Camino rojo a Barataria: de la Gladys a Sancho.

El último mes del año 2006 comienza a desgajarse. Hace apenas unos días que el Sol inició su carrera por la constelación de Ofiuco, la del treceavo signo del zodiaco. Entre tanto, allá afuera la guerra de ocupación contra Irak a manos del gobierno estadounidense continúa cobrándose cientos de vidas todos los días, siendo sus víctimas (como en todas las guerras) mayoritariamente civiles, en especial niñ@s, ancian@s y mujeres; Iñaki De Juana y Mumia Abu-Jamal continúan presos, el uno en Madrid, el otro en Pennsylvania, por expresar sus ideas sin cortapisas y México se convierte en el país más peligroso del continente para practicar el periodismo, mientras uno de sus oficiantes más dignos, Jesús Blancornelas, comienza su camino con rumbo al Mictlán.

También afuera, en lo que algunos leemos la enésima burla de la ley en manos de los poderosos de arriba porque bien que saben cuánto deseamos que sea cierto muchos de los abajo, Augusto Pinochet y Luis Echeverría son detenidos en sus domicilios en tanto los aparatos judiciales chileno y mexicano determinan si son o no culpables de los asesinatos de hombres y mujeres de izquierda en sus respectivos países. Un poco más lejos, pero no tanto como para que no duela, África se mantiene como el continente con países cuyos índices de mortandad a causa del VIH-Sida son los más elevados del orbe, directamente proporcional a los niveles de pobreza que padece su gente, y, un tanto más cerquita, el jefe del gobierno y el Estado brasileños, Luiz Inacio Lula Da Silva, ha dado luz verde a la conformación de un fuerza bélica continental tipo OTAN en la América del Sur.

En ese mismo terreno, el de las fuerzas armadas, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa ha tomado protesta formal como presidente de los Estados Unidos Mexicanos en medio de una serie de signos que revisten a su gobierno de un claro toque militarista con ribetes en verde olivo, negro, blanco y un mucho de gris; gracias a sus soldados, marinos y policías federales. Y digo suyos porque, aunque reconociera que la composición de dichas corporaciones tiene su punto de partida en el pueblo, en su carácter de Comandante Supremo ha mirado hacia éstas haciéndolas protagonistas del relevo presidencial como nunca antes lo habían sido, quizás porque a lo mejor sea la única institución en donde tal vez sí podría mandar.

Porque ni siquiera en su gabinete, donde aquellos que lo impusieron en la silla del águila han dispuesto de quienes y cómo deberá está organizado el grupo de colaboradores más cercano al jefe del poder ejecutivo federal (así, en minúsculas todas, hasta que no demuestre lo contrario). Allí están, por ejemplo, el pago de cuotas a lo más retrógrado de su propio partido (que ya es decir demasiado) en las secretarías de salud y agricultura, por no hablar de la de gobernación, donde colocó al exgobernador de Jalisco, famoso por la “mano dura” con que trata a altermundistas, bautizados por Zedillo como globalifóbicos; o el pago por “agradecimiento” a la maestra que condujo el fraude electoral y que lo hará despachar desde Los Pinos, en el ISSSTE.

Mano dura y un discurso que todo lo plaga de legalidad serán pues el signo distintivo de un sexenio que comenzó precisamente dando muestras de debilidad y violando la misma Carta Magna. Por lo pronto, en el sur y sureste mexicanos, a pesar de las amenazas que pesan sobre ellas y ellos dirigidas por el cacique priísta que aún hoy detenta el poder estatal en Oaxaca con la complicidad del nuevo mandatario nacional, los hombres y las mujeres oaxaqueñas de todas las edades que se han vestido de dignidad salen de nuevo a las calles.

Y al otro lado del país, pero también abajo y a la izquierda, llega a su fin el recorrido que comenzara el Subcomandante Marcos, Delegado Zero de la Comisión Sexta del EZLN para la Otra Campaña desde el amanecer de un 2006 que ha visto de todo, o casi, en estas tierras. Toca su turno a la definición de seis aspectos generales que darán paso a su vez a la realización de una consulta que se quiere sea universal entre adherentes de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, para aclarar el rostro, la palabra y el caminar de este esfuerzo que muchas y muchos desdeñan.

