “unos te venden ron, otros puros, aquél otro mujeres, el de más allá droga; yo te vendo mi país, ¿quién vende más?”...
-oye, leo –dije animándome a romper mi mutismo, sin por ello deshacer mi cara de mamonería largamente ensayada–, ¿sabes dónde puedo conseguir un cartel... “afiche”... de josé martí?
el hombrecito del sombrerito paró de hablar por primera vez... recorrer la habana es como andar una larga exposición de los rostros de los personajes más emblemáticos de la revolución pintados en las paredes junto a lo que se suponen fueron o son sus consignas más célebres. no llevé la cuenta, pero estoy casi seguro que de todos los rostros y frases el primer lugar lo tiene el ché, y se lo disputa martí. siguiéndoles, no muy de cerca, el tercer personaje en la preferencia de los propagandistas murales de la revolución es camilo cienfuegos. el cuarto lugar lo tiene fidel y, cosa curiosa, el quinto se lo “pelean” más o menos por igual raúl y “los cinco”. y sólo vi una sola alusión a frank país. ¿estatuas? una de maceo, otra de no sé quién, algunas alegorías y dos o tres a martí... seguramente hay muchas más, pero esas son las que vi; amén del john lennon que está sentado en una de las bancas de la plaza del mismo nombre custodiada por un señor con todos los años del mundo y cuyo trabajo parece ser el de velar por las gafas del músico inmortalizado en bronce; destacan los bustos por todas partes de martí. y, sin embargo, cuando preguntas por afiches, en particular los afiches políticos, sólo hay del ché y de fidel... el hombrecito del sombrerito paró de hablar por primera vez; la seguridad que había ostentado hasta ése momento se diluyó y se fue por la tangente: “allá, que es la plaza de armas, vas a encontrar libros de viejo de lo que quieras; del ché, de fidel, de martí...”
-¿y afiches?
-y afiches.
-¿de martí?
-de martí.
en saliendo del hotel ése, la noche cayó sobre la habana. pasamos por enfrente de la catedral. un hombre nos hizo sendas caricaturas a cambio de una cachucha del tin. nos tomamos fotografías frente a “la bodeguita del medio”. abordamos otro almendrón para regresar al vedado. rodeamos el hotel donde nos hospedábamos para no toparnos con un chulo que no dejaba de joder a miguel ángel pidiéndole una pullover (que a final de cuentas le dio baje con un suéter). pasamos la noche platicando con un parquero estatal (especie de viene-viene con licencia). y nos dieron las 4 de la mañana, hora en la que llegó la guagua a por miguel ángel... había llegado la hora de comenzar a hacer las maletas... pero, antes, a dormir aunque sea un poco.

miramar...

el despertador del teléfono móvil sonó a las 7 de la mañana; el sueño me doblaba, pero tenía que hacer algo antes de regresarme a méxico. me di una ducha más para despertarme que para limpiarme, me puse unos hotpants y una playera y me llevé a mí mismo a la calle. cuando subimos al almendrón que nos llevó a la habana vieja el día anterior, nelson le pagó al taxista con un billete de 5 cuc y recibió cambio en pesos mn; de regreso al vedado, fue miguel ángel quien pagó el taxi y entonces nelson le repuso un poco lo que había gastado con esos mismos pesos mn; antes de irse, miguel ángel me dio los pesos mn para que yo no batallara tanto con los gastos de adis: en total eran 60 pesos mn, algo así como 3 cuc. al salir del hotel me topé con el señor parquero que nos hizo charla en la madrugada, así que le pregunté por qué sería mejor para ir a miramar: tomar una guagua o un taxi.
-¿por qué tú quieres ir a miramar?
-tengo que ir a la embajada mexicana.
-ya.
-además, quiero aprovechar para ver las casas...
-¿quieres ver cómo viven los amigos de fidel?
-sólo sus casas.
-¿y además a la embajada de méxico?
-...
-hay una guagua que te puede llevar, y el taxi te puede costar unos dos cuc de ida y otros dos de vuelta.
-4 cuc.
-...
-...
-si quieres, y si no necesitas ir a la embajada o puedes ir mañana, yo te puedo llevar sin que te bajes del coche por un cuc.
