choro interminable de una crónica teatrohabanera mal enunciada / uno.


donde se dizque narra la aventura teatral de cinco escuderos andantes y su fiel caballero en ciernes por los sueños y desvelos de una razón que debió blindarse muchas veces ante la sinrazón de la pesadilla capitalista germinando en el caribe otrora socialista... y otros sucesos igualmente increíbles.

encendiendo motores...

son las dos de la mañana… acaso un poco más… del domingo 13 de noviembre; hace un par de semanas a esta misma hora, supongo, intentaba conciliar el sueño para no batallar cuando tuviera que despertar más tarde y emprender nuestro viaje a la habana; hace una semana, el viaje de marras llegaba a su final y a esta misma hora seguramente dormía mientras nuestra última noche en la más grande de las antillas se escurría siguiendo, más o menos, el camino contrario al morro por el malecón.
unos días antes de partir había intentado escribir una de mis “cartas a adis” para la jornada morelos, a manera de abreboca de lo que según yo sería una crónica de nuestra visita a cuba con motivo del ktorce festival internacional de teatro de la habana; pero “el choro interminable”, como llama el maestro josé ramón enríquez a mis apuntes, se enredó en una larga nota introductoria donde quise decirle a mi hijo que cuando yo tenía su edad, ante el embate descarado de un neoliberalismo cuyas consecuencias ni siquiera imaginaba, yo levantaba como propio el sueño de un mundo socialista que no tardaría en venirse abajo, quedando como único bastión la valerosa y digna lucha del pueblo cubano.
le decía que poco más de veinte años me separan de aquellos años mozos en que yo mismo había dibujado con tinta de bolígrafo los rostros de mis santos laicos (paco ignacio taibo ii, dixit) en las pastas de mis cuadernos escolares de la secundaria: lenin, el ché, mao tse tung, salvador allende, ho chi minh, josé martí... aspiraba, lo sabría nombrar años más tarde, a convertirme en una especie de “pingüino” (estudiante secundario en chile) mexicano.
desistí de mi intento de seguirle escribiendo a adis sobre ello cuando descubrí, luego de muchos borradores, que no encontraba cómo enlazar el chorema político y de contexto histórico con el deseo de expresarle que el hecho de que finalmente pudiera ir a cuba, que lo hiciera en mi primera salida del país, que lo hiciera para ofrecer mi oficio a ése pueblo que admiro y, muy especialmente, que lo hiciera con él acompañándome, revestía al viaje de muchas y muy valiosas significaciones personales.
llegamos al aeropuerto unas tres horas antes del tiempo de salida, creo que por el carácter internacional del vuelo; vino el trámite de rigor, las primeras de muchas fotos que llevarían el registro gráfico de nuestro viaje y la despedida de los hombres que nos íbamos al caribe y las mujeres que se quedaban en la península. ya en la sala de espera, de no haber sido por un señor que se acercó y nos preguntó si nosotros también íbamos a la habana, hubiéramos perdido el vuelo, pues no escuchamos el llamado de nadie avisando del abordaje. “aerogaviota”, ése es el nombre de la aerolínea que nos llevó y nos regresó de cuba; su tripulación, siempre amable, fue un adelanto de la cordialidad que nos esperaría durante casi toda nuestra estancia en la isla, comenzando por la generosidad de los alimentos durante el vuelo (un pequeño emparedado, unas galletitas, un modesto vaso de refresco y, para terminar, un buchito) que, en comparación con los cacahuates con limón y la misma dotación de refresco de “aeroméxico”, fueron todo un agasajo.

bajando de la guagua de aire...