Miro hacia atrás. En mi pasado, remoto si lo mido respecto de mí mismo, reciente si lo hago en relación a mi suave matria, inmediato si desde la cuenta universal, el capítulo de mis primeras andanzas en este camino que pronto descubrí estaría teñido de rojo tanto por la sangre que le abona como por las ideas que le alimentan. Corre el mes de septiembre, ¿el año?: 1985. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional daba apenas, a penas, sus primeros pasos y la ciudad más grande del planeta (por lo menos ahora) sufría uno de sus muchos tropezones por estar asentada en zona sísmica, pero sin duda el más trágico.

Las imágenes vuelan frente a los ojos de adentro, los de la memoria, y uno tras otro, una tras otra, veo pasar a Cuauhtémoc Cárdenas, Heberto Castillo y Rosario Ibarra, es ya 1988; luego, seis años de salinismo y un 1994 que estará como éste que ya termina lleno de acontecimientos de todo tipo: la insurrección zapatista, la entrada en vigor del NAFTA-TLCAN, los asesinatos de Colosio y Ruiz Massieu. Enseguida vendrá el sexenio zedillista y con él Acteal, El Bosque, Chavajeval, Unión Progreso, Aguas Blancas, El Charco; también la creación del Sistema Nacional de Seguridad Pública y la de la tristemente célebre y militarizada Policía Federal Preventiva, que con la venia de intelectuales de izquierdas y del gobierno de la Ciudad de México (todavía recuerdo la alegría con que llegamos mis amigos de siempre y yo al zócalo para celebrar el triunfo del Ingeniero y la entrada del primer gobierno dizque democrático del DF) entró a Ciudad Universitaria.

Veo también caer a Carrillo Olea y triunfar al pueblo de Tepoztlán; y a mi mente vienen Genaro y las y los demás delegados zapatistas en Morelos. Recuerdo a la comandancia entrar al corazón político de México por donde cinco años después lo hiciera la Caravana de Oaxaca y la alegría inconmensurable en los rostros dignos de las y los atenquenses cuando se dio marcha atrás al proyecto del aeropuerto. Pero también recuerdo a Flora, Argisofía, Nacho y Pietro, y muchas y muchos otros, presos por lo del Casino de la Selva; a Ceci fuera del Consejo Electoral Local del IFE en Morelos porque hombres supuestamente de izquierda pactaron lo contrario, y luego Pasta de Conchos, y más luego Sicartsa… y Atenco.

Hace exactamente siete meses siete (mientras escribo estas líneas es 3 de diciembre) que el gobierno federal panista, el estatal mexiquense priísta y los municipales de Texcoco y San Salvador Atenco perredistas echaron acuerdo para reprimir, golpear, desalojar, violar, arrestar, secuestrar, asesinar y desterrar a mis amigas y amigos, compañeros todos de la Otra Campaña… Así que mañana, día primero de la consulta por los seis puntos que definirán el futuro del zapatismo y de las personas que en organizaciones, pueblos, grupos, colectivos o solitas caminamos más o menos a su lado, saldré a las calles y platicaré con uno que otro viejito por aquí o una que otra muchacha por allá, y le preguntaré por cuáles cree que deben ser las características de la identidad colectiva de la Otra Campaña, cómo cree que debemos relacionarnos entre quienes seamos parte de ella, a quién deberíamos apoyar y a quién no, cuál es el lugar especial de las diferencias o de todos y cada uno en tanto todos y cada uno somos especiales, quién si cree que pueda ser compañero y quién no y, por último, cuáles cree que podrían ser las tareas comunes a todos los que somos adherentes.

Saldré, pues, a construir un mundo nuevo, que tendrá que serlo con mis amigas y amigos (muchos de los cuales ni conozco) secuestrados más que presos en Oaxaca, Querétaro, Nayarit, Tamaulipas y tantos otros etcéteras que incluyen, por supuesto, los del 3 y 4 de mayo en Texcoco y Atenco. Ya se le hizo a la niña Gladys y el poder que de arriba viene le ha construido su camino hecho de barro rojo a costa de las muertes de los abajo; pero no falta mucho (aunque a veces pareciera que sí) para que a esta ínsula llegue a gobernar el Sancho Panza que somos todos.

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