-¿sin que me baje del coche?
-sí; ¿no dices que sólo quieres ver las casas? yo puedo llevarte a que mires nada más las casas y nos regresamos.
-¿por un cuc?
-un cuc de ida y otro de vuelta.
-ó 40 pesos.
-no, cuc; 2 cuc.
miramar es, para decirlo pronto, otro mundo; por lo menos, otro país. fue como ir de la santa fe, en el d.f., con unidades habitacionales del seguro social; al santa fe de slim. lo que se había quebrado el día anterior desde el encuentro con el hombre de los ojos y el plato amarillos, en miramar terminó por hacerse añicos. y, melodramático que es uno, lloré.
el señor parquero entendió que ya no podría ver más y, sin decir nada, emprendió el camino de regreso. unos quince minutos después, si no es que menos, estábamos de vuelta entrando al estacionamiento junto al hotel. bajé del almendrón y le tendí un billete de 3 cuc; al darme el cambio le dije que se quedara con el vuelto y replicó:
-no, ya habíamos quedado: 2 cuc.
-...
-...
-gracias.
-...

choro interminable de una crónica teatrohabanera mal enunciada / dos.


celebrando los días de muertos con la razón blindada / 1...

los días 1 y 2 de noviembre fueron muy parecidos entre sí. el arranque de ambos, como el de todos los demás, fue el desayuno buffet en el restaurante del hotel. el buffet consistió todos los días en fruta (papaya, melón y sandía... una vez hubo piña y otra guayaba), un huevo preparado al gusto o, en su defecto, revuelto o cocido de antemano, col o repollo, una carne como de soya preparada en trozos, rebanadas de jamón y de queso manchego, pan dulce, jugo de naranja (que un día sabía a podrido) y otras frutas y café (buchito), café con leche o té. acto seguido, el primero de los días nos fuimos a tener un ensayo a la italiana (pasando texto y probando el trazo) en la casona, para luego ir a comer a “la roca”; de allí, regresar al hotel y descansar un poco y, después de una ducha y otro buchito, irnos a dar función.
llegamos a la casona de línea entre las 5.30 y las 6 de la tarde. mis nervios, que en la mañana todavía estaban casi ausentes, habían aumentado a grados que me pusieron en alerta: tenía pánico escénico y temía porque se me olvidaran los textos. por fortuna, la razón blindada se trata de un montaje que ya varias veces hemos experimentado en las tablas, estaba descansado y veníamos de buenos ensayos previos. no obstante, tenía un problema que no era menor: me había olvidado las chanclas de de la mancha en méxico con las prisas a la hora de hacer las maletas y no habíamos podido encontrar un solo par siquiera medianamente parecido en la habana (todos los que veían el par que mostrábamos a manera de muestra, el de miguel ángel, querían comprárnoslo porque chanclas de ésa “calidad” –las chanclas de plástico con que el sheriff de maricopa, joe arpaio, calza a los presos de su guantánamo en arizona–, no había en la isla).
queriendo tranquilizar a nelson por mi injustificable descuido, le dije que quizás no habría tanto problema, partiendo de que la mayoría de la obra de la mancha andaba sin chanclas; fue miguel ángel quien, como casi siempre, ofreció la solución: “¿y si usamos el par que tengo entre los dos, cada uno una chancla, al fin y al cabo hay también varios momentos en que panza está descalzo?” la solución de mi amigo y maestro fue más que brillante; dudo mucho que las y los espectadores, incluyendo a la crítica especializada, hubieran notado que se trataba de un error y no de una propuesta propia del montaje... cómo pensé en mi amigo guillermo riesco durante las horas previas a la función y en la vez que olvidé ponerme en las presillas del pantalón el cuchillo de jerry en historia del zoológico, de albee, hace 20 años... nunca terminaré de pedirle que me disculpe por ello.