si no me equivoco, eran casi las 7 de la noche, hora de la habana, cuando nuestro avión aterrizó en el aeropuerto internacional “josé martí”; nos aguardaban con cierto grado de desesperación, pero sin perder la cordialidad, dos mujeres de la agencia de viajes, quienes a su vez nos dejaron en manos de nuestro guía-edecán-acompañante en cuba: rené pita, un hombre entrañable, productor teatral de larga trayectoria, cuidadoso de todos y cada uno de los detalles durante nuestro viaje, que nos llevó a bordo de nuestra primera guagua a la casona de línea, el lugar donde daríamos nuestras funciones de la razón blindada. de camino al “teatro” comenzaron a sucederse las primeras impresiones que se fueron alojando en mi memoria: la humedad en el ambiente, la modestia en las casas de las inmediaciones al aeropuerto, la limpieza en las calles y en las paredes donde imperan los rostros del ché, camilo, fidel, martí, los “cinco héroes” y raúl, aderezados de la fraseología de la revolución y sus ¿triunfos?
de pronto, un espectacular llama mi atención y, lo descubriría después, la de mi hijo; palabras más, palabras menos, reza: “quien da protección a un terrorista es un terrorista” y, en los extremos de la leyenda, cortados por la mitad, los rostros de bush y posadas carriles. minutos más tarde pasaríamos por la plaza de la revolución... no podía creer que fuera verdad el que yo estuviera viendo los edificios aquellos, probablemente de algún o algunos ministerios, tantas veces vistos en un sinfín de fotografías, con los rostros del ché, el uno, y de camilo, el otro, frente a la gran estatua de un josé martí que mira hacia adelante como velando desde alguna altura simbólica el caminar del propio pueblo cubano... creo que ése fue el primer momento en que fui consciente de que me sentía emocionado, muy emocionado, por estar en la habana.
de camino a la casona de línea y luego de ida al hotel vedado, que fue donde nos hospedamos, rené pita y el compañero que conducía la guagua nos señalaban a lo lejos sitios que yo nomás no atinaba a ubicar: el hotel la habana libre, la avenida de los presidentes, la rampa, la habana vieja, el malecón, la casa de las américas. en la casona de línea fue nuestro primer encuentro de frente, a un palmo de narices, por decirlo de algún modo, con la belleza de las mujeres cubanas, en particular con las mujeres negras y mulatas; de allí en adelante, ese tipo de encuentros serían una constante: nosotros mirando embelesados y ellas siguiendo su camino... en la mayoría de los casos... sabiéndose miradas, dignas, orgullosas, echadas pa’ lante. ya en el hotel, la repartición de las habitaciones y nuestra primera cena a precio de turistas: 6.5 pesos de moneda convertible (cuc), cada uno; que, como no habíamos hecho la conversión previa de moneda mexicana a euros ni, posteriormente, a los mismos cuc, pagamos en dólares... algo que hace algunos años estaba terminantemente prohibido hacer.
finalmente, para cerrar con broche de oro nuestra primera noche en la habana, decidimos emprender el primero de muchos paseos que haríamos juntos; los guías fueron sobre todo nelson y gabriel moreno (gabo), quienes ya habían estado antes en cuba, por la edición pasada del festival de teatro de la habana, el primero, y por motivos turísticos hace poco más de 10 años, el segundo. llegamos al malecón, donde nos tomamos unas cuantas fotos con las olas saltando sobre nosotros como marco; pasamos por un estacionamiento y un paso a desnivel para autos; recorrimos algunas calles, casi todas ellas iluminadas por arbotantes con luminarias públicas bastante tenues, que nos llevaron a la escalinata de la universidad de la habana y al hotel donde se hospedaron elena larrea, alejandro subirats y el mismo nelson cuando la bienal teatral anterior, y fuimos campo fértil para que nos abordaran lo mismo los borrachitos que nos invitaban a sus fiestas de cumpleaños, que los chulos que nos ofrecían jineteras por 50 cuc.

despertando en la habana...

31 de octubre. parecía que no, pero la caminada de la noche anterior me dejó rendido al grado que no podía despertarme para ir a desayunar a tiempo: el pago del hospedaje incluía desayuno buffet (¿así se escribe?) de 7 a 10 de la mañana. y creo que no fui el único: adis y miguel ángel igual batallaron para despabilarse, ponerse algo y bajar al restaurante antes que nos levantaran la comida, de la que alcanzamos los últimos resabios. rené pita nos alcanzó en el hotel para llevarnos a lo que sería nuestra recepción oficial al festival de teatro de la habana (fth) por parte de sus organizadores... aunque debería decir, más bien, organizadoras: el lugar al que fuimos, creo que donde están las oficinas del consejo nacional de artes escénicas, estaba prácticamente ocupado por mujeres; de hecho dos de ellas: alina ricard, secretaria general de la oficina en cuba del instituto internacional de teatro (iti, por sus siglas en inglés) de la unesco, y yamina gibert, directora de relaciones internacionales del consejo nacional de artes escénicas, nos recibieron en nombre de sus instituciones y del fth.
allí, en las oficinas del consejo, nos tomamos nuestro primer buchito (algo así como café espresso con harto azúcar) en forma, platicamos de lo complicado que había venido siendo el hecho de llegar con la razón blindada al fth, los trámites de los pasaportes, los cambios a última hora de las agencias de viajes, la consecución de los recursos (porque cada agrupación teatral se dio a la tarea de gestionar sus propios apoyos para cubrir los gastos de hospedaje, alimentación y transporte: debido a la crisis económica, el gobierno cubano supuestamente no estaba en posibilidad de pagar las gastos de nadie), las recomendaciones durante nuestra estancia e intercambiamos besos y abrazos entre fraternos y protocolarios.
al término de nuestra recepción oficial, rené pita nos llevó a una cadeca (casa de cambio) para convertir nuestros pesos mexicanos en cuc... según yo... ya no lo recuerdo bien... por cada cuc dimos unos 14 pesos mexicanos, más o menos; de haber comprado dólares en méxico, a razón de 13.5 pesos mexicanos o por ahí, cada uno, hubiéramos dado más o menos un dólar por cada cuc; si en lugar de dólares hubiéramos comprado euros, a razón de 15 pesos mexicanos cada uno, por cada euro hubiéramos obtenido más o menos 1.3 cuc o quizás hasta 1.5 cuc, dependiendo de la fluctuación de la moneda. yo tenía conmigo, al momento del cambio, unos 700 pesos; si hubiera comprado euros en méxico y los hubiera convertido en cuc en cuba, hubiera podido comprar algo así como 70 cuc; si hubiera comprado dólares, en total hubiera podido comprar poco más de 50 cuc... 51 ó 52; como cambié pesos mexicanos directamente, en total compré 50 cuc cerrados. moraleja: hay que llegar con euros a cuba para hacer rendir más el dinero, con dólares si no hay de otra y nunca con nuestros devaluados pesos mexicanos.

