Escuelita teatral de cuadros, círculos y otras geometrías políticas.

Hace unos días, el 1 de octubre, para ser más precisos, publiqué en la parcela virtual del feudo Zuckerberg que a falta de otro eufemismo llamo “mi página en Feisbuc” que he estado dándole vueltas a una idea entorno a un proyecto personal; proyecto personal que, dije, en un momento dado se vuelva colectivo: armar una escuelita teatral de cuadros, círculos y otras geometrías políticas. A reserva de aclarar de qué estoy hablando cuando digo: “escuelita”, “teatral”, “de cuadros, círculos y otras geometrías políticas”, agregué que sería algo así como un “semillario”, un “semillero-seminario”, que tendría conexiones “neozapatonas” y ligazones con diversos temas; temas que, por una parte, están contenidos en dos asignaturas que diseñé para la Licenciatura en Teatro de la Escuela Superior de Artes de Yucatán y una experiencia de educación no-formal que llevamos a cabo en Tapanco Centro Cultural, A.C. el año pasado, y, por otra parte, implican dos, digamos, consignas: un caminar teórico y práctico que necesariamente nos llevará a una praxis, en este caso estético-política, y un espacio de compartición de saberes y experiencias que tiene por invitación vertebral venir a desaprender.

Por otra parte, mencioné que este espacio tendría dos figuras centrales; es decir, dos personalidades que, de alguna manera, serían un botón de muestra de figura teatral geométrico-política que nos servirían, en cierto modo, de pauta o ejemplo a seguir, un tanto en homenaje a ellos, un mucho en exigencia de justicia para ellos: el activista y hombre de teatro (director, maestro, actor y dramaturgo) Juan Francisco Kuykendall Leal, fallecido el 25 de enero de 2014 en lo que muchos llamamos una ejecución extrajudicial que tiene como punto de inflexión el 1 de diciembre de 2013, día en que un elemento de la Policía Federal le dispara un proyectil de gas lacrimógeno que le produciría un traumatismo craneoencefálico que tras una larga agonía le terminará de arrebatar la vida, y el también activista y, junto con Kuy, integrante de la Agrupación Teatral “Mitote”, Teodulfo Torres Soriano, mejor conocido como “El Tío”, testigo clave de la ejecución de Kuykendall, desaparecido desde el 24 de marzo de 2014. Ambos, personajes nodales del montaje que resultaría de esta escuelita teatral de cuadros, círculos y otras geometrías políticas.

En el primer post o apunte del grupo en Feisbuc de la escuelita teatral de cuadros..., que no es otro que el de la bienvenida a quienes don potenciales participantes de ella, puntualizo que las palabras sobre las que quiero iniciar nuestro compartir son (mencioné algunas de ellas líneas arriba): “escuelita”, “teatral”, “de cuadros, círculos y otras geometrías políticas”, “semillario”, “conexiones neozapatonas”, “praxis estético-política”, “compartición de saberes y experiencias” y “desaprender”. Y, advierto que compartiré lo qué estoy entendiendo por ellas y el porqué las estoy usando. Sin embargo, quiero invitar mientras tanto a un espacio mucho más práctico que teórico que Alexia Márquez y Tenoch Molina, integrantes de La Pilla Teatro y compañeres de esta escuelita, están por echar a andar junto con un servidor; se trata de un taller intensivo de Teatro del Oprimido que tiene por objetivos: 1) Servir de espacio de exploración inicial y hasta introductoria a la poética con que Augusto Boal caracterizó su quehacer teatral, con claras influencias y deudas de y para con la Pedagogía del Oprimido de Paulo Freire, y 2) Reunir un poco de fondos para poder participar en el IV Encuentro Latinoamericano de Teatro del Oprimido que se celebrará en Nicaragua a principios del 2016 y al que fueron invitados por el trabajo que están realizando con el grupo de teatro Chan Dzun'un que dirige la maestra María Luisa Góngora, en Oxkutzcab.

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