el tiempo entre el aviso de que entrarían “chapulines”, como le dice papá pancho al público, y nuestra tercera llamada me pareció eterno; después de allí, la obra corrió sin ser yo del todo consciente de cómo fue. siempre me pasa eso: es como si sebastián apagará dentro de sí algún interruptor y el personaje en turno encendiera el suyo; no puedo estar pensando siempre como piensa sebastián cuando estoy en escena, pienso como he descubierto y, u, o decidido (porque el trabajo de mesa me ha llevado a ello) que piensa el personaje. no digo que no soy consciente de lo que ocurre en el transcurso de la función, todo lo contrario; lo que quiero decir es que de algún modo que no siempre comprendo cómo funciona, mi conciencia y las decisiones que como actor tomo durante una representación responden al modo de pensar del personaje, a sus motivaciones, deseos, frustraciones, perversiones, sueños e intereses, no al modo mío... no del todo, pues, ni siquiera la mayoría de las veces... así lo siento.
en el caso de la razón blindada, sé que hemos llegado al final cuando me percato del intenso dolor que me provoca la sangre pulsando bajo mis sienes, detrás del ojo (sí, sólo de un ojo) o debajo del cráneo ligeramente arriba de la nuca; de allí que tome 800 unidades de ibuprofeno, 400 antes y 400 después, por función... cuando no lo hago el dolor se vuelve incontrolable y me acompaña a lo largo de toda la noche y parte del día siguiente... creo, no recuerdo dónde lo leí o cómo me enteré de ello, y tampoco sé cuánto tiene de verdad, que así como el abuso en el consumo de aspirinas te adelgaza la sangre hasta el riesgo de quitarle su capacidad de coagulación, el del ibuprofeno te hace candidato a padecer infartos al miocardio; pero cuando termino las funciones de la razón blindada lo que menos me importa es si en un futuro quién sabe cuán cercano o lejano mi corazón se detendrá, lo único que quiero es detener el jodido dolor de cabeza.
ésa primera función, en lo que a las reacciones del público toca, fue extraña; era como si hubiéramos estado siempre y a cada instante bajo un microscopio. aún así, creo que el público salió “tocado” por la obra. ¿cuánto logramos que comprendieran el juego de los dos personajes recluidos como símbolo de las privaciones todas de la libertad?, no lo sé; ¿cuánto celebraron o lamentaron de nuestro trabajo físico y vocal?, también lo ignoro; ¿cuánto la propuesta de la dramaturgia de la puesta en escena les pareció digna de discutirse o, por lo menos, comentarse?, igual lo desconozco (salvo juventud rebelde y el propio perro huevero –que no vimos sino hasta nuestro regreso a méxico– no hubo crítica especializada, con todo y que ésa primera función el público estaba integrado casi por completo por críticos y teatrólogos).
la medida, de alguna manera, la da el aplauso; pero aún éste es un termómetro que tiene mucho de subjetivo y, más que nada, de buena voluntad y generosidad a priori. muchas veces, el espectador lo que aplaude no es la calidad del trabajo o si la propuesta estética le gustó, sino el esfuerzo que pueda descubrirse dentro de un montaje; el “le echaron ganas” o “estaban bien prendidos”, y no la precisión de las acciones físicas, la amplia gama en los registros vocales, la justeza de las intenciones, la belleza del texto, la inteligencia en el uso de los sistemas sígnicos que de suyo se conforman con los elementos visuales y auditivos puestos en juego y el equilibrio entre estos. y muchas veces también, casi las mismas, el “artista teatral”, ésa especie de mezcla entre ser humano y hiena que se aloja en las vanidades, los complejos y las frustraciones de las y los creadores de la escena (tan caro a las muestras nacionales de teatro y otros festivales organizados con recursos públicos por las instancias administradoras de la cultura en méxico) reducen su ejercicio crítico a lo que ellas y/o ellos hubieran hecho (que, por supuesto, siempre es mejor que lo que han visto). raro es el crítico cuyo oficio está entendido como guía, traductor y espejo, siempre puente, cómplice del hecho escénico y enamorado del fenómeno teatral; camarada en el acto de creación y producción de signos y, por ello mismo, riguroso en el empleo de sus herramientas de análisis, poseedor de una amplia cultura no sólo teatral (aunque contar con ésa sola ayudaría a muchos) y sensible a lo bello y a lo aterrador que hay en la naturaleza y la condición humanas.