esquizofrenia monetaria y otros absurdos...

el cuc, en tanto moneda convertible, parece, por el nivel de desigualdad que supone, casi de uso exclusivo para turistas; los cubanos usan en su mayoría pesos de moneda nacional. esto significa muchas cosas, sobre todo, que la mayoría de las mercancías de buena calidad o de no tan mala, se venden en cuc y, por lo tanto, están lejos del alcance de los nacionales... así como las mercancías más baratas, independientemente de su calidad, están también lejos de la exposición a los turistas en buena parte de los casos. amén de las reformas aprobadas en el sexto congreso del partido comunista cubano (pcc), que está dando paso a la conformación de negocios de alguna manera privados a los que llaman “cuentapropistas”, la mayoría de los empleos los sigue otorgando el estado a razón de salarios que van desde los 200 hasta los 450 pesos de moneda nacional (mn) al mes, 500 en el mejor de los casos; sin embargo, un cuc equivale a entre 20 y 24 mn (wikipedia dice que a 25, pero eso no ocurre en la realidad), ergo, los salarios estatales (que son prácticamente todos) van de los 8 cuc a los 19 ó 20 cuc mensuales. un intelectual gana unos 15 cuc al mes; un jubilado, 12 o menos.
la libreta de abastecimiento establece un número determinado, y muy limitado, de mercancías, a las cuales sólo pueden acceder los nacionales. su dotación rinde, aproximadamente, para unos 12 días; después de eso, la gente se da a la tarea de completar su despensa del mes comprando en el mercado negro, lo que dispara el precio de las mercancías hasta en cuatro veces respecto a su valor inicial. esto ocasiona que los 300 pesos mn de un jubilado alcancen, cuando bien le va, para una semana más. en términos reales, la conjunción de los bajos salarios estatales, las limitaciones de la libreta de abastecimiento y la escasez de alimentos (cuba importa un 80 por ciento de los productos de la canasta básica) ha propiciado que la gente, al no ver satisfechas sus necesidades básicas por los medios legales, buscara satisfacerlas por vías hasta hace poco ilegales.
todo parece indicar que las reformas del sexto congreso del pcc en realidad están buscando regular una serie de situaciones que ya estaban sucediendo al margen de los lineamientos gubernamentales y no, como se pregona en la prensa oficial, para resolver una crisis que lleva por lo menos 30 años de existencia. un botón de muestra de estas situaciones es la existencia de lo que llaman “paladares”, pequeños negocios particulares de comida; digamos que el changarro de mi mamá en puebla, cuando vendía algunos guisos y antojitos en una de las refaccionarias de la casa, era algo así como un “paladar”. al tratarse de un negocio privado, el estado lo prohibía; sin embargo, ante la necesidad de completar los paupérrimos salarios estatales de la mayoría, la gente instalaba “paladares” en las puertas de sus casas aunque fuera ilegal y la cosa está de tal manera que parece que al pcc no le quedó más remedio, en este y en otros casos, que aceptar su existencia: es mejor regular y, de alguna o muchas maneras, tener el control de lo que de suyo existe, que prohibirlo... algo similar sucede con la persistencia de algunos oficios igualmente prohibidos hasta el sexto congreso, como ser payaso; ser jinetera hace mucho que ya estaba regulado: la prostitución, junto con la mendicidad y la venta ambulante, son parte del paisaje urbano en los puntos turísticos de la habana: quien no te pide un cuc, te vende una caja de puros, una botella de ron o una cubana “como tú la quieras, socio”. sin embargo, la regulación estatal como simple aprobación-legitimación, en lugar de la prohibición, no resuelve tampoco mucho si dicha regulación carece de estímulos y subsidios, no va acompañada de una cultura cooperativista y solidaria, está falta de tecnología de punta y de capacitación técnica para manejarla (obviamente, no me estoy refiriendo sólo a los “paladares”) y termina dejando la fluctuación de los precios a lo que dicte la ley de la oferta y la demanda; una regulación así, tiene mucho más de capitalista que de socialista, pues, abre la puerta a la conformación de una burguesía que normará sus conductas por las leyes del mercado (que son, ya lo sabemos, la ley de la selva, la ley del más fuerte) y no por la participación de comités vecinales verdaderamente democráticos y con goce pleno de sus libertades de asociación y expresión, de control de precios, generación de empleo, combate al contrabando y, sobre todo, desaparición de privilegios.
pero, bueno, sigamos con nuestra crónica; disculpad mis disgregaciones... responden a que creo que si no hablo de estas y otras situaciones sería muy difícil entender el porqué de nuestra visita a cuba me sacudió tanto y en tantos aspectos. no sé si me explico; la celebración de esta emisión del festival internacional de teatro de la habana está revestida de un marco que ninguna de las ediciones anteriores tuvo: las reformas económicas de un modelo de producción-administración que al seguir por la vía de una práctica política donde la sociedad civil ha sido reducida a su mínima expresión bajo la égida de un partido que ha renunciado a su carácter de clase y, por ende, a su tarea primordial de organizar a las y los trabajadores contra el capital y se ha plegado a los dictados de un estado burocratizado y corrupto; es decir: inoperante e injusto... al seguir por esta vía, decía, cierra las puertas al socialismo casi de manera definitiva (aunque sabemos que en política e historia nada es para siempre ni definitivo) y se abre al modelo de producción capitalista, cuya criminalidad es de todos nosotros harto conocida.
ora sí, dicho esto a manera de explicación y advertencia, retomemos nuestra narración.

