así que pasen cinco años



como quizás algunas y algunos de ustedes saben, desde octubre de 2008 trabajo en la escuela superior de artes de yucatán, en particular en su área de artes escénicas, impartiendo unas cuantas asignaturas de su licenciatura en teatro. gracias a ello, he tenido la fortuna de caminar de cerca, más como privilegiado espectador que como guía, de jóvenes estudiantes, noveles actores y actrices de cinco generaciones.

con la primera de ellas, que sería más tarde la segunda generación de egresadas y egresados, nos tomamos de la palabra de vicente leñero en nadie sabe nada para bordar un modesto ejercicio de actuación que apuntara estilísticamente hacia el realismo; posteriormente, haríamos lo mismo con la palabra de miguel ángel canto (orestes o dios no es máquina) con miras a explorar algunos elementos que creemos son característicos del teatro contemporáneo.

más tarde, con la que sería la cuarta generación de egresad@s, llevamos a cabo dos procesos de formación (o deformación) con textos que ya son clásicos del teatro universal: divinas palabras, de ramón maría del valle inclán, y una liberrísima dramaturgia con la vida es sueño, de calderón de la barca, como columna vertebral donde estuvieron engarzadas las palabras de sor juana (la loa al divino narciso, intervención para estudiantes de josé ramón enríquez), cervantes (los capítulos en los que sancho panza es gobernador de la isla de barataria) y una canción de les luthiers.

no obstante, es del actual proceso con la que será la quinta generación de egresadas y egresados, después de que ellas y ellos me permitieron llevarl@s a la escena de la mano de distintas respiraciones áuricas o herederas de su ethos barroco, del que me interesa hablar.

en alguna ocasión, milethza garza, una de las estudiantes/actrices de esta generación, mencionó que al principio de la práctica escénica con los textos de los siglos de oro en español yo había mencionado que quien sería la voz central en la puesta en escena sería lope de vega. era verdad, y era así porque el texto que nos serviría de columna vertebral para lo que yo llamé nuestro paseo novoaurisecular, era su fuenteovejuna (no por nada el montaje se llamó fuente ovejunica... no fuente ovejúnica). sin embargo, sucedió que al seguir en la línea de la genealogía que los siglos de oro nos significa como actores y actrices de habla hispana, de pronto, un federico garcía lorca que por ahí de 1933 estaba trabajando precisamente en una versión para montar fuenteovejuna con la barraca para las misiones pedagógicas que organizó el gobierno de manuel azaña durante la segunda república española, hizo acto de presencia en nuestros ensayos y, con todo y su mono azul, nos acompañó en el cuerpo y la voz de karla franco hasta que hubo llegado el momento de ponerle punto final a la experiencia y pasar la página para que las y los muchachos se acercaran a lo que será su tercera y última práctica escénica.

lo maravilloso del caso, según yo, es que les tocó que su guía para cumplir su ritual de paso de la academia al oficio fuera nada más y nada menos que el maestro josé ramón enríquez y que lo que él propusiera para dicho ritual fuera tomarse de la mano del mismo federico garcía lorca.

como breve paréntesis, quizás quepa aclarar que en lo que a su primer plan académico toca, la licenciatura en teatro de la esay había dispuesto que después de la práctica escénica en siglos de oro en español las y los estudiantes tuvieran un módulo de actuación en el que, además de acercarse al realismo, abordaran algún texto que, valga la aparente contradicción, fuera considerado un clásico contemporáneo; así fue como pudimos trabajar con nadie sabe nada, de leñero, con la segunda generación. pero, con las tercera y cuarta generaciones, dado que habían visto ya el realismo de la mano del maestro tomás ceballos, el módulo de actuación que sería para realismo fue sólo de "teatro clásico contemporáneo", lo que posibilitó que el maestro josé ramón trabajara, con la primera, un par de textos de pinter: polvo eres y luz de luna, y, con la segunda, a partir de algunos textos de pirandello que le sirvieron para preparar la última práctica escénica de quienes fueron promovidos el año pasado: medea en busca de actores.

con la quinta generación pasó algo similar, así que el maestro enríquez pudo repetir la fórmula de hacer que el módulo de actuación 4, otrora realismo, sirviera de introducción para lo que sería la práctica escénica 3: teatro contemporáneo. apostó, entonces, por llevar a la escena una vez más (lo había hecho en 1998, año del centenario del natalicio de federico garcía lorca, con estudiantes del centro universitario de teatro de la unam) el maleficio de la mariposa, del mismo garcía lorca, y ahora, después de que este grupo ha pasado por la experiencia de un taller de máscara impartido por la maestra adriana duch y la puesta en escena de la ópera de los tres centavos (original de brecht, weill y hauptmann), bajo la dirección del maestro francisco solís, se apresta a montar así que pasen cinco años (leyenda del tiempo).

¿cómo le hará el maestro josé ramón? es algo que iré descubriendo estos días; seré un testigo privilegiado de ello: me toca la fortuna de ser su asistente de dirección.

quiero sentir la respiración de garcía lorca, su melancolía y su sonrisa de niño golpeándome la entraña; quiero caminar de la mano de este cómico poeta, de este juglar hijo de exiliado español republicano, que es josé ramón enríquez; quiero ver de cerca cómo estas y estos trece jóvenes (que iré mencionando poco a poco) disponen su cuerpo y su voz para que, con inteligencia, sensibilidad e intuición, uno a uno los personajes de así que pasen cinco años: leyenda del tiempo los habiten.

sí, eso quiero.

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