y como yo también carezco de dichas cualidades, imposibilitado además de mirar desde afuera lo que construí (espero) desde adentro, me decanto entonces por la mar de sensaciones que la función me dejó y que enlistadas groseramente se reducen a decir que a poco más de los diez días que conmovieron mi mundo (nótese la paráfrasis a john reed) conservo como un tesoro el momento en que durante el monólogo que hemos intitulado de la locura la tensión en la sala era digna de un arco bien ajustado o, para completar la alusión paziana, una lira debidamente afinada. después de ése instante, que el público no se pusiera de pie para aplaudirnos, como sí hicieron en the societyla gran tirana u otras puestas que vimos después, importaba en verdad muy poco; nos habían regalado algo más maravilloso: la certeza de estar oficiando un acto de comunión y, por supuesto, de rebelión.
el mérito no es mío; aquí lo que arístides vargas escribió para el monólogo de marras (imaginadlo en el contexto cubano):
la locura, y creo que usted lo sabe, no es estar loco. es volver loca la realidad donde vivimos. usted tiene que comprender una cosa: nuestra principal tarea es la libertad profunda. aunque estemos tristes y desamparados. preste atención a lo que voy a decir, es importante. la libertad profunda es el último escalón de la paranoia. recorrí el enrejado que separa nuestros pabellones y de pronto lo toqué y me di cuenta de que estaba allí, más allá de nuestras vidas. ¿se da cuenta? voy a tratar de ser más concreto. no es fácil. preste atención, lo voy a decir una sola vez porque estoy cansado. la libertad formal está afuera, nosotros estamos dentro, no estamos en la libertad. la locura no es puente entre estas dos islas. no, la locura de la que yo hablo es otra. es estar aquí, aquí... en otra forma de libertad. es suplantar lo bochornoso y lo triste porque ya no se necesita tener razón. es trágico eso. usted lo sabe y no puede hacer nada para que yo no me vaya. yo también lo sé y no puedo hacer nada para que mi razón no se vaya, no se esfume. siempre suyo, de la mancha.
al final de la primera función, vivian martínez tabares, que nos había ido a ver, felicitó a nelson y le dijo que nos esperaba el sábado nada más y nada menos que en la casa de las américas para la mesa “cruces de la escena latinoamericana”; el sólo hecho de ir y conocer la casa era para mí un regalo, luego nelson me pidió que fuera yo quien preparara la intervención de borba teatro en la mesa: no cabía de gozo. satisfechos por hacer lo que debíamos y no sólo lo que podíamos hacer, nos fuimos a dar un rol con alex, el técnico de sonido de la casona y esposo de yamina gibert, la directora de relaciones internacionales del consejo que nos recibió formalmente en las oficinas del mismo. al igual que su esposa y que la señora ricard, alex fue un anfitrión excelente... eso es innegable en el pueblo cubano: hombres y mujeres son solidarios sin cortapisas... bueno, la mayoría. alex terminó llevándonos a una esquina frente al malecón donde miguel, gabo y tin habían ido ya durante la víspera en compañía de k y w.

un pedacito de la habana nocturna junto al malecón...

mis amigos habían querido ir a un bar, o algo así, llamado el 23, o parecido; supongo que lo limitado de nuestros recursos les impidió entrar y decidieron comprar algunas cervezas (en la habana, por lo menos en la zona donde estábamos, se vende alcohol a cualquier hora sin restricciones) y bebérselas en una charla más bien relajada en una de nuestras habitaciones. sin embargo, a pesar de que dentro de los lineamientos del sexto congreso del pcc se autorizaba el hospedaje de cubanos en sus propios hoteles (antes de abril, mes en que se “aprobaron” las reformas, el hospedaje era exclusivo para turistas); ni k ni w tenían permitido subir a las habitaciones de los turistas. de haber sido jineteros, o sus chulos, sí hubieran podido subir y entrar; una agencia de turismo les hubiera servido de aval y les bastaría con mostrar su carné de trabajadores sexuales para que en la recepción les tomaran el número y les asignaran hora de entrada y salida. pero como eran teatreros, algo así como un modo de prostitución que no deja divisas (la entrada a los teatros durante el festival costaba, a quienes no fueran participantes del mismo, medio cuc), tuvieron que conformarse con tomarse su par de cervezas en la esquina frente al malecón a la que nos llevó alex.