si el amor por la panza entra...

la jornada de nuestro primer día en la habana continuó, pues, con la búsqueda de algún lugar donde ir a comer. los “paladares” particulares para nacionales tienen prohibido aceptar cuc, sólo mn; así que nos fue imposible entrar a uno de ellos y probar lo que fuera que vendieran, generalmente unas modestas pizzas o un plato, también sencillo, de arroz moro (con algo de frijol) y yuca frita... el tipo de cambio entre el mn y el cuc está en las calles a 20 mn por un cuc: los hot dogs, estaban a 10 mn; las pizzas fluctuaban entre 15 y 18 mn y el plato de arroz con yuca podía ir por los mismos precios; si de plano la cosa está muy del carajo, de vez en cuando encuentras unas bolitas de pasta que parecen nugetts de pollo (pero no lo son) a un peso mn cada una. el agua de la habana, dicen, tiene magnesio; por ello recomiendan a los turistas mejor hacerse de una botella de agua purificada a cambio de un cuc, o cuc y medio en el caso de los establecimientos donde abusan que no son pocos. los refrescos o sodas nacionales, lo mismo que las cervezas, los elabora una empresa estatal llamada ciego montero: hay de cola (llamado tukola), naranja y lima-limón (a 0.55 cuc, c/u); las cervezas son cristal, si la quieres clara y bucanero, si la deseas oscura (a 1 cuc, c/u), y hay además malta, una bebida de maíz parecida a la cerveza de raíz, o sea que no tiene alcohol, pero con sabor a cereal: algo así como un refresco de corn-flakes (también a 1 cuc).
por recomendación de rené pita, fuimos a un restaurante para turistas que no era demasiado caro; generalmente, los precios de lo que llaman “descargas” (lo más cercano a nuestras comidas corridas) andan entre los 10 y 12 cuc, dependiendo del platillo. en “la roca”, por 4 ó 5 cuc se puede comer una buena porción de carne de cerdo preparada de diversas formas acompañada de arroz moro, guarnición de lechuga, algún germinado, jitomates y una rodaja de piña y plátano o yuca o papas fritos... ah, y una bebida nacional; considerando que para nosotros 4 cuc eran unos 55 pesos mexicanos, nos pensamos afortunados; para un cubano, un albañil o un jubilado, lo que nosotros gastaríamos en una sola sentada representaba la tercera parte de su ingreso en un mes... más todavía: las porciones, lo supimos luego, significaban una dotación de calorías equivalente a las calorías que consumen en tres o hasta cuatro días.
“la roca” se convirtió en nuestro lugar para comer; no sólo porque era lo más económico para nosotros, sino porque tenía aire acondicionado (algo que agradecíamos luego de horas de estar caminando bajo el sol habanero), nos atendían meseras y meseros jóvenes (una de ellas de ojos muy bonitos y expresivos) y un señor de unos 80 años tocaba al piano el más variado repertorio de la música, digamos, mundial de las décadas de los 40, 50 y 60... se sentía uno bien. allí mismo, mi capital de 50 cuc disminuyó a 29 cuc de golpe y porrazo, pues, le pagué a nelson los 13 cuc que nos había prestado la víspera para que adis y yo pudiéramos cenar y pagué nuestras comidas: 8 cuc, por los dos; 21, en total.

el ktorce festival de teatro de la habana: “teatro urgente”...

