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Es 2 de enero, casi 3; sin embargo, mi memoria da vueltas y vueltas en el 1.

Es 2 de enero, casi 3; sin embargo, mi memoria da vueltas y vueltas en el 1. ¿El año?: 2018; pero, en mi cabeza, como cada año desde hace 24 veces, es 1994.

Estoy con mi padre y con Lalo, mi tío. Estamos en Real de Catorce.

La víspera estábamos con toda la lopezada en casa de los abuelos, en Matehuala; cantábamos las canciones de siempre: Pinocho Pinochet, Jacinto Cenobio, El querreque, La casa de Lupe, aquél himno que comienza diciendo: "Desde el hondo crisol de la patria...", dos o tres tangos entre los que se encuentra aquél de Nostalgia, un su chingo de canciones de Silvio Rodríguez, Acuarela potosina, el Corrido de Matehuala, Paloma negra...  me recuerdo emocionado...

En mi recuerdo, no sé porqué, se mezcla otro recuerdo: estoy con mi prima Rocío, veníamos, justo, de Real de Catorce; nos habíamos quedado en un cuarto que era más bien la bodega donde guardaban los colchones de un hotel; habíamos ido a Estación Catorce, habíamos ido por peyote; de regreso a Matehuala, el …

El teatro, un león de peluche con garras de tela.

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Hace 27 años comencé mis andanzas en un oficio que muchas veces por molestar digo que no me gusta. Llego a esta casi treintena con mucha carga de trabajo, muchos proyectos; pero, como casi siempre, con los bolsillos vacíos. Llego queriendo que los días tengan más de 24 horas y que la energía que me mantenía despierto durante largas jornadas de trabajo en años atrás me vuelvan a la mente y al cuerpo. Llego con un sentimiento de agradecimiento, enorme, para con mi madre y mi padre, para con mi hijo y para con las mujeres, gigantas todas, que me han permitido caminar a su lado en algún tramo de sus vidas. Llego emocionado por la nueva etapa que depara al zapatismo. Y, finalmente, llego con un sentimiento de orfandad por el reciente fallecimiento del señor Eduardo del Río, el tal Rius.

Como a todos, creo, el teatro se me inoculó (sin albur) siendo, antes que nada, un espectador. La primera vez que vi una obra de teatro tendría unos 7 u 8 años de edad; se trataba de un espectáculo infanti…

Macario Muuch / 3.

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En este viaje aún hipotético de la fraternidad a la sororidad, en tanto aprendizaje-desaprendizaje de género, vamos a dar el paso, querido amigo, al segundo momento del proyecto; un momento en el que el viaje cronológico, de simple acumulación de tiempo, se permuta en un viaje-trayectoria de suma de experiencia: un viaje de madurez escénica. De allí que su, por decirlo de algún modo, segunda estación, sea hacia mediados del mes de agosto: mi cumpleaños de tablas.

El segundo momento, como te lo adelantaba en el apunte anterior, no es ya el de ponerme en manos de un director de escena; es decir, de un hombre; sino de una directora de escena, de una mujer. Mientras en el primer momento, el viaje era un tender un puente genealógico-personal, necesariamente masculino; en el segundo momento, me interesa que el producto estético se perfile hacia la nueva belleza y calidad técnica que le caracterizaría por su carácter femenino. Un neologismo inventado por Margarita Sanz que ella misma nos co…

Macario Muuch / 2.

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Te pienso de nuevo... últimamente, pensarte es cosa de todos los días. Macario Muuch, ¿por qué Macario Muuch?, me preguntas. Es una especie de guiño, digamos, lingüístico: muuch, como sabes, es una palabra en lengua maya que suele traducirse al español como "rana" o "sapo". A quien te conozca, luego de haberte leído de la mano y la pluma de Rulfo, sabrá que no es difícil imaginarte sentado en cuclillas como una rana o un sapo enorme aguardando junto a una alcantarilla a que salgan las (otras) ranas para apalcuacharlas, como dices, a tablazos por órdenes de tu madrina.

Es un juego: báaxal... Sí, "juego" en maya se dice báaxal... eso creo. ¿Yo cómo me llamaría?, pues, no sé: ¿báaxalmáak?; algo así como quien hace el juego: "el jugador". ¿Sabías que en inglés, francés o alemán, tres modos distintos de pensar y decir los muchos mundos que es el mundo, "actuar" se puede decir igual que como se dice "jugar": play, jouer y

Macario Muuch / 1.

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Estoy frente al ordenador resolviendo algunos detalles de cara a la producción de mi proyecto personal más reciente: Macario Muuch. Escribo para mí, a modo de bitácora de trabajo, pero no solamente; escribo también para las y los improbables lectores y lectoras del rincón virtual que es Tlatulteketke... quien quita y en un futuro no muy lejano sean, también, espectadoras y espectadores del juego escénico que resulte cuando lleguemos a puerto.

Macario Muuch. ¿Cuánto tiempo has caminado hasta ahora para, por fin, poderte subir a las tablas? ¿Recuerdas cuando te llamabas Macario Mösiehuali y en lugar del maya en el que quiero hacerte latir ahora intenté que tu respiración fuera en el náhuatl de Tetelcingo? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde entonces? ¿20 años? No, los casi 20 años que llevamos caminando juntos, querido Macario, son los que se contarían desde el día aquél que me permitiste prestarte la voz con la guía de Eduardo, ¿te acuerdas? Sí, Eduardo López Martínez, mejor conocido en los…

Trump, ¿fascista o simple bullyador?

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Termina el programa eufemísticamente llamado mesa de debate. Una etiqueta ("hashtag", que le dicen: #MéxicoEnLaEncrucijada) pretende servir de idea llave para invitar al televidente a pensar que la cosa está, para decirlo en términos academicistas, de la chingada.

Una sola mujer en el club de Toby y eso porque es la moderadora; otra en las llamadas, y párele de contar.

El ex canciller y el ex vocero presidencial coinciden con los historiadores y los periodistas que el personaje de marras es un demente. Las voces tras los teléfonos van de la autopromoción y los baños de pureza del sector empresarial y religioso a los intentos de llevar agua a su molino y la insultante amnesia de la clase política, incluyendo los dos ex presidentes que iniciaron la sangría en que hoy está envuelta la nación entera.

Concluyen que el personaje de marras es un demente... ¿ya lo había dicho?; que sus tuits son una franca declaración de guerra y que pensar el cómo se responderá como país a ello exi…

Esto no se acaba hasta que se acaba.

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Estoy convencida de que el porcentaje de individuos de verdad malvados que hay en el mundo es pequeño, quizá muy pequeño, incluso ínfimo. Los auténticos culpables de que la vida pueda ser tan cruel y de que la Tierra se convierta en un valle de lágrimas son los tibios de corazón, porque esos sí que son legión, esos son muchísimos; esos quizá sean, por desgracia, la mayoría de los seres humanos (…) Alfredo Llopico, un amigo con quien hablé de esto, me mandó dos citas maravillosas. Una es del Apocalipsis, en donde Jesús dice: “Conozco tus obras, sé que no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras lo uno o lo otro! Por tanto, como no eres frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca”. Y la otra es de la Divina Comedia, de Dante, en donde, en el ‘Canto III del Infierno’, encontramos que las almas más despreciables son aquellas “que vivieron sin merecer alabanzas ni vituperio (…) que no fueron rebeldes ni fieles a Dios, sino que sólo vivieron para sí”. Siempre hemos sabido que lo…