obvio, k y w se sintieron enormemente humillados; yo me los encontré (no recuerdo a qué había bajado), junto con miguel ángel, en el lobby del hotel con caras largas; estaban esperando a que gabo y tin bajaran de su habitación. al preguntarles qué había pasado, w me explicó que no les habían permitido subir; al interrogar el motivo, k respondió sin tapujos: “pregúntaselo a fidel”. más tarde, ya en el malecón, k, sin poder contener su indignación (ésa que los medios proclives al gobierno cubano sostienen que no tiene cabida en la juventud cubana porque en la isla supuestamente no hay las condiciones de desilusión frente a las promesas incumplidas de una oligarquía y una clase política que se enriquecen sin pudor mientras el número de desempleados, de desalojados de sus casas y de estudiantes rechazados aumenta sin cesar), se puso a vociferar cosas contra el régimen ante la alarma de w, quien le suplicaba calmarse: “te van a oír –le decía mirando a todos lados con la preocupación, acaso miedo, en el rostro– te van a oír”.
estar en esa misma esquina la noche siguiente, en medio de un mar de jóvenes travestis, bugasgays, lesbianas, trans y bisexuales, y en compañía del esposo de una funcionaria del gobierno cubano a quien su chofer recogía en un audi del año (el chofer iba por ella, nunca por él), tenía su toque de surrealismo. alex reconoció una sola vez, ante las continuas provocaciones de nelson, que en cuba pasaban cosas que no estaban bien (no dijo qué cosas); pero cerró su brevísima intervención para decir que igual pasaban otras que no sólo estaban bien, sino que en otros países ni siquiera se podía soñar en que existieran (aunque tampoco nunca dijo cuáles eran éstas).
la conversación política se abortó ante el abordaje de cuatro jóvenes transexuales que como si nos conocieran de siempre se nos acercaron para darnos sendos besos en las mejillas a todos. adis, que no había identificado que debajo de aquellas tetas operadas y tras esas ropas ajustadas ocultaban sus miembros, devolvió sin empacho los besos, emocionado de que unas negras altas aparecieran para hacer realidad su sueño de que unas cubanas lo apapacharan; pero del dicho al hecho a veces el trecho es demasiado estrecho y sin decir “agua va”, viendo que no habían recibido ninguna resistencia, las negras se nos lanzaron encima llevando sus manos a las entrepiernas. adis, a quien siempre le ando pidiendo que no se me separe demasiado sin que haga caso, estuvo a punto de quedar acorralado por una negra de minifalda lejos de mi alcance; no así del de alex, quien tomó a la negra del hombro justo antes de que llegara a adis: “no me lo asfixies”. el trans se detuvo y viendo a adis cara a cara dijo: “pero si es un niño”; nos miró por un instante, el suficiente para verme y agarrarme a mí de frente al tiempo que otro hacía lo mismo con miguel ángel por la espalda, y recibir de alex otro estatequieto: “¡que ya!, ¿no oíste?: no me los asfixies”. las negras se fueron cagándose de la risa. después de eso, adis no dejaría de hacerme caso cada que le pedía que no se me adelantara durante nuestra estancia en la habana.
la experiencia en el malecón, sobre todo la carita de susto del adis que de pronto entendió qué habría podido ocurrirle a él, nos condujo de regreso al hotel; en la pequeña escalera, a la entrada del mismo, nos detuvimos para seguir charlando sobre teatro, música y lugares dignos de visitarse en la habana. vi con tranquilidad que adis estaba relajado, haciendo chistes y comentarios como los que acostumbra, y celebré para mis adentros que estuviera tomando su encuentro con los trans con madurez y serenidad. al cabo de un par de horas más, alex se despidió de nosotros y subimos a nuestras habitaciones; pero adis dijo que tenía hambre y miguel ángel le secundó. debían ser cerca de las dos de la mañana, si no es que un poco más tarde, cuando regresamos a “la rampa” a comernos una pizza familiar entre los tres. para la madrugada del 2 de noviembre, mi capital era de 3.4 cuc, a razón de que pagué dos “descargas” de 4 cuc cada una en la comida, una botella de agua para la función (porque terminamos deshidratados miguel ángel y yo) de 1 cuc, otros 4 cuc para la pizza de la noche y dos tukolas (0.55 cuc, c/u).