al terminar de comer, contentos por tener algo en el estómago, nos animamos a caminar un poco por la ciudad. “la roca” queda a una cuadra de “la rampa”, una sección de la calle 23 en la zona turística llamada así por tener una pronunciada inclinación respecto de las demás calles. de “la rampa” hacia el noreste, a un par de cuadras, está el malecón; hacia el suroeste, a otro par de cuadras, está el parque de los helados coppelia, donde nos tomamos nuevas fotos. seguimos por la calle l (“la roca” está en calle m con 21), si no me equivoco, hasta línea, la avenida que le da nombre, porque allí se encuentra, a la casona que abriga el espacio donde nos presentaríamos con la razón blindada. debimos de caminar, a lo menos, unas 15 cuadras desde “la rampa” hasta la casona, donde nos aguardaban para montar todo sin que nosotros lo supiéramos. allí, de botepronto, se decidió que gabo y su tocayo gabriel orozco (tin) se quedarían para hacer de una vez el montaje de luces (que no serían más que un par de cuarzos y otro par de pares... ah, y nuestro “c3po”: un ventilador del que aprovechamos el mecanismo de rotación, igual a como hace el chavo de actividad paranormal 3, para lanzar una luz como de seguidor/faro de prisión sobre la escena) y sonido.
a miguel ángel, a adis y a mí nos autorizaron regresarnos al hotel para descansar un rato, repasar textos y prepararnos para las funciones que veríamos ésa noche. la décimo cuarta edición del fth se había inaugurado cuatro días atrás, el 27 de octubre, a las 7 de la noche, con un espectáculo a medio camino entre mascarada carnavalesca y performance que se presentó en el así llamado pabellón cuba, ubicado justamente sobre “la rampa”. así que para ésa tarde del 31 de octubre, el festival ya había dado cuenta de, por lo menos, la muestra de narración oral escénica; unos 20 montajes de colectivos anfitriones entre los que destacaron: esquinas, de teatro d’dos, y charenton, de teatro buendía; las puestas en escena de finlandia (sattumia, del bläkpox colective), ecuador (las pericas, de teatro ensayo gestus), españa (andré y dorine, de kulunka teatro), italia (feltrinelli, una historia en contra, de mauro monni), turquía (paz, de su teatro estatal) y alemania (te estoy mirando a los ojos, contexto social de ofuscación, del volksbuehne am rosa-luxemburg-platz); la muestra de cine “teatro y cine español”; las primeras mesas de reflexión teórica, enfocadas al quehacer escénico de las mujeres: “mujer en el teatro. pensamiento y creación (mujeres y escenarios. cuerpo, memoria y espacio social)”, “gestión cultural y artística (mujeres, resistencia y utopía. proyectos, redes y dinámicas alternativas)” y “estrategias directivas y cultura organizativa (mujer y toma de decisión)”; un conversatorio sobre la puesta en escena alemana; la segunda mesa de reflexión teórica, en torno a los teatro nacionales de turquía, polonia, reino unido y noruega; la proyección de una película producida para la televisión británica llamada working with pinter (“trabajando con pinter”), sobre el escritor inglés harold pinter, y la primera sesión del taller de iniciación a la commedia dell’arte que impartieron el actor y la actriz italianos paolo torregiani y carolina calema, al que me había inscrito y que no pude asistir por nuestro acto protocolario de la mañana en el consejo nacional de artes escénicas con la mamá de aylín (¿así se escribe?) mujica.
vivian martínez tabares, directora de la revista conjunto, una publicación especializada en teatro, escribió en un artículo titulado ¿festivales para qué? (cubarte, 18/09/05) que “el rostro de un festival se inscribe en el panorama artístico y social de su entorno, se parece a la gente que lo piensa y lo anima, y refleja las virtudes y limitaciones de la vida teatral que lo engendra. responde a condiciones objetivas y subjetivas de un contexto socioeconómico, político y cultural. tiene sentido cuando la vitalidad, el quehacer y la creatividad de sus propios artistas lo hace necesario y cuando de la confluencia entre ellos, los espectadores y la institución resulta un impacto productivo”. para nosotros, es decir, para borba teatro y quienes participamos en la razón blindada, conocer ése contexto del que habla vivian, independientemente de cuánto pudiéramos comprenderlo a cabalidad, era tan o más importante que participar en la mar de actividades propias del festival que, de haberles dado el seguimiento más puntual que nos fuera posible (porque, igual, asistir a todo era imposible), no hubiéramos podido ver ni siquiera la punta que vimos de ésa otra cuba que paradójicamente se esconde a los ojos de los turistas.
no sé si me explico. teníamos que conocer, así fuera aunque sea un poquito, al público que encararíamos, para “tocarlo” con la puesta en escena; porque, como digo en el texto que escribí para el programa de mano, la razón blindada es un canto de libertad. la pregunta, no obstante, estando en cuba, era: ¿qué estamos entendiendo por libertad cuando de libertad hablamos? siempre que se habla de cuba y de sus contradicciones en el tema de la libertad, no falta quien busca salirse por la tangente y enarbola, ora que los servicios de educación y salud son gratuitos y de los mejores del mundo, ora que en comparación con otras realidades nacionales (como la de méxico) cuba está en jauja. suponiendo que fuera así en ambos casos (en uno de ellos, el segundo, tengo la impresión que sí), este tipo de argumentaciones sólo sirven para distraer la discusión de la cuestión de fondo: ¿hay o no libertad en cuba?... vaya, ¿existe en cuba la garantía del ejercicio de libertades y derechos que el modelo socialista debería, por principio ideológico, garantizar?