celebrando los días de muertos con la razón blindada / 2...

apenas sonó el despertador a las 8.30 de la mañana, me apuré a darme una ducha para bajar a tomarme un buchito; regresé para despertar a adis y a miguel ángel y que no se fueran a quedar sin almorzar. en el restaurante del hotel nos encontramos con una señora de poco más de 60 años y un hombre de menor edad, cercano a los 40, que parecía su hijo; eran de hermosillo, sonora, y se acercaron a nuestra mesa para felicitarnos por nuestra actuación de la noche anterior. platicamos un rato y luego nos despedimos en medio de abrazos y nuevas felicitaciones. gabo y tin dijeron que saldrían a caminar un poco, querían comprar algo para sus compañeras; nelson había acordado con los técnicos de la casona de línea algunos cambios en la disposición de las sillas para que cupiera un poco más de gente (la primera función, aunque habían entrado unas 50 personas, el doble de las que acostumbran vernos en mérida, se quedó por lo menos el mismo número de personas sin poder entrar); miguel ángel, adis y yo regresaríamos a nuestra habitación para dormir un poco más.
cuando nelson se despidió de nosotros le dije que lo acompañaría hasta el “oxxo cubano” de las pizzas para comprar una botella de litro y medio de agua. adis y miguel ángel se adelantaron al cuarto y yo salí con nelson; en el “oxxo cubano”, a la hora de que saqué el dinero para pagar el agua, nelson se dio cuenta de que ya casi no contaba con nada y me prestó 10 cuc sin que yo se los pidiese para cubrir los gastos de ése día. esos gastos ascenderían a los 8 cuc de la comida y uno más de otra botella de agua para la función... para la noche, al término de la segunda representación, sólo tendría en los bolsillos 4.4 cuc, y sin haber cenado aún.
regresé al hotel y me dormí un par de horas y desperté con unas ganas casi incontrolables de nadar; así que dispuse todo para ir a la alberca. adis se contagió del antojo pisciano e hizo lo propio: estuvimos nadando y jugando poco más de una hora, a lo largo de la cual nos alcanzaron miguel ángel, nelson, gabo y tin. serían poco más de las 3 de la tarde cuando nos preparamos para ir a comer a “la roca” y, de allí, a la casona de nuevo. parecía mentira, pero a pesar de haber dado ya una función y comprobar que todo había salido bien, los nervios volvieron; era como empezar todo de nuevo, como si no hubiéramos hecho nada. la nueva disposición de las sillas me puso más nervioso todavía: ésa noche cabrían 80 personas; 80 pares de ojos sobre nosotros a unos cuantos metros, dándose cuenta de cada uno de nuestros gestos, sintiendo nuestra respiración, cubriéndose (o tratando de hacerlo, al menos) de nuestro sudor.
ésa misma noche se presentarían también: una noche con harold pinter (reino unido), espectáculo dirigido por andy de la tour que, para decirlo con aimelys díaz (perro huevero, núm. 3), es “una confluencia de obras, poemas y testimonios de pinter escenificados por los actores. en el escenario casi vacío, las voces, gestos y expresiones actorales encuentran un buen cauce junto a los textos, para llegar hasta nosotros como un gran mapa que nos muestra parte de la vida del artista inglés. fragmentos de piezas como el cuidadorla fiesta de cumpleaños, y traición, junto a poemas escritos por pinter y segmentos de su prosa, resultan la base para el tejido dramatúrgico del montaje”; stranger-extraño, de os satyros (brasil); juliette, juliette, del théâtre de centaure (finlandia); donde hay agravios no hay celos, de arte promociones artísticas (españa/cuba); strip-tease, de calibán teatro y le metec alegre (italia), y rosalyn, la hija del carnaval, de la compagnie théâtrale-musicale ruby théâtre (francia).