la respuesta está en las y los cubanos mismos, más que en nosotros; pero, a pesar del desconocimiento de su realidad o de la complejidad que conlleva para comprenderla, se pueden observar ciertas situaciones que ayudan a afirmar que el modelo socialista cubano no está garantizando plenamente el ejercicio de derechos y libertades como debería y, más aún, hay cubanas y cubanos, la inmensa mayoría de ellos de izquierdas, que aseguran eso mismo. de hecho, los lineamientos dictados por el sexto congreso del pcc son el reconocimiento oficial de que las razones de la crisis por la que está pasando cuba, una crisis que ya se reconoce no sólo coyuntural, sino estructural, no están nada más en 50 años de bloqueo criminal y del virtual estado de sitio que ello significa, sino también en un estado burocrático tan inoperante como parasitario y una sociedad civil reducida a su mínima expresión bajo el dictado de que toda participación política debe hacerse dentro del partido (de la misma manera que todo trabajo debía realizarse para el estado) o de lo contrario se consideraría una falta de “patriotismo” que llegaba a sancionarse.
en ése contexto, la razón blindada, de una manera similar aunque por motivaciones diferentes a cuando la presentamos en el centro de reclusión (¿o era rehabilitación?) social de mérida, adquirió una nueva significación y, por ende, una redimensión de su discurso social y político. el ktorce festival internacional de teatro de la habana tuvo por lema “teatro urgente”, en ese tenor, las temáticas de nuestras dramaturgias en escena (hablo de la mayoría de los montajes que nos presentamos en el fth) no dejaron de apuntar hacia las contradicciones humanas que nos tienen como especie al borde de la destrucción; ello nos llevó necesariamente a hablar desde las tablas de lo criminal que hay tanto en los modelos de producción económica que esclavizan a los seres humanos y explotan irracionalmente los recursos naturales del planeta como en los sistemas políticos totalitarios que conculcan libertades y derechos colectivos e individuales en nombre de discursos totalizantes donde la diversidad y la diferencia no tienen cabida.
la razón blindada, la escribió arístides vargas en homenaje a su hermano, quien fue hecho preso por razones políticas por el régimen de la dictadura militar en argentina; según cuenta el mismo arístides, su hermano y otros tres presos, recluidos como delincuentes de alta peligrosidad (porque pensar y actuar en consecuencia vaya que es peligroso para los señores del poder y del dinero), diseñaron una estrategia de resistencia para sobrevivir a la alienación propia del encierro y cada domingo se reunían para presentarse unos a otros a manera de pequeñas dramatizaciones fragmentos de historias que recordaban, ya porque las habían leído, ya porque las habían oído, blindando, protegiendo, pues, su voluntad, su palabra, su pensamiento, su razón, en medio de la razón de la sinrazón que de suyo significan los regímenes totalitarios.
arístides se imaginó, entonces, a dos hombres recluidos, quizás presos por algún delito político, quizás inhabilitados por alguna razón psicopatológica, que para sobrevivir a la devastación humana del encierro (supongo que a foucault le hubiera gustado leer la razón blindada), recrean el quijote de memoria cada domingo y con ello construyen “un túnel intangible” para escapar cada tanto del “horrendo lugar del castigo”. para nosotros; es decir, para borba teatro, donde no todos sabemos qué implica la prisión por razones políticas en parte porque el discurso hegemónico de los mass media nos hacen creer que nuestros presos políticos (que los tenemos por montones) no lo son, dado que la situación que “pinta” arístides es aplicable a todo tipo de privación de la libertad, fue mucho más claro ver en la prisión de maricopa, en arizona (una prisión muy parecida a la de guantánamo; pero, para migrantes latinos en su mayoría mexicanos), nuestro contexto. cito la parte con la que cierro nuestro choro para el programa de mano:
no es extraño entonces que nelson cepeda haga como arístides vargas y tomando a la razón blindada por adarga le dé a su vez otra vuelta de tuerca a la historia cervantina para apuntar con la doble lanza de la palabra y el cuerpo contra la contradicción más criminal del de por sí criminal modelo de producción capitalista: las fronteras nacionales, con su porosidad frente a capitales y mercancías, por un lado, y sus muros de acero y concreto de cara a los seres humanos, por el otro. la prisión como estación última del que emprendió el viaje a ítaca y cometió el grave delito de buscar sobrevivir a las condiciones de miseria que el capitalismo ha provocado en su país de origen. honrar no sólo al preso político de las dictaduras del siglo 20; sino, también, al preso económico de la dictadura global del siglo 21 y poder ir, con vargas y cervantes de la mano, en pos del ‘triunfo de la aventura humana sobre la mediocridad, la estupidez y el cerco’.

mi fiel caballero & the society...

con todo y la riqueza que nos significó el encuentro, digamos, parateatral con ciertos pedacitos de “la realidad cubana”, el cual, repito, redimensionó nuestro trabajo en escena, confieso que, de manera personal, me hubiera gustado darme tiempo para asistir a algunas de las mesas de reflexión teórica, algunos de los talleres y algunas de las obras de teatro; pero, además de que llegamos demasiado tarde (las mesas que más me interesaban eran las que abrieron la discusión sobre el quehacer escénico de las mujeres) y nos fuimos antes (no nos pudimos quedar a la inauguración), ir en compañía de mi hijo significaba tomarlo también en cuenta a él. adis ya no es el niño aquél que participaba con emoción y disposición en los talleres de derechos humanos que yo tomaba en el claustro de sor juana cuando trabajaba en reintegra; ahora es un adolescente cuyas necesidades e intereses propios me exige mucho más que antes tomarlo en cuenta a la hora de hacer mi agenda de actividades, y en la habana no podía ser de otra manera. es verdad que él estaba bajo la advertencia de que más que ir a pasear íbamos a cuba a participar en un festival de teatro y eso implicaba su propia chinga; pero, si encontrábamos el espacio para no asistir a tal o cual evento, yo prefería preguntarle a él qué quería que hiciéramos para tenerlo contento: así, estaría contento, o por lo menos tranquilo, yo también.
lo anterior no impidió, por supuesto, que en la primera de nuestras noches que podíamos ver teatro lo hiciéramos. y lo que vimos creo que fue de lo mejor del festival: the society, de la jo strømgren kompany, de noruega. la decisión fue un albur; una hora antes, la francesa charlotte simonot se presentaba con su espectáculo consumiéndose y a la misma hora de the society, el estadounidense peter goldfard (uno de los platillos fuertes del fth y, por ello, también uno de los más cantados) presentaba the dream project con jóvenes actores y actrices cubanos. no recuerdo exactamente qué nos hizo inclinarnos por el montaje noruego; pero tengo claro que en lo particular lo que yo estaba buscando era conocer los discursos, digamos, estéticos de teatros nacionales que difícilmente vería posteriormente y, en definitiva, el teatro noruego me parecía mucho menos posible de volverlo a experimentar que los teatros francés o estadounidense, o que los teatros latinoamericanos (cangrejo producciones, de chile; teatro carretero, de argentina, y teatro de repertorio latinoamericano, de venezuela, también presentaban sus respectivas producciones).
y dimos en el clavo. the society es un montaje finamente acabado, con una altísima (valga el superlativo) exigencia corporal y vocal para con los tres actores que la representan y una dramaturgia que no hace concesiones de ningún tipo, empezando por el idioma: “francés sin sentido”... o quizás, más bien, ésta sea su única concesión; porque a partir de la exploración de una suerte de lenguaje que recuerda al grammelot de la commedia dell’arte, jo strømgren kompany tiende un puente hacia el público de habla hispana que sin dominio del idioma camina con placer y delirio, el mismo de los actores, por la trama de la obra en un absurdo que raya en el esperpento: la sociedad, es una especie de logia de bebedores de café, catadores todos ellos de la aromática, que en medio de una de sus degustaciones descubren que falta una de las muchas tazas de café con que cuentan. la imagen inicial es poderosa, por clara, en ello: al centro del escenario destaca una estantería con decenas, acaso centenas, de compartimentos donde están colocados igual número de juegos de tazas con su respectivo plato de porcelana; pero, en el compartimento de la esquina superior izquierda (vista desde el espectador) no hay taza ni plato.
el primer acertijo de la charada radica en descubrir qué ha sido de la taza y su plato; la trama se complica cuando, al encontrarla escondida dentro de un cajón en un buró, la taza tiene dentro un costal de té ya usado. a partir de allí, la puesta se vuelve delirante bajo la consigna de descubrir quién o cómo ha infiltrado la sociedad amenazando su ritual sibarita: la primera pista es una foto de mao tse tung debajo del cajón, la segunda son estrellas rojas pintadas en las playeras sin mangas de la ropa interior de los tres actores y, de allí pa’lante, la función adquiere un ritmo frenético. lo que a todas luces es una persecución del diferente, el que prefiere el té al café, está abordado de tal manera que lo doloroso se expresa en una hilaridad que desvela el carácter verdadero del acto totalitario como lo que es: un gran absurdo. al final, el aplauso de pie, atronador, dio cuenta de cuán bien había pasado la obra y cómo nos había “tocado”.
contentos, arrobados, nos movimos del teatro hubert de blanck, donde fue la función de los noruegos, al centro cultural bertolt brecht; donde sabíamos estaba instalada una modesta cafetería donde podríamos tomar algo de cerveza, café o refresco. casi siempre nos movíamos juntos, como mueganito, y ésa primera noche no fue la excepción. en el bertolt brecht, adis se pidió un par de tukolas y un emparedado; yo una bucanero y un emparedado: nuestros 29 cuc se redujeron a 25. en la cafetería nos encontramos con un pequeño grupo de jóvenes egresados de la escuela nacional de teatro que estuvieron en el montaje de goldfard y que nos invitaron a su mesa; hicimos click con un par de ellos (a quienes nombraré k y w, que ni siquiera son sus iniciales, para proteger sus identidades).
para las 8.30 de la noche, estaban programadas cuatro funciones y una más a las 9: metamorfosis de arlequín, una producción españa/italia/argentina del teatro di commedia; lilith en el espejo, una producción cuba/alemania; the last art-thropos, un monólogo producción del rectus centrum, de chipre; si vas a sacar un cuchillo, u.s.a.lo, una producción estadounidense bajo la dirección del cubano carlos díaz, y la gran tirana, un monólogo producción de trotamundo, de cuba. yo me debatía internamente entre ver metamorfosis de arlequínthe last art-thropos o si vas a sacar un cuchillo, u.s.a.lo; sin embargo, k y w nos recomendaron ver la gran tirana. le pregunté a adis qué preferiría y me dijo que lo que yo quisiera; a mí, a esas alturas, lo que más me llamaba, siguiendo el razonamiento que me había llevado a ver a los noruegos, era ir a ver el trabajo del chipriota apostolos apostolides, quien además impartiría un taller de perfeccionamiento actoral al que le había echado el ojo desde méxico. la recomendación de k y w; el nada disimulado proselitismo de nelson por una obra que, dijo, se había quedado con ganas de ver en el fth anterior porque le habían dicho que estaba estupenda, y la sensación que me dio de que adis preferiría quedarse con el mueganito que irse a aburrir a donde fuera que yo hubiera elegido ir, me hicieron decantarme por la gran tirana.

descubriendo a “la lupe”...