yo, de no haber dado función, me hubiera descolgado al museo nacional de bellas artes para ver lo de pinter; sin duda. pero no había espacio ni modo para pensar en ello; nuestra tercera llamada, representada en el momento en que miguel ángel (panza) entra a la escena con su banco para sentarse sobre él, fue de nuevo el click en mi cabeza que disparó a de la mancha, su palabra, su cuerpo y su pensamiento, sobre las y los espectadores. la sensación de ésa segunda función fue diferente en tanto que lo mismo miguel ángel que yo fuimos un poco más allá de lo que habíamos ido en la función anterior respecto a la energía que empleamos en la escena. miguel ángel, inclusive, se quedó sin aire y con la garganta seca a la altura de la escena de toribio (poco más de la mitad); poniéndonos en alerta. en palabras coloquiales: “echamos toda la carne al asador”, y el público, con mucho menos presencia de teatrólogos y críticos en su conformación, nos lo recompensó ahora sí con un aplauso de pie.
¿qué más podíamos pedir?
una botella de ron pasando de mano en mano entre técnicos, coordinadores de la casona de línea, trabajadoras y trabajadores del teatro, director y actores... y nuestro fiel caballero... representó nuestro brindis y el cierre de nuestras funciones en la habana... estábamos contentos... y teníamos razones de sobra para estarlo.

huesitos en la habana y el salvavidas diplomático...

una guagua nos llevó de regreso al hotel para darnos una ducha y salir de nuevo a la calle, ya que nos esperaba un soberano y bien ganado pachangón en el bertolt brecht. sólo que hubo un pequeño problema: según rené pita, para que pudiéramos entrar a la fiesta del b.b., debíamos contactar a un fulanito apellidado de la cruz o, de lo contrario, tendríamos que pagar algo así como el cover; sin embargo, el hombrecito ése, el de la cruz, nunca llegó y como vimos que no nos alcanzaba preferimos ir a buscar algo qué comer que intentar entrar al dancing del b.b. miguel ángel y yo, con todo y que nos habíamos repuesto un poco por el baño que tomamos, teníamos un hambre (como dicen los clásicos) de la chingada, y con ella a cuestas caminamos del hotel vedado al hotel meliá cohiba (algo así como 30 cuadras, o más) en busca prácticamente de lo que fuera.
llegamos primero a una especie de “paladar” nocturno donde lo más barato que nos vendían era algo parecido a unas hamburguesas, a 10 cuc cada una: imposible; después, a unos cuantos metros, encontramos un mini-súper de 24 horas donde vendían por 6 cuc un plato con dos piezas de pollo frito, una pequeña guarnición de ensalada y una baguette de jamón con queso. 2 de los 4.4 cuc que tenía sirvieron para la coopera, entre miguel ángel, nelson y yo, de uno de aquellos paquetes; de él comieron los mismos miguel ángel y nelson, y adis. yo medio engañé al hambre chupando los huesos que adis dejó de la pieza que se comió (él se despachó también la ensalada); además de un trago a una malta que, como no había refrescos, tuve que comprarle al adis a un cuc. y, finalmente, caminamos de regreso las más de 30 cuadras al hotel vedado, cerca del cual todavía fuimos testigos de los restos de un choque entre un lada (algo así como un datsun) y un hyundai.
la mañana del día 3 me desperté media hora antes: a las 8, para bajar a almorzar tranquilo y a mis anchas... que son muy anchas. aniquilada el hambre que se había acumulado desde la función y la noche anteriores, regresé al cuarto a recuperar un poco de sueño y a desconectarme de estar nomás pensando en cómo le haría con sólo 1.4 cuc en el bolsillo. descansé, pero no pude dormir. a eso de las 11.30, más o menos, tocaron a la puerta de la habitación; era nelson, quien recién regresaba del consulado mexicano en cuba, en miramar, y, mientras nos contaba de las residencias y los autos de lujo, nos tendía 40 cuc a miguel ángel y a mí como resultado de un apoyo que pudo sacarles a los diplomáticos mexicanos en la isla. según nelson, estaban contentos con nuestra representación (habían ido a vernos la víspera) y lamentaban que no se hubieran hecho los trámites a tiempo para podernos ayudar con los pasajes de avión y los gastos de hospedaje: nelson había intentado hacer lo necesario a través de la oficina de la secretaría de relaciones exteriores en yucatán e indefectiblemente “lo batearon” diciéndole que no había recursos para apoyarnos.