viendo la crítica y las reseñas (por cierto, no muy favorables) de the last art-thropos y comparándolas con la función de la gran tirana, creo que (dirán que soy un necio) me hubiera gustado más ver el monólogo chipriota; sobre todo por su temática. les comparto un fragmento de la reseña que hizo lilián broche para el número 3 del perro huevero, boletín del fth:
el texto de la obra, que también lleva su crédito, es el segundo de una tetralogía del autor sobre la relación mística entre el arte y el hombre. la propuesta presentada en el festival dialoga con diversos referentes, tanto filosóficos como religiosos, históricos y teatrales: chejov, nietzsche, de chirico, magritte, brook, artaud, platón, shakespeare, alschitz, lorca, kandinsky y la biblia. sin necesidad de ser gráfico apostolides recurre a la caracterización o alusión de diversos personajes ya sea ficcionales como reales, dígase por ejemplo hamlet o dostoievski, con ellos lanza una denuncia sobre el papel de la cultura en el ser humano. el actor invita al espectador a reflexionar sobre ‘la idea y no la mímesis’, a tener en el teatro una verdadera experiencia del pensamiento.
no obstante, estoy seguro que a adis le hubiera aburrido de tal forma que, a final de cuentas, quizás a modo de “mentira vital”, me repito que no fue tan mala la opción de la gran tirana. afortunadamente, aunque se trata de un tipo de teatro que no es de mi predilección, pude ver un trabajo actoral de altos vuelos en maría teresa pina; una actriz poseedora de una energía para la escena capaz de arrasar con todo. por otra parte, reconozco que la caracterización de la pina encarnando a guadalupe yolí, “la lupe”, es un trabajo de tal suerte profesional que es toda una cátedra. en lo personal, creo que hubiera agradecido mucho más que la proyección inicial sobre la vida de “la lupe”, un documental por la demás bastante interesante (que se puede encontrar en el tutubo), se hubiera reducido o programado en otro momento; a mi parecer es contraproducente que sea tan largo: casi tanto como el monólogo que le sucede. asimismo, creo que no es un acierto hacer que la pina haga play back con la voz de “la lupe”; perfectamente se le puede permitir que sea su propia voz, desgarrada y a capela, la que interprete la voz de la yolí, en principio, porque no desafina en lo absoluto y, para concluir, porque la pina tiene en su propia voz una fuerza expresiva que sirviéndonos de las convenciones teatrales para efectos de la puesta en escena su voz al natural llega a ser mucho más poderosa que la perfecta e incomparable, pero distante y fría, por grabada, voz de “la lupe”.
quizás lo que más celebro de mi encuentro con el proyecto de la gran tirana, es mi descubrimiento de “la lupe”, “la yiyiyi”. ¡qué personaje tan fascinante! no me sorprende que carlos padrón y verónica lynn se hayan sentido subyugados por ella al grado de escribir la obra, él, y dirigirla, ella. por lo que entiendo, “la lupe” fue una cantante de son y rumba cubanos de la década de los sesenta cuya historia de vida es en sí misma un drama (lo que lleva a padrón y a lynn a hacer un melodrama en el sentido nietzscheano del término); la intelectualidad de su tiempo, que la iba a ver al cabaré en el que cantaba: “la red”, la consideraba genial, y hoy en día no falta quien diga que era como una mezcla de la yoplin, la piaff y la holiday con un cierto grado de locura. cuando cantaba, poco a poco se iba despojando de sus cosas conforme el acto de cantar parecía irla poseyendo: zapatos, joyas, tocado del cabello y hasta el sostén terminaban entre las mesas o esparcidas en los escenarios. lo suyo, más que cantar (y vaya que cantaba: tenía una voz privilegiada) se asemejaba más a una práctica médium o religiosa como el vudú.
con el triunfo de la revolución, “la lupe” decidió quedarse en cuba; pero sería el nuevo gobierno quien la censuraría por parecerle demasiado lasciva. la gota que derramó el vaso fue cuando en pleno programa de televisión de una de sus presentaciones, el gobierno en un acto que más tenía de conservador y retrógrada que de revolucionario ordenó la interrupción de la transmisión. “la lupe” creyó que en méxico encontraría más libertad, pero la mochería de la administración en turno... era presidente el aparentemente nada mojigato adolfo lópez mateos... fue más acuciante que la del novísimo régimen cubano y se vio obligada a mudarse a una ciudad que tuviera fama de gozar de cierta liberalidad: nueva york. sobra decir que “la lupe” alcanzó un fama que la elevó a las alturas del medio artístico de su tiempo y le mejoró el poder adquisitivo de manera considerable, tanto que se compró la casa de rodolfo valentino; pero como en esto unas cosas vienen junto con pegado con otras, tito puente terminó encontrando el modo de trasquilarla y, con el paso de los años, a fuerza también de una adicción bastante fuerte por el alcohol, la marihuana y, sobre todo, la cocaína, su capital y su patrimonio prácticamente desaparecieron. murió, para variar, en la miseria y el abandono.
al término de la función, adis declaró que tenía hambre; yo, que tenía sueño. gabo, tin y miguel ángel quedaron con k y w de dar el rol; nelson no recuerdo qué hizo. adis y yo fuimos, camino al hotel, a una especie de “paladar” nocturno para turistas (algo así como una oxxo) donde vendían pizzas. pedimos un par de hawaianas, a 2.5 cuc; adis descubrió que había coca-cola y se pidió una, yo me tomé otra bucanero. la coca, por ser de importación, nos la cobraron a 1.5 cuc, adis no volvería a probar la coca-cola en cuba. así, pues, nuestro capital se redujo de 50 a 17.5 cuc y apenas, a penas, era el primer día en la habana.

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